Baños únicos con lavabo doble y madera
El plano de la estancia se lee de un vistazo: un mueble de baño con lavabo doble, madera visible en el frente y una ducha de cristal que deja pasar la luz hasta el fondo. El contraste entre las superficies oscuras de los azulejos y las vetas del mobiliario marca el ritmo del espacio. Aquí, cada baño se resuelve de manera distinta, pero todos parten de la misma idea: piezas bien escogidas, poca ornamentación y una distribución clara alrededor de la zona de lavabos.
Veintiuna habitaciones, veintiuna soluciones distintas
El hotel reúne 21 habitaciones, suites junior y lodges, repartidos entre el edificio principal y el pabellón de acceso. Esa división se nota en el interior: no hay dos baños iguales, aunque comparten una misma lógica de uso. Las texturas cambian, los accesorios se ajustan y el conjunto evita la repetición mecánica. La reforma nueva se presentó con una lectura personal del espacio, con guiños al hotel original y a la historia del entorno, sin copiarla literalmente.
La variación aparece en detalles concretos. En un caso pesa más la madera del mueble; en otro, el gesto de una encimera más limpia o el dibujo de los azulejos oscuros. Esa diferencia se mantiene incluso cuando los elementos sanitarios se repiten. La suma de piezas similares y pequeñas desviaciones da lugar a 21 baños singulares, cada uno con su propia medida y su propio orden visual.
El mueble baño con lavabo doble como centro de la escena
La foto sitúa el mueble baño con lavabo doble en primer plano. Dos vasijas ovaladas descansan sobre una superficie continua, mientras el frente de madera aporta una lectura más doméstica al espacio. La pieza no busca esconderse: organiza la pared, recoge la zona de uso y deja a la vista la relación entre volumen, encimera y almacenamiento. En vez de un bloque cerrado, aparece un conjunto ligero, apoyado en líneas rectas y en la continuidad del material.
Ese tipo de mueble de lavabo de madera funciona bien cuando la habitación necesita una pausa visual. La madera suaviza el peso de los azulejos oscuros y acerca el baño al resto del interior del hotel, donde también se percibe una atención especial a la textura. Aquí el lavabo doble no se presenta como un gesto decorativo, sino como una respuesta práctica para dos usos paralelos en una misma pieza. El frente, la encimera y los lavabos trabajan juntos y mantienen despejada la zona central.
Dos lavabos, una sola línea de uso
La disposición de los dos lavabos permite leer el baño de izquierda a derecha sin interrupciones. No hay elementos superfluos entre ellos. La encimera hace de puente y la pared oscura detrás refuerza la horizontalidad. Esa claridad de trazado es la que convierte el lavabo doble en el punto más visible del conjunto. En una estancia pequeña o media, el gesto resulta especialmente legible: cada usuario tiene su espacio, pero la pieza sigue siendo una sola.
Azulejos oscuros y vidrio: el contraste que ordena la estancia
Los azulejos oscuros cubren las paredes y aportan profundidad alrededor del mueble baño con lavabo doble. Su acabado absorbe parte de la luz y hace que la madera destaque sin necesidad de forzar el color. Frente a ellos, la ducha de cristal abre una segunda lectura del baño. El vidrio deja ver el recorrido completo de la estancia y evita que la zona de ducha corte la perspectiva. La transición entre materiales se vuelve más importante que cualquier adorno.
En esta composición, el baño moderno no depende de una lista de recursos llamativos, sino de tres gestos bien resueltos: una pared revestida en tono oscuro, un frente de madera y una mampara acristalada. La grifería y los sanitarios se integran sin reclamar protagonismo, pero sostienen el uso diario. El resultado es un espacio donde el fondo, el plano del lavabo y la ducha quedan claramente diferenciados, aunque sigan formando una misma secuencia visual.
La ducha de cristal cumple otra función: prolonga la sensación de amplitud sin tener que abrir la habitación. Las perfilerías metálicas y la transparencia del cerramiento permiten leer el volumen completo. Desde el área del lavabo, la vista avanza hasta la ducha sin obstáculos. Esa continuidad visual ayuda a que la combinación de azulejos oscuros y madera no pese más de la cuenta, y mantiene el baño en un registro sobrio y preciso.
Materiales que sostienen el ritmo del baño
La elección de piezas sanitarias de Duravit forma parte de la lógica general del proyecto. Los muebles de lavabo XBase y DuraStyle se combinan con los lavabos Starck 2 y DuraSquare, mientras que los grifos de la serie C.1 aparecen tanto en lavabos como en bañeras y duchas. También se eligió el inodoro suspendido Durastyle Basic. No se trata de acumular nombres, sino de construir baños distintos a partir de una base común que admite variaciones en baldosas y accesorios.
La referencia a DuraSquare aporta un dato material interesante: el uso de DuraCeram® permite bordes especialmente finos en los lavabos. Ese perfil más delgado se percibe en la ligereza de la pieza, que deja mayor protagonismo a la encimera y al frente de madera. Frente a superficies más masivas, aquí el lavabo se dibuja con precisión. El gesto técnico no se esconde; se integra en la lectura general del baño y refuerza la idea de un espacio trabajado por capas.
Una pieza técnica que no rompe la imagen
Los acabados se ajustan entre sí sin necesidad de contrastes agresivos. El metal de la mampara, el brillo controlado del lavabo y la textura mate de las paredes oscuras componen una escena medida. Incluso cuando la cámara se acerca, el baño mantiene una imagen limpia, basada en líneas rectas, uniones claras y proporciones contenidas. No hace falta más para entender por qué cada una de las 21 estancias puede tener carácter propio sin perder la lógica común del conjunto.
Un interior que mira al hotel original sin reproducirlo
El proyecto interior introduce una lectura actual de una historia anterior. En lugar de remitir de forma literal al hotel original, toma la idea de un alojamiento con presencia propia y la traduce en materiales concretos: madera, cerámica, vidrio y metal. Esa combinación aparece también en la fotografía, donde el espacio se apoya en un frente de lavabo claro, paneles de madera y paredes oscuras. El lenguaje es contemporáneo, pero la referencia al lugar se mantiene en la manera de ordenar las piezas.
Las 21 habitaciones y baños no responden a una plantilla cerrada. Cada uno incorpora variantes en tegeles y accesorios, y esa flexibilidad es lo que permite evitar la repetición. El baño moderno que resulta de este planteamiento no busca impresionar por exceso. Prefiere una secuencia de detalles visibles: dos lavabos, una encimera recta, un espejo fuera de campo, una ducha acristalada y un fondo oscuro que hace avanzar la vista hacia el interior de la estancia.
Leído en conjunto, el proyecto se apoya en una idea sencilla: dejar que el uso se vea. El mueble baño con lavabo doble marca el centro, la madera suaviza el plano principal y la ducha de cristal abre la profundidad de la habitación. Entre ambos, los azulejos oscuros fijan el contraste. Así se construyen unas 21 salas de baño distintas, con un mismo punto de partida y suficientes variaciones para que ninguna repita la anterior.
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