Estantería modular con módulos redondos (sistema magnético)
Una línea de metal plegado recorre la pared y, debajo, los módulos redondos cambian la lectura del conjunto. La estantería modular con módulos redondos no se presenta como una pieza fija, sino como una suma de elementos que se acercan, se separan y se reordenan con un gesto. Esa movilidad define el proyecto: una base ligera, unas formas curvas y una lógica de montaje que permite adaptar la composición a lo que se quiere apoyar o guardar.
Un sistema que se ajusta con un gesto
La estantería de pared magnética se construye a partir de piezas que se unen entre sí. No hay una sola lectura cerrada, sino varias posibles, según la combinación de módulos. En las imágenes se percibe ese carácter variable en los cambios de composición sobre una misma pared: un tramo alargado arriba, cuerpos redondeados debajo y, en algunas variantes, un módulo de espejo en arco que introduce una superficie vertical distinta. El resultado es un sistema de almacenaje para cada habitación que puede pasar de soporte discreto a pieza protagonista sin cambiar de lenguaje.
El material marca el tono desde el primer vistazo. La estantería de metal plegado tiene un borde fino y una presencia contenida, pero las curvas suavizan su geometría. En lugar de una estructura pesada, aparece una secuencia de planos y volúmenes pequeños, casi flotantes. Esa ligereza visual se refuerza cuando los módulos se agrupan sobre una pared clara o junto a un fondo con textura de hormigón, donde el metal oscurecido o pintado destaca por contraste y deja leer mejor cada unión.
Varias composiciones sobre una misma pared
Las fotografías muestran el sistema en distintas configuraciones. En una de ellas, una pieza oscura se alarga horizontalmente mientras un arco de espejo se apoya a la derecha, como si completara la secuencia. En otra, los módulos redondos aparecen bajo una plataforma más recta, y el conjunto se ordena por capas: arriba el soporte, debajo los volúmenes curvos, delante la función. Esa lectura por estratos hace que la estantería modular con módulos redondos funcione también como una pequeña arquitectura de pared, capaz de reunir objetos sin saturar el plano.
Los colores disponibles siguen la misma lógica sobria. La versión blanca, de blanco empolvado, aclara el conjunto y lo acerca a una pared luminosa; la variante Foggy, en acero claro y brumoso, deja una huella más grisácea, casi mate, que se funde con fondos neutros o texturizados. En ambas, la forma pesa más que el tono. El color no busca protagonismo, sino que permite que el dibujo del sistema se lea con nitidez, ya sea en un montaje más limpio o en uno con más contraste visual.
Un espejo en arco que cambia la pared
Entre las variantes, la estantería con módulo de espejo en arco introduce una pieza que altera la profundidad del conjunto. El vidrio refleja la pared y los objetos cercanos, pero no rompe la continuidad formal: sigue el mismo vocabulario de curvas y radios redondeados. En la imagen, el espejo se coloca junto a la estructura principal y refuerza la idea de conjunto modular, donde cada elemento conserva su identidad y, al mismo tiempo, depende del resto para completar la composición.
El uso no se limita a una estancia concreta. La colección puede colocarse en cualquier habitación de la casa y adaptarse a necesidades muy distintas. Los libros encuentran sitio en el tramo superior, el correo puede dejarse a mano al entrar, y los productos de belleza, las joyas o las llaves se organizan en los módulos pequeños. Ese rango de objetos convierte el sistema de almacenaje para cada habitación en algo más que un estante: es una superficie donde el uso diario se ordena por piezas, sin perder claridad visual.
Libros, correo y pequeños objetos en un mismo recorrido
En lugar de ocultar el contenido, el sistema lo deja visible y lo encuadra. Unos libros apoyados junto al borde, unas llaves en el tramo bajo, un frasco o una pieza de bisutería sobre la plataforma: cada objeto encuentra una posición distinta. Esa variedad de usos se entiende bien en el conjunto, porque las formas redondas no compiten con lo que se coloca encima; lo sostienen. La estantería de pared magnética sirve así tanto para una entrada como para un dormitorio o un rincón de trabajo, según la combinación elegida.
La presencia de varios módulos en una misma pared también ayuda a leer la colección como un sistema abierto. No se trata de una única repisa lineal, sino de una familia de piezas que admite cambios y variaciones. En las vistas de detalle, el borde metálico, los apoyos y los huecos entre formas muestran cómo se articula la composición. Esa distancia entre elementos deja respirar la pared y evita que el conjunto se vuelva pesado, incluso cuando se reúnen varios módulos en una sola escena.
Dos versiones, dos lecturas del mismo conjunto
La colección se presenta en dos configuraciones: un set de cuatro piezas y un set de tres piezas con espejo. Esa diferencia cambia la manera de ocupar la pared. El conjunto de cuatro piezas se lee como una secuencia más completa, mientras que la versión con tres piezas introduce el módulo de espejo en arco como punto de transición entre soporte y reflejo. En ambos casos, el sistema mantiene la misma lógica: piezas ligeras, formas curvas y una estructura pensada para reorganizarse sin esfuerzo visible.
La estantería modular con módulos redondos también gana fuerza en la fotografía de conjunto, donde varias vistas comparten página y muestran la pieza en blanco y en tonos más oscuros. Ese contraste entre variantes ayuda a entender el alcance del sistema sin recurrir a explicaciones técnicas. Basta con mirar la relación entre el metal plegado, los radios redondeados y el espejo para ver cómo la colección cambia de tono sin perder su estructura. El resultado es un objeto que ordena, refleja y compone a la vez.
Fotografía: Hupin/bebronne
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