Nuevas mesas de la colección: elíptica, redonda y cuadrada con esquinas redondeadas
La mesa elíptica de hormigón aparece aquí como pieza de partida para una colección que gana tres formatos nuevos y muy precisos. Junto a la versión redonda existente de 1,6 m de diámetro y la elíptica de 3,2 m, se suman una mesa redonda más pequeña de 1,2 m de diámetro, una mesa elíptica de 2,5 x 1,3 m y una mesa cuadrada de 1,5 x 1,5 m con esquinas redondeadas. En las imágenes, la superficie clara y la base central dibujan un conjunto pensado para terrazas y jardines de líneas limpias.
Una base central que sigue el tablero
La geometría no se queda en el contorno del tablero. La nueva pata central sigue la forma de la mesa y repite su silueta con una lógica muy clara; el texto original la describe como un “cirkant”, una manera de decir que la base se adapta al dibujo del plano. En las vistas cenitales, esa relación se entiende de inmediato: el tablero elíptico se apoya sobre una presencia compacta que no distrae la lectura del conjunto, sino que la refuerza desde abajo.
En la mesa ovalada base central, el apoyo deja el perímetro libre y hace que el volumen principal se lea de un solo vistazo. La mesa redonda de hormigón jardín trabaja con la misma idea, pero cambia la proporción de la huella. El resultado es más sobrio que ornamental: un disco apoyado en una base que parece tallada para seguir la misma curva. Esa continuidad entre tablero y pie se vuelve especialmente visible en las imágenes top-down, donde la sombra marca el centro con precisión.
Las tres nuevas versiones y su presencia exterior
La colección incorpora una mesa redonda pequeña de 1,2 m de diámetro, pensada para composiciones más contenidas, una mesa elíptica de 2,5 x 1,3 m y una mesa cuadrada esquinas redondeadas de 1,5 x 1,5 m. A su lado sigue presente la versión elíptica de 3,2 m, que amplía el rango de uso y muestra cómo cambia la mesa cuando el tablero se alarga. En el comedor exterior moderno, esa diferencia de escala se percibe con rapidez: unas formas ocupan el centro con más compactación, otras alargan la mesa y organizan mejor las sillas alrededor.
Las fotografías muestran también cómo estas proporciones funcionan sobre pavimentos grises, gravas claras y plataformas de hormigón. El tablero elíptico se recorta bien sobre fondos neutros, mientras que la base central mantiene una lectura estable incluso cuando el entorno introduce más textura, como muros minerales, jardineras o piezas de piedra. No hace falta añadir más gesto al conjunto. La forma ya ordena la escena por sí sola.
La versión redonda como pausa visual
La mesa redonda de hormigón jardín introduce una pausa dentro de la serie. Su diámetro más corto concentra la mesa en torno al centro y deja que las sillas definan el perímetro. En una terraza, ese formato funciona casi como un punto de giro: la conversación y el acceso se organizan alrededor de un círculo claro, sin esquinas que interrumpan la circulación. La base, más recogida en la planta, acompaña esa lectura compacta.
En los fondos vegetales y las superficies de grava que aparecen en las fotos, la mesa redonda se distingue por su perfil más sereno. No compite con el entorno; lo separa en capas. La vegetación queda atrás, la mesa ocupa el plano medio y las patas de las sillas dibujan el borde exterior. Es una disposición sencilla, pero muy legible, y por eso encaja bien en un comedor exterior moderno donde la planta baja la tensión del conjunto.
Una base más estrecha para los formatos pequeños
Para la mesa redonda pequeña y para la mesa elíptica se propone un nuevo pie algo más estrecho y más elegante que el de la variante anterior mencionada en el texto. Ese cambio no altera la idea general, pero sí afina la percepción del objeto. La base ocupa menos y deja respirar mejor el contorno del tablero. En un mobiliario de exterior donde la masa puede resultar pesada, este ajuste hace que la mesa conserve presencia sin endurecer la silueta.
Las imágenes de detalle ayudan a leer esa decisión. Bajo el tablero ovalado, la base central aparece como un soporte rotundo pero contenido, capaz de sostener la mesa sin ensanchar de más el conjunto. En una vista cenital mesa ovalada, esa elección tiene un efecto inmediato: el centro queda bien resuelto y el borde del tablero conserva su protagonismo. Es un cambio pequeño en medidas, pero muy claro en lectura espacial.
La cuadrada con esquinas redondeadas cambia el ritmo
Entre las nuevas versiones, la mesa cuadrada esquinas redondeadas introduce un registro distinto. Mantiene la idea de planta cuadrada, pero evita el corte seco de las esquinas. Eso suaviza el paso alrededor de la mesa y también modifica su presencia en el jardín o en la terraza. La forma sigue siendo nítida, aunque menos rígida, y por eso dialoga bien con sillas de marcos rectos o con modelos de líneas más abiertas.
En combinación con las otras versiones, esta mesa completa la colección con un formato que no depende de la elipse ni del círculo. Su 1,5 x 1,5 m la sitúa en una escala intermedia, fácil de leer en escena. Cuando aparece junto a los modelos redondos y ovalados, la diferencia se nota en el borde: aquí la esquina se redondea y convierte el giro en parte de la forma, no en una interrupción.
Una colección pensada para convivir con otras sillas
El texto lo deja claro: todas las mesas tienen una presencia carismática y son muy fáciles de mantener. Esa facilidad no se presenta como argumento abstracto, sino como parte del uso diario. En las imágenes, las superficies limpias y los apoyos sólidos ayudan a leer la mesa como una pieza que soporta bien el exterior sin reclamar protagonismo excesivo. El hormigón visible refuerza esa sensación de peso visual, especialmente en contraste con las sillas de estructura fina.
También se menciona que todas las sillas de la colección Royal Botania encajan perfectamente con cada mesa CONIX. En las escenas exteriores se entiende por la manera en que los marcos de metal, los apoyos de madera y los asientos tapizados rodean los tableros sin bloquearlos. La mesa sigue siendo el centro. Las sillas trazan el perímetro y dejan libre la lectura de la forma, ya sea redonda, elíptica u ovalada.
El conjunto funciona mejor cuando se ve a media distancia: un tablero de hormigón, una base central con proporción propia y alrededor una familia de sillas que no compite con la mesa. En esa relación, la colección muestra su lógica más útil. La forma del tablero determina la escena; la base la sostiene; y las sillas terminan de dibujar el comedor exterior moderno sin cambiar su carácter. Eso es lo que hace que la serie se lea con tanta facilidad en terraza, jardín o junto a una plataforma de grava.
Ver la forma desde arriba
Las fotografías cenitales son especialmente útiles para leer la serie. Desde arriba, la mesa elíptica de hormigón muestra mejor el ancho de su tablero y la posición exacta de la base central. La versión redonda compacta la imagen en un círculo preciso, mientras que la cuadrada con esquinas redondeadas deja ver cómo la curva suaviza el perímetro. Son imágenes que no buscan dramatizar el objeto, sino mostrar su proporción real, algo esencial cuando la forma es el argumento principal.
En todas las variantes, el espacio alrededor de la mesa importa tanto como la mesa misma. El pavimento claro, la grava, las piezas de hormigón y el verde del fondo crean capas que permiten medir el volumen. La colección se entiende así: por el perfil del tablero, por la base que lo acompaña y por la manera en que cada forma organiza el exterior sin necesidad de recargarlo.
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