Reforma de una casa de canal con ladrillo visto, detalles de vidrio y acabados a medida
El techo abovedado de la entrada marca el tono desde el primer paso: piedra, yeso claro y una altura que deja respirar la planta baja. En esta reforma de casa canal, los elementos históricos no se esconden; quedan a la vista y se leen junto a los nuevos planos de madera, vidrio y acero. El resultado depende de ese contraste, no de borrarlo. La vivienda, levantada en 1680, pedía una reorganización completa para funcionar como hogar y, al mismo tiempo, mantener lo que ya tenía peso arquitectónico.
Una estructura antigua que sigue hablando en las estancias
La entrada conserva el techo abovedado monumental, las vigas originales y parte del ladrillo visto interior en los muros de las zonas comunes. En la cocina reaparecen incluso unos azulejos antiguos hallados en un pozo bajo la casa, un detalle pequeño pero muy concreto que conecta el proyecto con su historia material. Las fachadas monumentales también se mantuvieron, de modo que el interior renovado sigue apoyándose en una estructura reconocible, con marcas del tiempo visibles en varios puntos del recorrido.
Ese fondo histórico no se trata como decorado. Los muros con ladrillo visto interior aparecen junto a carpinterías limpias, frentes blancos y perfiles de vidrio, y esa relación define buena parte del carácter de la casa. La luz que entra por los grandes ventanales hace más legibles las texturas: la veta irregular del ladrillo, la superficie más lisa de los paneles lacados, la piedra pulida del suelo. Nada compite con lo antiguo; cada material ocupa su lugar y deja claro dónde empieza la reforma.
La planta baja se organiza alrededor de la cocina y la mesa
Desde la entrada se accede a la estancia principal de la planta baja, donde se sitúa la cocina abierta. La isla de cocina se alarga casi como una pieza de mobiliario principal: incorpora chapa de madera de red gum y una encimera de acero laminado en caliente, dos materiales que cambian de lectura según cae la luz. A su lado, una gran pieza de almacenaje recorre el muro y sigue a través del hueco de la escalera hasta la primera planta. Ese movimiento vertical une las dos zonas de estar sin recurrir a particiones cerradas.
La mesa se coloca en continuidad con la zona de estar y aprovecha el ancho de la planta. Desde allí, la vista se desliza hacia la escalera, que no queda como simple paso, sino como parte de la composición general. El suelo tipo mármol en la planta baja aporta una base más fría y sobria, mientras la madera y el acero del mobiliario introducen otra lectura táctil. El proyecto de reforma de casa canal se apoya precisamente en esa suma de planos largos, vacíos bien medidos y remates muy claros.
Una barandilla de vidrio que deja pasar la luz
La escalera tiene una presencia marcada por la barandilla de vidrio y por la iluminación integrada en los peldaños. El vidrio permite ver la continuidad de la pieza desde distintas posiciones de la planta baja, y el reflejo de la luz sobre los perfiles oscuros añade precisión al conjunto. En vez de cerrar la circulación, la escalera la hace visible. Al subir, la larga pared de muebles a medida sigue acompañando el recorrido y enlaza las plantas con una misma línea horizontal y vertical a la vez.
Arriba, la madera cambia el tono del espacio
En la primera planta aparece una chimenea integrada en una solución de muebles a medida, pensada para ocupar el frente sin recargarlo. Aquí el suelo de espiga cambia por completo la percepción de la estancia. Frente al mármol de la planta baja, la madera introduce una textura más pequeña y repetida, que suaviza la escala de la sala. La habitación gana en calidez visual por contraste material, no por exceso de elementos. Incluso con las piezas principales en blanco y negro, el dibujo del pavimento lleva el peso del ambiente.
Las ventanas de gran formato siguen aportando luz a lo largo del día, y eso hace que las superficies cambien de aspecto con facilidad: la madera del suelo se oscurece junto a la chimenea, el vidrio recoge reflejos, y el ladrillo visto interior mantiene una presencia más áspera en los puntos donde permanece expuesto. La reforma de casa canal trabaja con esa lectura por capas, dejando que el edificio antiguo siga visible mientras las nuevas líneas ordenan el espacio.
El dominio privado se abre con dormitorio, vestidor y baño
La zona privada reúne un dormitorio orientado hacia la calle, un vestidor amplio y un baño conectado en abierto con el resto del conjunto íntimo. No hay una transición brusca entre usos: la secuencia se entiende por cambios de material, por la posición de los huecos y por la forma en que la luz entra en cada estancia. El vestidor funciona como pieza intermedia, con almacenaje integrado y superficies limpias que dejan libre el paso hacia el baño.
En el baño, el mosaico aparece en paredes concretas y rodea la zona de ducha de vidrio, donde los perfiles transparentes dejan ver el orden del espacio. La combinación de baño con mosaico y ducha de vidrio resulta sobria, casi gráfica, y se apoya en una base neutra de blancos y grises. No busca llamar la atención con exceso de material, sino con la precisión de los encuentros: el borde del espejo, la junta del mosaico, el tramo transparente de la mampara, el reflejo de la luz sobre la cerámica.
Azulejos pequeños, luz clara y pocos gestos
La escala del mosaico cambia la lectura del baño. Frente a las superficies lisas del resto de la casa, esas piezas pequeñas introducen un ritmo más fino y hacen que la pared parezca vibrar cuando le llega la luz. La ducha de vidrio mantiene esa sensación abierta, sin tapar la profundidad del espacio. Es una solución sencilla en apariencia, pero muy medida en su relación con el resto del proyecto, donde los materiales pesados y los acabados más ligeros se alternan con bastante control.
La planta superior reserva espacio para huéspedes y trabajo
La última planta se destina a un cuarto de invitados y a una zona de trabajo, dos usos que se resuelven con la misma sobriedad que el resto de la vivienda. La continuidad de las superficies blancas y la presencia de carpinterías limpias permiten que la planta se lea con claridad, sin necesidad de añadir mucho más. El proyecto no intenta multiplicar gestos; prefiere que cada nivel tenga una función definida y que las transiciones entre uno y otro se perciban a través de materiales, altura y luz.
En conjunto, la reforma de casa canal se apoya en una idea muy concreta: conservar aquello que sostiene la identidad del edificio y usar lo nuevo para organizar la vida diaria. El techo abovedado monumental, el ladrillo visto interior, los muebles a medida y la barandilla de vidrio no aparecen como piezas aisladas, sino como partes de un mismo recorrido. Desde la entrada hasta la planta superior, la casa cambia de tacto y de escala sin perder el hilo de su origen.
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