Comedor de altura exterior con asientos Rob y la serie de mesa Lexx
Las líneas negras de los marcos y el vidrio corredizo abren la estancia hacia la terraza, mientras la madera en lamas aporta una pausa táctil junto al comedor de altura exterior. Aquí, la mesa alta y las sillas Rob organizan el espacio sin llenar la vista: se come mirando el pavimento de gran formato, la lámina estrecha de agua y el volumen cubierto que sigue la casa con un trazo recto. La escena se mueve entre interior y jardín con una naturalidad muy medida, y ese recorrido marca todo el proyecto.
Una mesa alta que encaja con el ritmo del espacio
La configuración parte de una mesa alta para comer y de las sillas Rob en su versión de dining y high dining. El proyecto insiste en esa doble posibilidad: sentarse más alto o más bajo con el mismo lenguaje de asiento. Las piezas mantienen una silueta limpia, con una curva suave en el respaldo y el asiento que evita la rigidez de una línea demasiado recta. Frente a la carpintería oscura y el vidrio, esa redondez introduce una lectura más amable sin perder precisión.
La serie Lexx aparece como la pareja lógica de este conjunto. No se impone, pero sí sostiene la composición de la zona de comedor con un perfil de mesa pensado para acompañar la altura de las sillas. La relación entre ambas familias de piezas se lee en la proporción: tablero, apoyos y asiento se responden sin competir con el entorno. Ese diálogo resulta especialmente claro cuando la mesa queda situada bajo la cubierta, con la terraza y el jardín al fondo.
Rob y Lexx en un comedor de altura exterior
En este comedor de altura exterior, el gesto principal no es decorar, sino ordenar la estancia mediante mobiliario que resuelve bien la escala del lugar. Las sillas permiten comer con una postura más relajada y, al mismo tiempo, sostienen una mesa alta para comer que se integra con la arquitectura ligera del volumen cubierto. El resultado depende menos de los adornos que de la relación entre altura, recorrido visual y superficie. Así, la mesa no corta el espacio: lo prolonga hacia la terraza.
Vidrio, sombra y una pared de lamas de madera
Las puertas correderas de vidrio hacen visible la secuencia completa del proyecto. Desde el interior se ve la mesa, luego el borde del pavimento y, detrás, la franja de piscina integrada en la terraza. Esa transparencia da profundidad a la estancia y deja que la luz cambie con el paso del día sobre el suelo de grandes piezas. La estructura negra del cerramiento enmarca la escena con discreción y refuerza el carácter de espacio exterior moderno sin necesidad de recargarlo.
Junto al vidrio aparece la pared de lamas de madera, que rompe la continuidad del plano liso y añade una textura reconocible. No se presenta como fondo decorativo, sino como un elemento que recoge sombras y suaviza la lectura del volumen. En las imágenes, esa superficie convive con la carpintería oscura y con el pavimento mineral, de modo que el conjunto se entiende por contraste: vidrio, madera y piedra dibujan un interno exterior muy contenido.
La terraza como prolongación del comedor
La terraza no funciona como un borde secundario. Su pavimento de gran formato y la línea del agua colocada junto al plano exterior hacen que la zona de comedor tenga continuidad visual hacia fuera. El nivel se mantiene limpio, sin interrupciones llamativas, y eso permite que el mobiliario ocupe el centro de la escena. El comedor de altura exterior se apoya en esa base clara para ganar presencia sin elevar el tono del conjunto.
Hay también una lectura más amplia de la casa a través de los huecos. Por las puertas correderas de vidrio se distingue otra zona amueblada al fondo, con una mesa auxiliar y asientos bajos, lo que confirma que el espacio cubierto trabaja como transición entre usos distintos. No es una sala cerrada ni una terraza abierta sin control; es un umbral donde cambian la altura de las mesas, la posición de las sillas y la manera de mirar hacia el jardín.
Materiales que dejan ver la estructura
El proyecto gana claridad por la elección de materiales fáciles de leer: vidrio, madera y una superficie mineral para el suelo. La madera en lamas concentra el peso visual en un solo plano, mientras el cerramiento acristalado abre el lateral y deja entrar reflejos desde la terraza. Incluso los marcos negros participan de esa lógica, porque recortan las vistas y hacen más evidente la profundidad entre la mesa alta, el umbral y la piscina integrada en la terraza.
En las vistas más cercanas, la composición se vuelve casi gráfica. Un respaldo curvo, el canto de la mesa, la junta entre piezas del pavimento y la línea de agua bastan para explicar cómo está organizada la estancia. El comedor de altura exterior no depende aquí de gestos llamativos; se sostiene en la exactitud de proporciones y en el modo en que el mobiliario acompasa el volumen cubierto con el tramo abierto del jardín.
Un proyecto que se entiende por las vistas
Desde el interior, la atención se desplaza con facilidad entre la mesa alta para comer y el exterior enmarcado por el vidrio. Desde la terraza, en cambio, la cubierta se lee como una pieza más del recorrido, casi una estancia abierta que contiene el mobiliario sin aislarlo del agua ni del resto del jardín. Esa doble lectura es la que da sentido al conjunto: un espacio exterior moderno donde la altura de la mesa, la curva de las sillas y la transparencia del cerramiento trabajan al mismo tiempo.
Las sillas Rob y la serie Lexx se presentan, por tanto, como una respuesta precisa a un uso concreto. Permiten comer a distinta altura, mantienen una presencia sobria y se relacionan con el entorno sin dominarlo. Entre las puertas correderas de vidrio, la pared de lamas de madera y la piscina integrada en la terraza, el comedor de altura exterior encuentra su lugar con claridad, apoyado en detalles visibles y en una secuencia espacial muy legible.
Fotografía: Jurrit van der Waal
Proveedores/materiales: Bronkhorst Buitenleven
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