Renovación de una antigua casa de campo
La madera clara y la madera oscura marcan el ritmo de esta renovación de una antigua casa de campo. En la planta baja, los volúmenes empotrados se leen casi como parte de la arquitectura original: puertas ocultas, frentes continuos, una biblioteca que absorbe la escalera y una cocina transformada hasta el último plano. La luz lineal de los nichos subraya cada corte y cada encuentro entre materiales.
Un interior a medida que sigue la planta baja
El recorrido se apoya en un interior a medida donde nada queda suelto. Los armarios se integran en el recibidor y en las zonas de paso, y las superficies de madera dibujan un fondo sereno para los elementos funcionales. La mezcla de roble aclarado y roble oscuro aparece en paneles, estantes y frentes, con una lectura precisa de los límites. No hay un gesto decorativo aislado; son las juntas, los cantos y las transiciones las que construyen el conjunto.
Desde el primer vistazo se entiende que la planta baja se ha reorganizado alrededor de piezas empotradas. Los huecos se convierten en almacenaje, las puertas desaparecen tras paneles y la circulación queda resuelta con un lenguaje muy contenido. La combinación de madera y piedra aporta peso visual sin cargar el espacio. Allí donde el material se oscurece, la línea de la pared se afina; allí donde aparece la luz, la veta vuelve a leerse con más claridad.
La biblioteca a medida integra la escalera
La biblioteca a medida ocupa más que un muro: recoge la escalera y la hace parte del recorrido. Los peldaños aparecen encajados entre paneles y huecos abiertos, como si la estructura hubiera quedado metida dentro del mobiliario. En algunos puntos, las baldas se abren hacia la estancia; en otros, el frente se cierra y deja solo una línea de luz. El resultado no depende de un gran gesto, sino de la secuencia de vacíos, apoyos y bordes negros.
Las líneas LED recorren los nichos integrados y separan los planos de madera con una luz baja, casi gráfica. Esa iluminación no busca protagonismo; marca la profundidad de los estantes y dibuja la geometría de la esquina. El acabado oscuro de ciertos marcos hace que los nichos parezcan más hondos de lo que son. Entre las tablas claras y las superficies más tostadas, la biblioteca se convierte en el punto donde el interior gana espesor.
Nichos integrados con LED y frentes negros
Los nichos integrados con led aparecen como ranuras precisas en la pared. La luz lineal sigue el borde inferior de cada hueco y acompaña la lectura de las baldas, mientras los perfiles negros cierran las uniones con una nitidez casi técnica. En lugar de ocultar el sistema, el proyecto lo usa para ordenar la composición. Los pliegues de la madera, los vacíos y las franjas luminosas construyen una pared viva, pero controlada.
Ese mismo recurso se repite en la zona de paso. Una abertura se vuelve umbral, otra pieza se convierte en armario, y una esquina resuelta con madera y fondo oscuro define la transición hacia las estancias interiores. La biblioteca no actúa como fondo neutro, sino como un mueble-espacio que organiza el recorrido. Desde la base hasta la parte superior, la carpintería mantiene la escala doméstica y deja que cada objeto tenga su lugar.
La cocina oscura efecto piedra cambia el tono de la casa
La cocina introduce el contraste más marcado de la planta baja. La cocina oscura efecto piedra aparece como una masa continua de frentes, vitrinas y superficies con apariencia pétrea. El plano de trabajo, de borde redondeado, capta la luz y suaviza el volumen frontal. Detrás, los armarios oscuros y las partes acristaladas reflejan el ambiente con discreción. Es una transformación visible desde el primer paso, pero sin estridencias en los materiales.
En esta zona, la lectura entre madera y piedra se vuelve más directa. El efecto de la piedra aparece en el tablero y en algunos paños, mientras los frentes oscuros sostienen el conjunto. Los reflejos de vidrio rompen la masa de los muebles y dejan entrever la profundidad de la composición. La cocina no compite con la biblioteca; responde a la misma lógica de encastres, líneas rectas y detalles muy medidos.
Madera y piedra en superficies que se cruzan
La relación entre madera y piedra se entiende a través del tacto visual de los materiales. La veta aparece en franjas claras y más oscuras, mientras la superficie con aspecto de piedra recoge un veteado más dramático. En la cocina, esa mezcla se afina con frentes lisos y con una carpintería que enmarca los aparatos integrados. El resultado es sobrio en presencia, pero rico en planos y en profundidad.
Los cambios de material no se anuncian con ornamento. Se leen en el canto de una encimera, en la transición hacia una vitrina, en el encuentro entre una pieza cerrada y un hueco iluminado. Esa forma de construir el interior da continuidad a toda la planta baja. Cada elemento parece responder al anterior, aunque ninguno repite exactamente el mismo gesto.
El recibidor esconde puertas y almacenaje
En el recibidor, el almacenaje oculto en el recibidor resuelve lo que no debe quedar a la vista. Los armarios se funden con los paneles y las puertas se leen solo por el ajuste de sus juntas. La pared deja de ser un límite plano y pasa a funcionar como una pieza de servicio. Ese control del frente evita el ruido visual y permite que el paso hacia las otras estancias quede limpio, casi silencioso.
Los accesos aparecen camuflados entre paños de madera y zonas cerradas, con la escalera recogida por la biblioteca como parte de la misma maniobra espacial. La casa de campo conserva su espesor interior, pero lo hace a través de una carpintería precisa. No hay excesos, solo capas: cerramiento, almacenaje, paso y luz. Así, la planta baja adquiere una secuencia clara, con cada movimiento incorporado al mueble.
Luces bajas, ladrillo y marcos negros
En varios puntos del proyecto, el fondo de ladrillo y los marcos negros refuerzan la lectura de las superficies. La textura de la fábrica vista aporta una rugosidad distinta a la madera lisa y a la piedra de aspecto pulido. Cuando la luz incide sobre estos planos, las juntas se hacen más visibles y las aristas ganan definición. Los elementos negros, en cambio, fijan la composición y separan los volúmenes con precisión.
Ese contraste resulta especialmente claro en los detalles de esquina y en las zonas donde la carpintería se encuentra con un muro más pesado. El interior no busca disimular sus cambios de material; los utiliza para marcar el paso entre áreas. Por eso la renovación de esta antigua casa de campo se recuerda por su lectura constructiva: madera, piedra, ladrillo y luz trabajan juntos, pero cada uno conserva su propio papel dentro de la planta baja.
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