Jardín moderno con piscina y poolhouse
La lámina de agua rectilínea marca el ritmo desde el primer vistazo. A un lado, la villa con cubierta de paja asoma entre setos bajos y pavimentos de piedra; al otro, una secuencia de terraza, jardín y pabellón de descanso estira la parcela casi 10.000 m² hacia el paisaje abierto. En este jardín moderno con piscina, las líneas son limpias, pero no frías: el trazado se apoya en árboles maduros, gramíneas y una iluminación que cambia por completo la lectura del conjunto al caer la tarde.
Una casa de cubierta de paja enmarcada por un trazado preciso
La vivienda no queda aislada del terreno, sino abrazada por una franja ajardinada de uso intenso que recoge la arquitectura y la conecta con el resto de la parcela. Cerca de la casa, los bordes son más nítidos, los caminos más próximos y los acabados más presentes. A medida que el recorrido se aleja, el jardín se afloja y deja entrar la escala de los árboles maduros. Esa transición entre lo próximo y lo abierto da forma al jardín moderno con piscina sin necesidad de recurrir a gestos excesivos.
La cubierta de paja suaviza la silueta de la villa, mientras el pavimento y los setos dibujan una base más marcada. En lugar de competir con la casa, el jardín ordena su perímetro con bordes rectos, masas vegetales contenidas y superficies de agua que reflejan el cielo. Los elementos de medida especial no están dispersos; aparecen donde el recorrido los necesita, como si el terreno se hubiera pensado por tramos. Por eso la lectura del conjunto resulta clara desde la terraza y también desde el volume de descanso junto a la piscina.
Terraza, recorrido y piscina en una sola línea visual
La terraza posterior funciona como el primer plano del proyecto. Desde ahí se domina la larga perspectiva que conduce al agua, al poolhouse y a un rincón de estar situado al fondo. Esa dirección se refuerza con pérgolas de acero, que tensan la vista y hacen más visible la profundidad del jardín. Entre la terraza y la piscina aparece una distancia medida, suficiente para que el camino tenga peso propio. El resultado es un jardín geométrico con bordes muy legibles, pero sin rigidez; cada tramo deja pasar la luz y permite leer el siguiente.
La piscina, ligeramente elevada, introduce un cambio de cota mínimo que se nota al caminar alrededor. No necesita un borde exuberante para hacerse notar: su perímetro recto y el brillo del agua bastan para convertirla en el centro de la composición. Los reflejos amplían el espacio, sobre todo cuando el cielo está bajo y la superficie capta los tonos grises y dorados del entorno. En un jardín moderno con piscina, ese tipo de gesto vale más que cualquier acumulación de elementos decorativos.
Pérgolas de acero y una perspectiva controlada
Las pérgolas de acero no cubren el recorrido; lo segmentan. Cada tramo marca una pausa visual antes de seguir hacia el poolhouse cubierto y la zona de estar. El metal introduce una línea fina dentro de una composición dominada por pavimentos, césped y vegetación alta. Cuando la estructura cruza el eje de visión, la perspectiva gana tensión. No se trata de cerrar el paso, sino de hacerlo más legible, como si el jardín quisiera mostrar sus capas una a una. Ese control de la vista es una de las claves del proyecto.
Junto a esas estructuras, las gramíneas se mueven con el viento y suavizan los bordes más duros. Los árboles maduros elevan la escala y hacen que el jardín no se lea como un simple entorno doméstico, sino como un paisaje trabajado por partes. La vegetación no se distribuye al azar: aparece agrupada, repetida y contenida en vacíos rectangulares que siguen el dibujo general. Así, el jardín geométrico con bordes mantiene orden sin perder respiración.
El poolhouse cubierto como extensión del estar exterior
El L-vormige poolhouse cierra la composición con un volumen que recoge la estancia exterior bajo techo. Sus grandes paños de vidrio dejan ver el interior y multiplican la relación con la piscina, el pavimento y los árboles del fondo. Aquí el jardín ya no es solo tránsito o contemplación: se convierte en lugar de uso prolongado, con una cocina, una chimenea y un jacuzzi alojados en el anexo cerrado. La pieza funciona como una base de apoyo para pasar horas fuera sin perder contacto visual con el resto de la parcela.
La zona lounge del poolhouse cubierto se reconoce por la combinación de vidrio, estructura y sombra. Durante el día, las superficies transparentes recogen reflejos del agua y de las copas de los árboles. Al anochecer, el interior se ilumina con luz puntual en el techo y la envolvente adquiere otra presencia, más gráfica. En vez de aislarse del jardín, el pabellón lo prolonga. Esa relación entre cierre y apertura es la que da peso a este lounge de poolhouse cubierto.
Agua, vidrio y una estancia que se abre al jardín
Desde la piscina, el vidrio del pabellón devuelve la imagen del agua, los troncos y el cielo bajo. El borde de piedra del entorno y las plataformas de terraza colocan cada pieza en su sitio. No hay una sola vista fija: el conjunto cambia según uno se acerque al agua, se siente en el lounge o cruce bajo la pérgola. Esa variación mantiene vivo el recorrido. En el fondo, la cubierta de paja de la casa recuerda la escala doméstica del proyecto, mientras el tratamiento exterior lo lleva a un terreno más amplio.
La iluminación nocturna completa la escena sin invadirla. Aparece en los árboles, en los soportes de la estructura y en la zona del pabellón, donde el fondo oscuro del jardín hace más visibles las capas de vegetación. Los focos rasantes y los puntos de luz sobre las copas marcan una secuencia tranquila, casi topográfica. El agua recoge esos destellos y los estira sobre la superficie. En un jardín moderno con piscina, la noche no borra el trazado; lo vuelve más claro.
Vegetación madura y bordes rectos al caer la tarde
Las imágenes de noche muestran bien cómo funciona la composición vegetal. Los árboles maduros no están ahí solo para dar masa; trazan alturas distintas y sirven de telón para las zonas más abiertas. Entre ellos, las gramíneas introducen una textura fina que se mueve con el aire y evita que el jardín dependa solo del pavimento y la arquitectura. Esa mezcla de masas altas, líneas bajas y agua refleja una manera precisa de construir exterior: con pocas formas, bien colocadas, y sin perder profundidad.
También en la penumbra se entiende la relación entre los caminos y los límites del jardín. Las losas, los cantos rectos y las bandas de césped dibujan una base muy limpia, mientras las plantaciones ocupan los huecos con una cadencia medida. El proyecto no busca esconder la geometría; la hace visible. Y al hacerlo, deja que la villa de cubierta de paja, la piscina, el poolhouse y la vegetación trabajen como una sola secuencia espacial, pensada para verse de día y de noche.
El conjunto deja una impresión serena precisamente porque cada parte cumple una función visual concreta: la terraza organiza la salida de la casa, la pérgola conduce la mirada, la piscina introduce el reflejo, el poolhouse cubierto recoge la estancia y la iluminación nocturna cierra el recorrido con otra capa de lectura. En esta parcela de gran escala, el espacio exterior no se limita a acompañar la vivienda. La hace legible, la prolonga y la sitúa dentro de un jardín moderno con piscina que cambia con la hora y con la estación.
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