Rehabilitación de una villa con tejado de paja
La cubierta de paja dibuja una silueta clara sobre el conjunto, y bajo ella la villa con tejado de paja se apoya en una mezcla precisa de madera, vidrio y estuco blanco. Los marcos negros recortan las ventanas altas, mientras las chimeneas marcan el ritmo del volumen principal. La lectura es la de una casa amplia, pero contenida en su gesto. A un lado, el anexo conserva la forma de la antigua nave agrícola; al otro, el jardín y las piezas acristaladas prolongan el uso cotidiano hacia el exterior.
Una cubierta de paja que ordena toda la composición
El tejado de paja tiene aquí un papel dominante, no por exceso, sino por proporción. La pendiente suave reúne la vivienda principal y el anexo en una misma familia de volúmenes. Desde lejos se distinguen los cuerpos blancos, los paños de madera oscura y las chimeneas que atraviesan la cubierta. Esa combinación da al conjunto una presencia serena, aunque la construcción se apoya en recursos muy directos: ventanas altas con despiece de roedera, carpinterías negras y encuentros limpios entre materiales. La villa con tejado de paja y estilo moderno se entiende desde esa superposición de piezas.
La fachada alterna superficies lisas y tablas de madera oscuras, lo que evita una lectura plana. Los huecos verticales introducen luz y alargan la escala del volumen. En lugar de cerrar la casa sobre sí misma, la envolvente deja ver los distintos espesores: el alero, la carpintería, la sombra bajo la cubierta. La casa moderna rústica aparece aquí como una suma de decisiones concretas, más que como un estilo impuesto. El resultado no depende de un solo material, sino de la relación entre la textura del paja, la madera y la claridad del estuco.
El antiguo cobertizo se transforma en anexo de uso diario
Junto a la villa, la estructura de madera con cubierta a cuatro aguas conserva el perfil de la antigua kapschuur. Su presencia no compite con la casa principal; más bien la acompaña con una escala menor y una lectura más doméstica. La obra mantiene la lógica de una construcción rural, pero incorpora una solución sólida en la cubierta y en la estructura de Douglas. Las tejas antiguas se recuperan y vuelven a colocarse, de modo que el material conserva huella y continuidad. A ras de tejado, los paneles fotovoltaicos quedan integrados entre las piezas, sin romper el plano visible.
Sauna con jacuzzi y salida al porche
En el lado de jardín se encuentra la zona wellness, accesible también desde un pequeño portal. Allí, la sauna con jacuzzi se resuelve como una estancia apartada pero cercana a la vivienda. El interior trabaja con madera en las paredes y un pavimento oscuro que absorbe la luz. Una hoja de aluminio con puertas abatibles abre hacia el porche cubierto, donde el borde del suelo continúa hacia el exterior. Ese paso, entre interior caliente y plataforma protegida, define buena parte del uso del anexo. No es un espacio ornamental; está pensado para entrar, dejar las cosas y quedarse.
Puertas correderas de acero y recorridos largos en la planta baja
En el interior, las puertas correderas de acero y las puertas pivotantes organizan las vistas de un espacio a otro. No cierran tanto como encuadran. Desde el vestíbulo se leen la estancia principal, los huecos hacia el jardín y, en varios puntos, la profundidad completa de la planta baja. La luz entra por ventanas altas con carpintería de madera y se extiende sobre pavimentos de piedra natural. Esa sucesión de planos, abiertos y cerrados, da lugar a una casa donde la circulación no queda escondida. La planta se deja ver mientras se recorre.
El interior evita los cambios bruscos. Una pared de piedra, una transición acristalada o una franja de suelo bastan para señalar otro uso. En las imágenes se aprecia una cocina con encimera de piedra natural, frentes de madera y una relación directa con los ventanales. También aparece una estancia de estar con suelo pétreo y un frente de chimenea de piedra, donde la materialidad pesa más que la decoración. La casa moderna rústica gana así una lectura precisa: madera para cerrar y ordenar, piedra para dar continuidad, vidrio para abrir las perspectivas.
Un jardín de invierno con cristal que amplía la casa
La pieza acristalada funciona como un jardín de invierno con cristal, aunque su carácter es más de extensión habitable que de simple cerramiento. La estructura ligera y los paños transparentes dejan entrar el paisaje y prolongan el interior hacia la terraza. Desde allí, el pavimento de piedra y la carpintería oscura hacen de enlace entre la vivienda y el jardín. En las zonas cubiertas, el mobiliario se coloca cerca del vidrio, de modo que la lectura del espacio no depende de muros sino de reflejos, vistas y cambios de textura bajo los pies.
Ese espacio intermedio resulta clave para el proyecto. La cubierta protege, pero no pesa; el vidrio delimita sin encerrar. A la vez, la relación con el terreno queda siempre presente: césped, grava y solados duros se alternan alrededor de la casa. La jardín de invierno con cristal no aparece como añadido final, sino como una pieza que conecta la vida interior con el borde del jardín y con la línea de los árboles.
Escalera de madera y forja en torno a la vide
La planta superior se alcanza por una escalera cerrada de madera con un giro inferior, rematada por peldaños de roble y una barandilla de forja. La solución tiene una presencia discreta, pero define la secuencia vertical de la casa. Cerca de la vide, la luz baja desde arriba y deja ver el espesor del techo, el vacío central y la relación entre niveles. La escalera de madera y forja no se impone como pieza escultórica; su valor está en cómo acompaña la transición entre el acceso, la planta principal y el nivel superior.
Materiales que se repiten y se reconocen al recorrerla
Hay una coherencia material que se percibe mejor al moverse por el proyecto que al mirarlo de frente. La madera aparece en la fachada, en la carpintería, en la escalera y en la sauna. La piedra natural aparece en el suelo, en la cocina y en los pasos hacia la terraza. El acero se reserva para las puertas y algunos remates interiores, donde aporta líneas finas y una lectura más nítida de las aperturas. Nada de eso se trata como decoración añadida. Cada material indica un uso: cerrar, pasar, apoyar, calentar o reflejar la luz.
También la relación entre casa principal y anexo está resuelta con esa misma lógica. El volumen mayor conserva el gesto de la villa con tejado de paja, mientras el edificio auxiliar mantiene una escala de trabajo y descanso, con acceso a la zona wellness y al porche. La combinación de cubierta de paja, madera oscura, vidrio y piedra construye una casa moderna rústica sin recurrir a fórmulas literales. Lo que queda es la experiencia del recorrido: entrar, cruzar, mirar hacia fuera y volver a la sombra de la cubierta.
Colaborador:
Diseño – EVE Architecten
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