Jardín con piscina tipo skimmer y contracorriente
La luz cae sobre la tarima de madera y marca el borde de la piscina tipo skimmer con contracorriente. Al caer la tarde, los focos bajos dibujan una línea discreta junto al agua, mientras la casa de ladrillo y los grandes paños de vidrio quedan a un lado del jardín, abriéndose hacia la zona exterior. El conjunto trabaja con planos sencillos: madera, agua, piedra y una iluminación de jardín por la noche que no invade, pero sí ordena la escena.
Agua, madera y luz en una misma secuencia
El primer plano pertenece al agua. La piscina tipo skimmer con contracorriente mide 6 x 3 x 1,5 m y se presenta con un borde limpio, apenas interrumpido por la luz que se refleja en la lámina. Esa lectura precisa del vaso la acompaña una terraza de madera con focos empotrados, colocados para acompañar el paso y no para reclamar protagonismo. La piscina con luz ambiental gana presencia por la noche, cuando el brillo se reparte sobre la superficie y las juntas del pavimento quedan en segundo término.
La terraza de madera con focos no se limita a rodear la piscina; define la distancia entre el agua y la vivienda. Desde el pavimento se perciben franjas de plantación baja y líneas rectas que encauzan el recorrido. El trazado evita giros innecesarios y deja que cada elemento ocupe su sitio: el vaso al centro de la atención, el borde como transición y el suelo como apoyo visual. Esa claridad hace que el jardín con piscina tipo skimmer se lea de un vistazo, incluso cuando la iluminación ya ha tomado el control de la escena.
La casa se abre hacia el exterior
Los grandes ventanales y las puertas correderas de la casa de ladrillo conectan el interior con la terraza de forma directa. No hay un salto brusco entre dentro y fuera; el cambio se produce a través del pavimento, la sombra de la cubierta y la línea de los focos. La zona exterior se prolonga delante de la fachada de ladrillo, de modo que el jardín no queda separado de la vivienda, sino alineado con sus huecos y con la altura de los marcos acristalados.
En esta vista lateral aparecen también los acabados del borde de la piscina y la relación entre el vaso y la franja de pavimento contigua. La iluminación de jardín por la noche subraya los límites sin endurecerlos. En vez de un único punto de luz, hay varios acentos repartidos entre los caminos, las esquinas del terrazado y los bordes próximos al agua. Esa distribución permite leer el jardín por capas: primero la madera, después el borde de la piscina y, al fondo, el volumen de la casa.
Una zona de estar cubierta junto al agua
La zona de estar cubierta en el jardín introduce una sombra útil sobre el conjunto. La lona o el toldo tensado suaviza la luz directa y crea un espacio de pausa junto a la piscina. Debajo, el mobiliario queda protegido y el suelo mantiene la continuidad con la terraza. La pieza cubierta funciona como un umbral entre la estancia de la vivienda y el uso más abierto del jardín, con el agua siempre cerca y visible desde el asiento.
Ese recurso de cubierta no rompe la composición; la completa con una línea superior ligera frente al peso visual del ladrillo y el volumen del agua. Desde allí, la piscina tipo skimmer con contracorriente se contempla de lado, con la superficie iluminada y los focos del perímetro en segundo plano. La escena gana profundidad porque cada nivel —cubierta, terraza, piscina y plantación— mantiene una altura distinta y reconocible.
Recorridos breves, bordes precisos
El jardín está organizado con una lógica clara de bordes y franjas. Las zonas de plantación, bajas y contenidas, acompañan el perímetro sin tapar el conjunto. Entre ellas aparecen las balizas y los puntos de luz que guían el paso por la terraza de madera con focos. El suelo no se trata como un fondo neutro; actúa como una superficie que conduce la mirada hacia el agua y, después, hacia la fachada acristalada.
También se aprecia cómo la iluminación de jardín por la noche ayuda a separar los distintos usos. Un tramo marca el camino, otro resalta el borde del vaso y otro dibuja el contorno de la zona cubierta. Esa secuencia evita una lectura plana del espacio. El jardín con piscina tipo skimmer se entiende mejor cuando se ve de noche: la lámina de agua devuelve la luz, la madera la absorbe y la piedra del entorno queda en un plano más silencioso.
Detalles que sostienen la vista nocturna
En los planos más cercanos, la relación entre materiales resulta decisiva. La madera de la terraza muestra una textura más marcada que el pavimento duro de los pasos adyacentes, y el borde de la piscina recoge pequeños reflejos en cada punto de luz. Cerca del agua, la contracorriente añade una pieza técnica al proyecto sin alterar la lectura visual del vaso. El resultado depende de la precisión de esos encuentros: borde, junta, foco y cambio de nivel.
La noche acentúa lo que durante el día pasa más desapercibido. Los focos bajos no solo iluminan; recortan el trazado del jardín y hacen legibles las distancias entre la casa, la terraza y la piscina. Desde la cubierta, la mirada pasa por la tarima de madera, atraviesa el borde del agua y termina en los grandes huecos acristalados. Ese recorrido visual resume bien la propuesta: un jardín pensado para verse en movimiento, con luz suave, zonas definidas y una piscina con luz ambiental como centro de gravedad.
Como referencia de proyecto, este jardín con piscina tipo skimmer muestra cómo el agua, la madera y la iluminación pueden trabajar con pocas piezas y una disposición precisa. La piscina tipo skimmer con contracorriente, sus medidas de 6 x 3 x 1,5 m, la terraza de madera con focos y la zona de estar cubierta en el jardín construyen una escena serena sin recurrir a gestos sobrantes. El interés está en lo que se ve: la secuencia entre casa, terraza y agua, y la manera en que la luz de la noche mantiene todo en lectura clara.
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