Interior de casa señorial moderna con carpintería a medida y luz natural
Un suelo continuo en tono cemento y una línea de luz que atraviesa varias estancias fijan el tono de este interior de casa señorial moderna desde el primer vistazo. La vivienda se organiza en cinco plantas, con sótano y bel étage incluidos, y utiliza esa altura para separar con claridad las zonas de uso diario de los espacios más funcionales. Las estancias principales se abren hacia delante y hacia atrás; en el centro quedan los cuartos de apoyo, las conexiones y los pasos que permiten que el interior con luz natural llegue con profundidad a todas las plantas.
La bel étage reparte las vistas entre agua y ciudad
En la planta noble, el recorrido se entiende por contraste. Hacia un lado aparece un pequeño rincón de estar con vista al agua; al otro, la mirada se dirige al tejido urbano. Entre ambos extremos, la distribución deja pasar la luz y evita que el centro de la casa se cierre. Las superficies claras y los huecos generosos hacen que el interior de casa señorial moderna mantenga una lectura abierta, incluso cuando se pasa de una estancia a otra. Las puertas pivotantes dobles de la planta superior refuerzan esa amplitud con un gesto técnico muy visible.
La zona de estar en belén etage, en esta casa distribuida por niveles, repite el interés por los planos que atraviesan el espacio. Un elemento de pared con función de apoyo aparece también en el salón, mientras que la madera del suelo introduce un registro más contenido que el del sótano. No se trata de sumar piezas, sino de colocar cada una en relación con una vista, un paso o una abertura. Esa precisión hace que la casa se lea casi por capas, como si cada planta tuviera su propia velocidad.
Una cocina en sótano con piezas largas y lectura de profundidad
En el sótano, la cocina se resuelve como una pieza continua. Un bloque longitudinal marca el lado principal del trabajo y, delante, una isla con encimera y mesa de comedor funciona casi como un volumen independiente. Su posición estira la perspectiva y hace que el espacio parezca más largo de lo que es. La cocina en sótano no queda aislada: la pared de separación entre la cocina y el lavadero incorpora varias funciones, y el testero junto a la mesa suma televisión y chimenea empotrada en un solo plano de uso.
La carpintería a medida aparece aquí en frentes continuos, remates ocultos y superficies que absorben distintos usos sin fragmentar la estancia. En las imágenes, la banda de azulejos blancos detrás de la zona de aguas introduce una textura más clara, casi lineal, que contrasta con el mobiliario en madera clara. La composición evita el ruido visual y deja que el bloque central, la mesa y la pared técnica se lean como tres piezas bien medidas. Es una cocina pensada desde la planta y desde la dirección de la luz.
La pared que reúne cocina, almacenaje y apoyo técnico
El recurso más claro está en las paredes que no se limitan a cerrar un recinto. Una integra almacenaje y paso entre cocina y lavadero; otra concentra la pantalla y la chimenea empotrada. En la zona de comedor, esa lógica se repite con un paramento que acompaña la mesa y ordena la estancia sin convertirla en una pieza decorativa. El resultado depende menos del ornamento que del espesor de los planos, del ajuste de las piezas y de cómo cada frente responde a una función concreta.
Materiales distintos para cada planta
Cada nivel cambia de tono con una decisión material distinta. El sótano trabaja con un suelo de aspecto cementoso, más áspero a la vista y más contundente en el conjunto. La bel étage responde con suelo de madera, que suaviza el paso y da otro ritmo a la estancia de estar. Esa variación no busca efecto, sino una lectura clara de la casa por estratos. Entre la piedra, la madera, el vidrio y los acabados lisos, el interior de casa señorial moderna gana espesor sin recurrir a gestos excesivos.
La presencia de grandes ventanales con marcos oscuros ayuda a separar planos y a medir la profundidad. Desde dentro, el contraste entre el vidrio y los paños claros hace que las vistas tengan más peso. En algunas imágenes, las cortinas grises atenúan la entrada de luz; en otras, la apertura deja ver cómo la casa comunica visualmente unas plantas con otras. No hay una única escena dominante. Hay sucesivas aperturas, siempre distintas, que cambian la lectura del mismo volumen.
La escalera y los pasos intermedios también cuentan
La escalera recta aparece como una pieza sobria, con paredes blancas y encuentros muy limpios. No busca protagonismo, pero sí ordena el tránsito entre plantas. Al lado de esa geometría, los espacios intermedios adquieren importancia: un vestidor entre dormitorio y baño, un despacho orientado hacia la zona urbana, y una circulación que deja entrar luz hasta el centro de la vivienda. Las conexiones no se esconden; se integran en la distribución y hacen legible la secuencia completa de la casa.
En la planta superior, el dormitorio recibe la claridad de un frente abierto, mientras el despacho se orienta hacia la parte más activa de la ciudad. Esa oposición entre ámbitos privados y funciones de trabajo evita que las plantas queden definidas por un único uso. Las puertas pivotantes dobles vuelven a aparecer como un recurso que amplía el paso y deja ver de una estancia a otra. No es solo una solución práctica: también cambia la forma en que el volumen se percibe desde dentro.
Una sala de baño sobria, con piezas limpias y luz medida
La sala de baño se muestra con una bañera exenta ovalada y un frente largo de lavabo que ocupa casi toda la pared. El conjunto se apoya en tonos blancos y grises, con una iluminación superior discreta y superficies sin interrupciones. La mesa de lavabo prolongada y el espejo continuo refuerzan la horizontalidad, mientras el baño conserva el mismo lenguaje contenido que se ve en otras plantas. Aquí el interés no está en sumar elementos, sino en dejar espacio alrededor de ellos para que respiren.
La fotografía deja ver también cómo la carpintería a medida ordena otros rincones de la vivienda, desde el mueble de televisión hasta las transiciones entre salón, comedor y cocina. En la zona de estar, la chimenea empotrada actúa como punto de anclaje frente a los ventanales grandes y la luz cambiante del día. La madera de algunos paramentos, la blancura de otros y el vidrio de las particiones dibujan una casa que se entiende por su secuencia, no por un solo gesto. Ese es quizá su rasgo más claro: cada planta responde a una orientación distinta y, aun así, todas hablan el mismo lenguaje espacial.
Fotografía: René Gonkel
Texto: Paul Geerts
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