Interior clásico moderno en una casa señorial renovada
El parquet en espiga guía la mirada desde una estancia a otra y marca el ritmo de toda la casa. Sobre ese suelo, los paneles clásicos, las molduras y las puertas enmarcadas conviven con carpinterías más precisas, de líneas limpias y oscuras. El resultado es un interno clásico moderno donde las superficies no se disimulan: la madera, la piedra y el vidrio dialogan a la vista, sin estridencias y sin romper la continuidad entre salón, cocina, baño y zona wellness.
El suelo como hilo conductor
En varias estancias, el parquet espiga actúa como una base común. El dibujo ordena el espacio y acompaña el paso de una sala a otra, incluso cuando cambian los tonos de pared o el tipo de mobiliario. Cerca de las ventanas, la luz resbala sobre las lamas y hace más visible el patrón. Ese gesto sencillo sostiene la lectura de toda la reforma: un interno clásico moderno que no depende de un solo ambiente, sino de una secuencia de materiales repetidos con medida.
En la zona de estar, los tonos oscuros de una pared resaltan el suelo y los asientos tapizados. El contraste no busca dramatismo, sino profundidad. Una mesa baja, un par de butacas y los huecos definidos en la pared bastan para mostrar cómo la casa combina carpintería a medida con piezas sueltas. Entre molduras, marcos y paños lisos, el espacio mantiene referencias históricas, pero las resuelve con una lectura actual y muy contenida.
Cocina con isla y frentes oscuros
La cocina concentra varios de los recursos más visibles del proyecto. La isla de cocina efecto piedra aparece como pieza central, con una superficie clara que recoge la luz y un volumen que organiza el recorrido alrededor. A un lado, los frentes oscuros de la carpintería empujan la cocina hacia una presencia más sobria. La pared salpicada por la textura de la piedra refuerza ese contraste y da peso visual a la zona de trabajo sin recargarla.
Las lámparas colgantes de vidrio, suspendidas sobre el eje de la cocina, introducen una nota delicada frente a los bloques más compactos del mobiliario. El conjunto funciona por capas: encimera, frente, almacenaje y luz. No hay gestos gratuitos. Cada elemento deja ver su función, desde el tablero de la isla hasta las vitrinas y los huecos integrados en la pared. Así, la reforma de cocina se lee como parte del mismo lenguaje doméstico que recorre el resto de la casa.
Carpintería a medida con luz integrada
Uno de los rasgos más precisos del proyecto está en los armarios a medida con luz. Se repiten en distintas zonas, con nichos abiertos, fondos iluminados y marcos oscuros que dibujan el contenido en lugar de esconderlo. En algunos puntos, el vidrio introduce reflejos; en otros, la madera absorbe la luz y marca una transición más suave entre pared y mueble. Esta carpintería no se limita a almacenar: ordena las vistas y fija el carácter del interior clásico moderno sin estridencias.
En un vestidor o espacio de paso, las particiones de madera y los paños de cortina dividen el volumen con una ligereza que no se consigue con tabiques cerrados. Las puertas dobles y los huecos laterales dejan entrever la profundidad del mobiliario. La iluminación integrada subraya ese espesor, haciendo visible la fabricación a medida. Es una solución clara para una casa señorial renovada que pide continuidad visual, pero también precisión en los bordes y en las uniones.
Baño en efecto piedra y dibujo cerámico
El baño cambia el registro sin perder la sobriedad general. Aparecen paredes con patrón de azulejos en tonos verdes, beige y marrones, que introducen movimiento frente a superficies más neutras. Cerca de ellas, los acabados efecto piedra enmarcan la ducha y la zona de lavabo con una presencia más contundente. La mezcla de texturas evita que el espacio quede plano: el cerámico aporta ritmo, mientras la piedra oscura estabiliza el conjunto y fija el plano visual principal.
La ducha a ras de suelo se resuelve con una alcachofa de lluvia y una transición limpia entre pavimento y pared. El borde casi desaparece, pero no por falta de detalle; al contrario, la precisión se ve en el encuentro entre la zona oscura del suelo y los paramentos claros. Es un baño efecto piedra que no busca imitar un material único, sino combinar dos lecturas: la tactilidad de la cerámica decorativa y la masa visual de la piedra en tonos grises y negros.
Una sauna de madera con listones
La sauna de madera con listones introduce un lenguaje más cálido, aunque sigue la misma lógica de control material. Las lamas horizontales dibujan la pared y acompañan los bancos integrados, que se leen como prolongación del revestimiento. La luz cae de forma pareja sobre la madera y deja ver la separación entre piezas. Frente a la rigidez de la piedra, aquí manda la continuidad de las líneas. El espacio wellness no se presenta como un añadido, sino como otra estancia tratada con la misma atención al detalle.
También en esta zona aparecen superficies claras en el suelo y encuentros rectos entre banco, pared y techo. La madera cubre más que decora: ordena el volumen y suaviza la geometría interior. Ese gesto conecta con el resto del proyecto, donde los materiales siempre definen el uso de cada espacio. En esta casa señorial renovada, la sauna no compite con la cocina ni con el salón; simplemente amplía la secuencia de ambientes con un cambio claro de textura y temperatura visual.
La escalera y los detalles clásicos que siguen presentes
La escalera conserva balaustres decorativos y una barandilla blanca que recorta el vacío vertical con claridad. Cerca, un ventanal con vidrio coloreado introduce una nota histórica que no necesita más explicación. El parquet vuelve a aparecer bajo ese tramo, uniendo la zona de paso con el resto de la vivienda. Las molduras del techo y los paneles enmarcados recuerdan la estructura original de la casa, pero el tratamiento general evita la nostalgia: los detalles clásicos se leen junto a superficies oscuras y carpinterías más contenidas.
En otras estancias, una pared azul oscuro y un marco empotrado bastan para cambiar la atmósfera del plano sin alterar la lógica del conjunto. Ese tipo de gesto, pequeño pero preciso, permite que el interior clásico moderno tenga distintos registros sin perder continuidad. La reforma trabaja con el contraste entre lo visto y lo construido: el ornamento aparece donde hace falta, la piedra entra en puntos clave y la madera sostiene el resto. Todo ello convierte la casa en una secuencia de piezas bien medidas, más que en una suma de efectos aislados.
Proyecto fotografiado por Ralph Reniers en colaboración con Friso Woudstra Architecten BNA B.V.
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