Encimera de cuarzoite a medida con vetas marrón óxido
La encimera de cuarzoite a medida marca el ritmo de la cocina desde el primer plano. La piedra dibuja vetas marrón óxido sobre una superficie de borde preciso, y esa línea cálida se lee con claridad junto a las vigas de roble viejo que atraviesan el techo. El conjunto no depende de gestos abundantes: basta la curva del tablero, la veta visible y la madera expuesta para que la cocina cambie de tono.
Una forma de tablero que se deja ver de cerca
La encimera de cocina a medida aparece en varias vistas con una geometría poco común, especialmente en la zona de la isla, donde el borde redondeado suaviza la pieza sin perder definición. En lugar de un plano recto y previsible, la superficie gira con una línea ovalada que deja seguir la veta de un extremo al otro. Ese recorrido hace que la piedra se perciba como una sola pieza, apoyada sobre muebles oscuros y laterales de madera que refuerzan el peso visual del conjunto.
Las vetas marrón óxido en piedra no quedan relegadas a un detalle pequeño. Cruzán amplias zonas del tablero y se ven también en los primeros planos, donde el acabado del canto y las transiciones alrededor de las aberturas quedan muy presentes. La lectura es clara: la piedra no actúa como fondo, sino como el elemento que organiza la cocina. Entre la superficie mineral y la carpintería oscura aparece una tensión medida, muy visible bajo la estructura de madera del techo.
Isla ovalada y recorrido de la veta
La isla de cocina ovalada a medida concentra buena parte del interés visual. Su contorno redondeado evita las aristas duras y permite que la veta continúe sin cortes bruscos por la parte superior. En las imágenes, la pieza se ve como una masa continua, con un dibujo mineral que acompaña la forma y no la interrumpe. El resultado se entiende mejor desde lejos, pero también en detalle: el canto, la unión y el paso de la piedra a los frentes se resuelven con una precisión que se percibe a simple vista.
La cocina con vigas de roble aporta otro registro. Las vigas visibles y los elementos estructurales de madera añaden una trama superior que dialoga con el dibujo de la piedra, pero sin copiarlo. Bajo ellas, los muebles oscuros y los paneles laterales de tono madera mantienen la escena contenida. Por eso la encimera resalta tanto: no compite con la arquitectura, sino que la atraviesa con una línea cálida y material.
El baño cambia de registro con cerámica efecto mármol
En el baño, la superficie se vuelve más clara y más gráfica. La pared efecto mármol cubre el fondo con un veteado amplio, mientras las encimeras pasan a una cerámica con una lectura de piedra muy marcada. Aquí el protagonismo no está en la curva del tablero, sino en la continuidad de las vetas y en la manera en que la luz se posa sobre el revestimiento. La combinación con los elementos rosé dorados de la grifería introduce un contraste seco, visible en el lavabo y en la zona de ducha.
El baño con cerámica efecto mármol utiliza el dibujo de la superficie como eje de la composición. La pared trasera acompaña el espejo, el mueble y la encimera, y el veteado oscila entre trazos oscuros y zonas más abiertas. Cerca del lavabo doble, la madera del mueble introduce una base más cálida, aunque la lectura dominante sigue siendo mineral. No hay exceso de recursos: la cerámica define el ambiente a través de su patrón y de los cortes limpios alrededor de cada pieza.
La pared y la encimera trabajan como una sola superficie
La encimera del baño y la pared efecto mármol comparten el mismo lenguaje visual. Esa repetición de material hace que el fondo pese tanto como el plano horizontal, algo que se aprecia bien en la imagen del lavabo y en la vista del baño con bañera. La veta aparece en varias direcciones, con trazos oscuros que cruzan la superficie clara y fijan la atención en la profundidad del dibujo. Frente a ese telón, los herrajes rosé dorados se leen con nitidez, sin robar espacio a la cerámica.
También en la zona de ducha se mantiene esa idea de superficie continua. El plato o el plano inferior no compiten con el muro; es la pared la que ordena el conjunto. La grifería y la ducha de tono rosé dorado se colocan como piezas puntuales sobre el paño mineral, mientras la cerámica sostiene la escena con una presencia serena y muy material. El baño no busca fragmentarse: deja que la pared marque la dirección y que la luz recorte sus vetas.
Materiales visibles y acabados del proyecto
La casa deja ver una combinación muy concreta de materiales: piedra natural en la cocina, madera estructural a la vista y cerámica en el baño. En la cocina, la encimera de cuarzoite a medida se reconoce por su veteado marrón óxido y por la forma especial del tablero. En el baño, el acabado tipo mármol aparece tanto en la pared como en las encimeras, con una lectura clara de superficie continua. La diferencia entre ambos espacios está en cómo se usa cada material: la piedra natural concentra la cocina; la cerámica define el baño.
La fotografía ayuda a fijar esos contrastes. En una imagen domina el plano general con las vigas de roble y la isla ovalada; en otra, la proximidad al canto de la piedra hace visible el dibujo mineral; y en el baño, la pared con vetas oscuras sitúa el lavabo y la bañera dentro de una escena más sobria. Son pocas piezas, pero muy legibles: piedra, madera, cerámica y metal en tonos rosé dorado.
Fotografía del proyecto: Bas van Spankeren y Moments by Mo
Materiales / proveedores:
Encimeras de cocina: Blue Roma kwartsiet.
Pared trasera y encimeras del baño: Calacatta Vena Vecchia Lux de Marazzi.
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