Dormitorio wellness con baño en el mismo nivel y vestidor en el ático
La pared de madera a medida organiza el dormitorio y marca una transición suave hacia el baño, que se lee como parte de la misma planta. Los nichos con luz abren pequeñas pausas en la superficie, mientras las lámparas colgantes dejan caer la atención sobre la cama y la zona de descanso. Arriba, bajo la cubierta inclinada, aparece el vestidor en el ático para ropa, con armarios altos y frentes continuos que aprovechan cada tramo de pared.
Una pared que guía la estancia
En el dormitorio, el acabado tipo madera no queda como un fondo decorativo, sino como una pieza construida a medida. Los paneles recorren la pared con una lectura limpia y alojan huecos iluminados que sirven para colocar objetos pequeños sin romper el ritmo del conjunto. La cama se sitúa frente a esa estructura, y la luz de las suspensiones de vidrio introduce reflejos puntuales sobre la superficie, especialmente cuando entra el sol por la ventana con lamas.
La composición funciona por planos. Un borde, un nicho, una línea de luz. Nada compite con el otro. El resultado es una estancia donde el mobiliario empotrado toma el peso visual y deja libre el centro. También se aprecia el volumen del techo, con la pendiente de la cubierta visible por encima de las piezas fijas, lo que refuerza la sensación de estar en una zona abuhardillada y no en un dormitorio convencional.
El baño integrado en la misma planta
La zona de baño aparece junto al dormitorio como una extensión directa, no como una pieza aislada. La bañera, de gran presencia, se apoya frente a un cerramiento de vidrio parcial que deja pasar la luz y mantiene la lectura abierta entre las áreas. Los azulejos oscuros dominan varias superficies y aportan contraste frente a los planos más claros del resto de la estancia, mientras los detalles metálicos del grifo añaden brillo sobre la pared.
En la pared del lavabo, la iluminación lineal dibuja una franja precisa sobre el revestimiento oscuro. Esa luz no solo ilumina el mueble; también hace visible la textura del paño y el contorno del nicho integrado. Cerca, la zona del inodoro queda resuelta con la misma lógica de contraste, entre piezas oscuras y una pared con mayor presencia gráfica. El baño con bañera grande y mampara de vidrio se entiende así como una parte medida del recorrido diario.
Contraste entre superficies claras y oscuras
La estancia gana profundidad con esa alternancia de materiales. El vidrio no corta del todo el espacio, pero sí ordena la vista. Los azulejos oscuros absorben parte de la luz y hacen que los elementos brillantes destaquen más: el metal del grifo, el borde de la bañera, la línea LED del lavabo. En lugar de sumar efectos, el proyecto reduce la escena a pocos gestos reconocibles.
Detalles de luz en el dormitorio y el baño
Las luminarias suspendidas sobre la cama tienen un papel claro: bajan la escala del dormitorio y sitúan la zona de descanso dentro de una composición más precisa. Sus globos de vidrio dialogan con la transparencia del separador del baño y con los reflejos del herraje. En el conjunto, la luz no llega como decoración añadida, sino como una herramienta que delimita usos y marca cambios de ambiente entre dormir, vestirse y asearse.
También hay momentos más silenciosos, como la pared clara atravesada por rayos de sol o el borde de un estante que asoma junto al mueble. Son detalles pequeños, pero explican cómo se vive el espacio. El dormitorio wellness con baño en el mismo nivel no depende de un gesto único; se construye con transiciones cortas, con huecos empotrados y con superficies que reciben la luz de forma distinta según la hora del día.
Un vestidor en el ático para ropa y almacenaje
La planta superior cambia de registro y se vuelve más funcional. Bajo las pendientes del tejado, el vestidor en el ático para ropa aprovecha el lado más bajo del volumen con armarios altos, cajones y una zona de colgar claramente organizada. La presencia de la buhardilla y de un hueco de cubierta hace que la geometría del espacio se lea de inmediato; no se ha intentado ocultarla, sino trabajar con ella.
Los frentes del armario recorren la pared larga y dejan una circulación central limpia. Esa organización permite ver la estancia de un vistazo, desde la parte más cerrada hasta la zona iluminada por la pequeña abertura del techo. La iluminación colgante vuelve a aparecer aquí, esta vez sobre la línea de muebles, y ayuda a separar el uso de almacenaje del resto del volumen. El vestidor en el ático para ropa queda así bien resuelto en una planta donde cada centímetro cuenta.
Armarios altos bajo la pendiente
Los módulos alcanzan la altura disponible y se adaptan al techo inclinado sin obligar a una solución forzada. Hay cajones en la parte inferior, cuerpos cerrados en la zona central y barras para colgar donde la altura lo permite. Ese reparto hace visible la lógica del uso: guardar, colgar, acceder. La pendiente del techo no desaparece; se convierte en una condición que ordena la distribución.
Visto en conjunto, el proyecto une tres piezas que suelen separarse: dormitorio, baño y almacenaje. Aquí se acercan mediante materiales repetidos, luces precisas y una manera de ocupar el ático que respeta la forma de la cubierta. El dormitorio wellness con baño en el mismo nivel gana presencia por la pared hecha a medida; el baño, por la mezcla de vidrio, azulejo oscuro y bañera; y el vestidor, por la claridad de sus armarios bajo la pendiente.
Ese recorrido, de la cama al lavabo y después al ático, queda apoyado en detalles concretos: una moldura empotrada, una luz lineal, un frente de armario, una hoja de vidrio. Nada sobra. Cada zona toma su sitio y, al mismo tiempo, conserva una relación directa con la siguiente. Por eso el proyecto se lee con facilidad: primero la estancia principal, luego el baño y, arriba, el vestidor en el ático para ropa.
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