Consulta de grupo con escalera de acero corten y roble
La escalera de acero corten marca el centro de la consulta desde el primer paso. Su tono oxidado se recorta entre el ladrillo visto, el hormigón y los planos blancos que ordenan el recorrido. En este interior de consulta estilo industrial, la estructura no queda escondida: sube, gira y organiza las estancias alrededor de un vacío alto, donde la luz cae con claridad sobre las superficies rugosas y sobre los acabados en madera.
La escalera como eje del recorrido
El proyecto gira en torno a una pieza muy visible: una escalera de acero corten de presencia contundente, colocada en el centro del edificio. El material aporta una lectura directa, casi monolítica, y dialoga con la obra en bruto que se deja ver en techos y muros. No se trata de un gesto aislado, porque la escalera también conecta visualmente con las zonas de espera y con los pasajes de circulación, donde el contraste entre metal, ladrillo y hormigón visto da forma al conjunto.
Las alturas generosas obligaban a resolver más que un simple acceso vertical. La escalera toma ese vacío y lo convierte en referencia espacial, mientras las líneas rectas de los paramentos blancos y los bordes más crudos del entorno fijan el ritmo del interior. Esa combinación sostiene el interior de consulta estilo industrial sin volverlo frío: el acero tiene peso, pero el espacio conserva aire y lectura abierta gracias a las entradas de luz y a la continuidad de los materiales.
Corten y obra vista en la misma escena
El corten no aparece solo en la escalera. En otras partes del proyecto vuelve como un hilo material que refuerza la idea de interior industrial cálido: en la kitchenette, en los tiradores de los armarios superiores y en detalles que asoman junto a las superficies de laminado. Frente a él, el ladrillo y el hormigón vistos mantienen el carácter crudo de la envolvente. Esa mezcla no intenta disimular el edificio; lo pone en primer plano y lo acompaña con piezas hechas a medida.
Una sala de espera pensada a partir de la madera
En la sala de espera, el ambiente cambia de escala. Una banqueta empotrada de roble recorre la pared y crea un asiento continuo donde caben personas de distintas edades. El banco, integrado en la arquitectura interior, se acompaña de paneles de chapado de madera que cubren la pared y suavizan el fondo visual. La madera no sirve de ornamento: delimita una zona de pausa dentro del tráfico del resto de la consulta y hace que el espacio se lea con menos dureza.
La sala de espera chapado de roble incorpora también una kitchenette de corten, un pequeño punto de apoyo que mantiene el mismo lenguaje material del resto del proyecto. La proximidad entre el metal oxidado y el roble introduce una tensión clara, pero controlada. En lugar de una sala neutra, aparece una estancia con elementos bien definidos: asiento, pared, punto de servicio y paso. La luz natural entra con abundancia y limpia las superficies, de modo que el roble no oscurece el conjunto, sino que lo ancla.
Un banco empotrado que ocupa la pared
El banco empotrado de roble no se presenta como mueble añadido, sino como parte de la propia sala. Su longitud acompaña la pared y permite que el volumen de la estancia siga respirando. Junto a él, el chapado de roble trabaja casi como una piel continua, con juntas discretas y un tono que recoge la luz sin brillo excesivo. Es una solución sencilla en apariencia, pero muy precisa en su manera de ocupar el borde del espacio.
La kitchenette y los detalles que repiten el mismo material
La kitchenette de corten introduce una escala más doméstica dentro de la consulta, aunque sin cambiar el registro general. El metal aparece en frentes, remates y pequeños elementos que sostienen el uso diario de la zona. En las imágenes se aprecia también una repisa abierta y mobiliario con tonos rojizos que siguen la misma familia cromática. El resultado no busca destacarse como cocina independiente, sino integrarse en el recorrido general y mantener la coherencia material de la planta.
En la parte superior, el corten reaparece en los tiradores de las puertas de armario laminadas. Ese detalle pequeño evita que el material se reserve solo para una pieza protagonista. La consulta se construye así a base de repeticiones medidas: la escalera, la kitchenette, los herrajes y algunos bordes metálicos comparten una misma lógica visual. A su lado, los muros de ladrillo visto y las superficies de hormigón conservan la memoria de la estructura, sin competir con la carpintería a medida.
Revestimientos altos para un hueco técnico difícil
Uno de los trabajos más delicados del proyecto fue el revestimiento del hueco de ascensor. La cara exterior de ese volumen se cubrió con paneles de chapado de roble de 3,5 metros de altura, una altura que exige precisión en la ejecución y continuidad en la junta. El acabado de madera alarga visualmente el plano y reduce el peso del elemento técnico, que en otro material podría haberse sentido más duro. Aquí, en cambio, se integra en el lenguaje general de la consulta.
La solución gana presencia cuando se ve junto a la estructura de hormigón y a las zonas de paso con cortinas grises. Esos textiles separan ámbitos sin cerrar del todo la vista, y el conjunto permite pasar de una parte más abierta a otra más recogida. Las imágenes muestran también una mesa de trabajo, conducciones vistas y remates donde el metal, la madera y el paramento blanco se encuentran sin disfraz. Cada borde cuenta algo sobre cómo se resolvió el interior.
Luz, ladrillo y hormigón vistos en una consulta abierta
La abundante entrada de luz es uno de los rasgos que más ordena el espacio. No suaviza por sí sola el interior, pero sí deja leer mejor las texturas: el patinado del acero corten, las juntas del ladrillo, la superficie del hormigón y el grano del roble. En las zonas de circulación, la luz rebota en los planos claros y baja el tono general, mientras los elementos oscuros —barandillas, frentes, detalles metálicos— quedan marcados con nitidez.
Ese contraste entre ladrillo y hormigón vistos, madera y metal no se resuelve como un fondo decorativo. Se nota en la secuencia de la sala de espera, en la zona de la escalera y en los pasos laterales donde aparecen puertas blancas, marcos y rincones técnicos. El interior de consulta estilo industrial mantiene una lectura franca de los materiales, pero evita la rigidez gracias a la carpintería a medida y a los puntos de apoyo en roble que acompañan al visitante durante el recorrido.
También en la planta superior el corten sigue presente en pequeños gestos, como los tiradores de los armarios laminados. Son detalles que no buscan llamar la atención por separado, pero sí fijar una continuidad entre niveles. La consulta queda organizada por piezas concretas: una escalera central, una sala de espera con banco empotrado de roble, una kitchenette de corten y un revestimiento alto de madera que resuelve un volumen complicado. Todo se entiende por lo que muestra: superficie, luz y material.
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