Renovación de un bungalow a una villa moderna con ampliación
Una fachada blanca, los marcos oscuros y los paños de vidrio marcan el cambio desde la primera vista. La renovación de bungalow a villa moderna partió de una vivienda ya desfasada y la llevó hacia una casa de líneas rectas, con una ampliación que acompaña el volumen principal y una distribución replanteada por completo. En lugar de conservar la imagen anterior, el proyecto reorganiza la casa desde fuera y desde dentro, para que la ampliación no se lea como un añadido suelto, sino como parte del conjunto.
Un bungalow antiguo convertido en una casa más abierta
El punto de partida era un bungalow con una imagen gastada y una organización interior que ya no respondía a las necesidades del encargo. La intervención no se limitó a actualizar acabados. Se sustituyeron las fachadas existentes y también la distribución espacial, de modo que la casa pudo transformarse en una villa contemporánea con una presencia más limpia. El cambio se percibe en los volúmenes rectangulares, en la composición sin gestos superfluos y en la manera en que la nueva envolvente deja pasar la luz hacia el interior.
La ampliación sigue la lógica del volumen principal y refuerza esa lectura de conjunto. Desde el exterior, la casa gana longitud y presencia, mientras que en el interior los recorridos se hacen más claros. La convertir bungalow en villa aquí no es solo una cuestión formal: implica ajustar la escala de la vivienda, abrir vistas y dar continuidad entre estancias, puertas y ventanales. Todo ello se aprecia en una arquitectura que apuesta por planos limpios y una presencia sobria, sin perder la claridad doméstica de la planta baja original.
Fachada blanca con marcos oscuros y volúmenes rectos
La imagen exterior se apoya en un contraste directo entre el blanco de los paramentos y el tono oscuro de los marcos. Esa combinación define la lectura de la casa y ordena los huecos de manera precisa. Las líneas rectas de los cuerpos construidos, junto con los grandes acristalamientos, hacen que la vivienda se perciba ligera a pesar de su ampliación. La fachada blanca con marcos oscuros aparece aquí como un recurso de composición, no como un simple acabado decorativo.
En uno de los laterales, los aleros y las franjas de madera suavizan el borde superior de la construcción. No interrumpen la geometría general, pero sí introducen una textura distinta junto al blanco liso y al vidrio. Esa mezcla de materiales se repite en varios puntos del proyecto: metal oscuro en carpinterías, madera en partes puntuales y superficies minerales en pavimentos y revestimientos exteriores. El resultado es una casa que se lee por capas, con detalles que aparecen al acercarse.
La terraza cubierta prolonga el salón
La parte exterior más cercana a la vivienda funciona como una extensión de la zona de día. Bajo la cubierta aparecen focos empotrados y una franja de sombra que hace de transición entre el salón y el jardín. La terraza cubierta junto al salón se sitúa justo en ese umbral: protege, enmarca y alarga la estancia hacia fuera. No es un espacio independiente, sino una pieza que acompaña el uso cotidiano del interior.
Desde ese punto, el vidrio mantiene abiertas las vistas hacia el césped y el pavimento exterior. Las grandes aberturas permiten ver la relación entre el suelo mineral de la terraza y la zona verde del fondo. La casa aprovecha ese contacto visual para hacer más evidente la ampliación: el interior no termina en la fachada, sino que continúa bajo la cubierta, donde la vida diaria puede desplazarse entre sombra, luz y reflejos sobre el cristal.
Un salón abierto con chimenea y piedra natural
Dentro, la luz se distribuye sobre paredes blancas, techo liso e iluminación empotrada. El espacio principal se abre sin particiones rígidas y deja ver una composición donde la cocina, el estar y el paso hacia el exterior se conectan mediante superficies continuas. La presencia de los marcos negros vuelve a aparecer en el interior, ahora como contraste con una envolvente clara que amplifica la entrada de luz. La salón abierto chimenea con muro de piedra natural aporta el punto más matérico de esa estancia.
La chimenea se resuelve con un paño de piedra natural en tono gris, que introduce peso visual en una sala dominada por planos claros. Esa superficie concentra la mirada y organiza el ambiente sin necesidad de ornamentos. Frente a ella, la disposición abierta deja leer la amplitud del espacio y la conexión con los demás ámbitos de la casa. Los focos del techo, alineados con discreción, refuerzan la horizontalidad del conjunto y subrayan la limpieza de las líneas interiores.
Vidrio, madera y luz en la zona de día
Uno de los rasgos más claros del proyecto es la alternancia entre vidrio y madera. Las carpinterías oscuras recortan los huecos, mientras que en algunos puntos la madera aporta una nota más cálida al conjunto. No se trata de decorar, sino de marcar cambios de plano: un frente de armarios, un remate bajo el alero, una pieza de transición junto al exterior. La casa se apoya en esos gestos precisos para dar variedad a una envolvente muy limpia.
La relación entre interior y exterior se entiende mejor desde las grandes superficies acristaladas. En lugar de cerrar la casa, el proyecto abre la vista hacia la terraza, el jardín y los recorridos laterales. Esa transparencia no borra la arquitectura; la hace más legible. Cada hueco tiene un papel concreto y cada superficie refleja una parte distinta del día, desde la luz más directa sobre el blanco de las paredes hasta las sombras que dejan las cubiertas.
Un baño de piedra clara con bañera exenta
La zona húmeda sigue la misma lógica de claridad material, aunque con una atmósfera más contenida. El baño está revestido con piedra natural en un gris claro que cubre suelo y paredes, creando una superficie continua y mineral. Las mamparas de vidrio dejan pasar la luz y evitan cortar la estancia en piezas pequeñas. La baño con piedra natural y bañera ovalada exenta introduce un cambio de ritmo frente al resto de la vivienda, pero mantiene la misma sobriedad en los materiales.
La bañera ovalada exenta aparece como una pieza blanca sobre el fondo pétreo, ligera en su forma y bien separada del cerramiento. Junto a ella, la ducha con paneles de vidrio conserva la lectura abierta del espacio. No hay exceso de elementos ni una acumulación de acabados; el interés está en la relación entre la textura de la piedra, el brillo del vidrio y la curva suave de la bañera. En esta estancia, la renovación se concentra en la precisión del detalle.
El conjunto deja una imagen clara de lo que significa transformar un bungalow en una villa actual: ampliar, reorganizar y ajustar la piel exterior al nuevo uso interior. La casa cambia de escala sin perder su lectura doméstica. El blanco, los marcos oscuros, la terraza cubierta, la chimenea de piedra y el baño mineral construyen una secuencia de espacios que se entienden por contraste y por continuidad. Cada parte responde a la otra, y eso es lo que hace visible la renovación de bungalow a villa moderna en todo el proyecto.
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