Sala wellness en jardín a medida
La madera termotratada marca el ritmo exterior de esta sala wellness en jardín. Las lamas verticales dibujan una piel sobria, mientras los marcos de acero negro recortan grandes paños de vidrio y abren la construcción hacia la terraza. No hay exceso de gesto: el proyecto se apoya en tres materiales claros —madera, vidrio y acero— y en una distribución que deja leer enseguida sus usos. Lounge, trabajo y bienestar comparten un mismo volumen de 10 x 4,5 metros.
Una sala wellness en jardín que se lee desde la fachada
Desde fuera, la composición se entiende por contraste. La madera tratada térmicamente cubre los paños ciegos, y el vidrio toma el relevo en las zonas de paso y apertura. Las puertas de vidrio plegables amplían la relación con el exterior sin romper la línea horizontal del conjunto. El resultado es una sala de jardín que no disfraza su programa: se ve la luz interior, se ve el acceso al terraza y se percibe la presencia de distintos ámbitos dentro de una misma envolvente.
El marco negro de acero afina los bordes de puertas y ventanas. Ese dibujo recto, casi técnico, hace que el volumen de madera gane precisión. En las imágenes, el conjunto aparece asentado sobre un entorno de pavimento gris y vegetación baja, con una lectura limpia entre el recorrido exterior y la zona habitable. La fachada de vidrio y acero no busca protagonismo por sí sola; sirve para abrir el espacio y para dejar entrar la vista desde el jardín.
Puertas plegables y una transición directa hacia la terraza
Las puertas de vidrio plegables son el gesto más evidente en la relación entre interior y exterior. Cuando se abren, el salón se prolonga hacia el aire libre y la terraza entra en la escena. Cuando se cierran, los grandes planos transparentes siguen manteniendo la conexión visual con el jardín. Esa doble condición encaja bien en una habitación de jardín a medida pensada para usos distintos, porque permite cambiar la escala del espacio sin modificar su estructura.
En el interior, la continuidad visual es inmediata. Los perfiles negros enmarcan la salida y ordenan la lectura del espacio, mientras la luz atraviesa el volumen de lado a lado. La sala de jardín no se limita a ser una estancia cerrada junto al exterior; trabaja con él. La apertura del vidrio, la posición del mobiliario y la relación con el pavimento exterior hacen que la estancia parezca más larga de lo que indican sus medidas.
Un frente acristalado que deja leer el uso del espacio
La imagen de la zona de estar muestra una circulación clara entre el asiento, la mesa auxiliar y la gran pared acristalada. El vidrio no actúa como fondo neutro: introduce vistas, refleja la vegetación y deja entrar el cambio de luz a lo largo del día. Junto a él, la estructura de acero mantiene un orden preciso que también se repite en las otras aberturas del proyecto. Es una sala wellness en jardín donde el cerramiento trabaja tanto como la estancia.
La escala del conjunto, 10 x 4,5 metros, permite separar usos sin perder continuidad. Lounge, tuinkantoor y wellness aparecen como partes de una misma planta, no como compartimentos aislados. Ese reparto se lee en la manera en que cada zona toma contacto con el vidrio, con el suelo de hormigón o con la zona más cerrada del interior. No hace falta sobreexplicar la distribución: las fotografías muestran una organización sencilla y reconocible.
Suelo de hormigón, muros blancos y un interno contenido
Dentro, el suelo de hormigón fija el tono. Su superficie gris acompaña los perfiles oscuros de las carpinterías y deja que el blanco de los muros gane presencia. El espacio se mantiene despejado, con pocas piezas y líneas rectas. Esa contención hace que cada apertura cuente más: una puerta de cristal, un tramo de pared texturada, el reflejo de la luz sobre el pavimento. La sala de jardín funciona aquí como una estancia tranquila en su manera de resolver materiales y recorridos.
También aparece una estufa o chimenea eléctrica en carcasa negra, integrada con discreción junto a la zona de estar. No domina la escena, pero sí aporta un punto de anclaje visual entre el frente acristalado y los planos blancos. El conjunto refuerza la lectura de una habitación de jardín a medida pensada para permanecer, leer el exterior y cambiar de uso según el momento del día.
La zona lounge junto al vidrio
La zona lounge se sitúa cerca de los grandes paños de vidrio, de modo que la vista hacia el jardín forma parte de la estancia. Una mesa redonda, asientos bajos y el paso hacia la terraza componen una escena contenida, sin acumulación de objetos. El espacio no depende de una decoración abundante; se apoya en la claridad del cerramiento y en el contraste entre el suelo mineral y los planos blancos. Esa sobriedad deja que la arquitectura lleve el peso visual.
En otra vista interior, el recorrido vuelve a quedar claro: las grandes puertas acristaladas orientan el espacio hacia fuera y, al mismo tiempo, marcan la separación con la zona más privada. La línea entre interior y exterior se vuelve legible por el suelo, por los marcos negros y por la manera en que la vegetación aparece a través del vidrio. Así, la sala wellness en jardín mantiene una imagen abierta sin perder definición.
Un espacio wellness con lamas de madera y bancos iluminados
La parte wellness cambia de registro, pero no de lenguaje. Las lamas de madera cubren paredes y techo, y las bancadas se desarrollan en varios niveles, con iluminación integrada que resalta sus cantos. La luz cálida rebota sobre la madera y subraya la profundidad de las tablas, sin necesidad de efectos añadidos. En las imágenes se aprecia también la presencia de una superficie de vidrio que separa o protege la zona, manteniendo la transparencia en uno de los laterales.
Ese interior de sauna en sala de jardín muestra otra cara del proyecto: más cerrada, más contenida, pero vinculada al mismo criterio material. La madera tratada térmicamente del exterior encuentra aquí una continuidad lógica en el acabado interior de tono similar. No se trata de repetir un material por inercia, sino de llevar una misma familia de superficies desde la envolvente hasta la estancia wellness. La sala wellness en jardín gana así una lectura unitaria sin perder la variedad de usos.
Visto en conjunto, el proyecto construye una habitación de jardín a medida donde cada elemento tiene un papel claro: la madera organiza el volumen, el acero dibuja los bordes, el vidrio abre las vistas y el hormigón sostiene el interior. Lounge, trabajo y bienestar conviven en una secuencia precisa, apoyada en imágenes que muestran tanto la apertura al jardín como la calma de la zona sauna. Es una sala de jardín pensada para cambiar de ritmo sin cambiar de arquitectura.
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