Apartamento de alta gama con piedra natural y mobiliario a medida
Los grandes ventanales marcan el ritmo de este apartamento de alta gama. La luz recorre el salón, cae sobre el mobiliario a medida y rebota en el metal bronceado de la zona de televisión. Entre el estuco mineral, la madera oscura y la piedra veteada, el interior deja ver una secuencia precisa de materiales que no compiten entre sí. Todo parte de una planta abierta, pensada para mirar hacia fuera sin perder la medida de cada estancia.
Un espacio abierto que ordena la vida diaria
La distribución original de la vivienda se modificó para dejar una gran suite en lugar de tres dormitorios pequeños. Ese cambio libera metros y también recorridos: salón, comedor y cocina quedan conectados, con pasos amplios y vistas cruzadas. El resultado no depende de gestos llamativos, sino de una organización clara. Las zonas se leen por el mobiliario, por el cambio de material en una pared o por la manera en que una pieza flotante separa sin cerrar.
El uso como pied-à-terre encaja con esa decisión. La vivienda no busca acumular habitaciones, sino concentrar lo esencial en pocas piezas bien resueltas. Las puertas generosas hacia la zona de día abren el interior de inmediato, y desde allí se perciben los paneles oscuros, las cortinas hasta el techo y la continuidad visual que une la mesa de comedor con el salón.
La cocina gira alrededor de una isla de cuarcita
En la cocina, la isla de cocina de cuarcita concentra la atención por el dibujo de la piedra. La superficie Patagonia Green introduce vetas intensas, casi pictóricas, que contrastan con los frentes oscuros del mobiliario a medida. El conjunto se completa con un salpicadero de aspecto pétreo y una grifería en tono bronce, una combinación que aparece también en la división flotante entre el salón y el comedor. No se trata solo de materialidad: la piedra fija el centro de la estancia y marca la relación entre cocinar, sentarse y mirar.
Los armarios de líneas rectas enmarcan la zona de trabajo sin recargarla. Se aprecian frentes lisos, juntas horizontales y huecos de almacenamiento integrados en la pared. Esa precisión deja espacio para que la piedra y la luz hagan el resto. En algunos puntos, el vidrio introduce una transparencia parcial, de modo que la cocina no queda aislada del resto del apartamento. El espacio abierto sigue siendo legible, pero con límites suaves y bien dibujados.
Bronce, madera oscura y vidrio en la misma escena
La transición entre cocina y salón se apoya en un elemento suspendido con acabado metálico. En una cara aloja el televisor; en la otra, una biblioteca de compartimentos. Debajo aparece la chimenea, integrada en un conjunto que mantiene la pared en tensión sin romper la línea general. La madera oscura de fondo absorbe parte de la luz y hace que el contorno bronceado destaque con más claridad. Cerca de las ventanas, las cortinas largas suavizan el perímetro y acompañan el cambio entre interior y exterior.
También el comedor participa de esa misma lógica. La mesa redonda, las lámparas colgantes y las sillas oscuras quedan colocadas junto al ventanal, donde la tela gris clara cae en pliegues rectos. El conjunto tiene una presencia serena, pero no neutra: el contraste entre el metal, el vidrio y la madera sostiene la lectura del conjunto. En lugar de dispersarse, las piezas se alinean con la arquitectura y con la vista.
Una suite de lujo pensada como refugio privado
La suite de lujo ocupa el segundo gran momento del recorrido. Aquí la cama, el baño y el vestidor se relacionan a través de paneles que dejan pasar la luz de forma controlada. Detrás de la bañera, el vidrio Mesh introduce un efecto semitransparente que permite intuir el espacio contiguo sin mostrarlo del todo. Ese recurso añade espesor visual a la estancia y evita que la suite se lea como un bloque cerrado.
La bañera exenta se sitúa sobre un podio de piedra natural, ligeramente elevado respecto al pavimento. Esa cota cambia la experiencia del baño: desde allí se domina la ciudad, y esa misma vista llega también a la ducha y al lavabo. El baño de piedra natural no depende de ornamentos; su fuerza está en la forma en que los planos minerales, el vidrio y la luz se cruzan alrededor de una pieza principal.
Superficies minerales y paneles semitransparentes
Detrás de la bañera, los paneles de acabado cálido y la franja de vidrio dibujan una separación suave con el vestidor. La superficie no se cierra de forma opaca, sino que deja pasar la silueta de la estancia contigua. En el baño aparecen también lavabos dobles, espejos redondos y una ducha con cerramiento de vidrio; todo ello queda apoyado en revestimientos con efecto mármol y en una paleta contenida de tonos arena, marrón y gris. La bañera exenta sigue siendo la pieza dominante, pero el conjunto se sostiene por el detalle.
Las imágenes refuerzan esa lectura de cerca. Se ven juntas limpias, una esquina de ducha con acabado pétreo, una pared texturizada y la continuidad entre la piedra del suelo y el pedestal del baño. En vez de una decoración añadida, el espacio se construye a través de piezas fijas: mamparas, paneles, marcos, nichos y espejos. Todo responde a una misma decisión de fondo, la de trabajar el interior como una secuencia de planos precisos.
Los ventanales como fondo constante
En todo el apartamento de alta gama, los grandes ventanales actúan como fondo y no como simple vista decorativa. Determinan la orientación de la mesa, la ubicación de la suite y la forma en que la luz entra sobre la piedra y el vidrio. Las cortinas, largas hasta el suelo, regulan esa presencia exterior sin restarle protagonismo. Cuando se cierran, las superficies oscuras del mobiliario ganan peso; cuando se abren, la estancia se expande hacia el paisaje urbano.
Ese equilibrio entre apertura y control se percibe en cada cambio de uso. La cocina tiene su propia lectura, el salón su propia profundidad y el baño una secuencia casi escenográfica, pero todas las piezas comparten un mismo lenguaje material. La piedra veta el plano, el bronce lo remarca y la carpintería oscura lo contiene. Así, el apartamento mantiene una identidad clara sin necesidad de exagerar nada: se impone por la exactitud de sus superficies y por la manera en que encadena una estancia con la siguiente.
Fotografía: Tom Bremer
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