Casa tipo granero junto al agua con fachada de listones de madera y salón a doble altura
La casa tipo granero junto al agua se reconoce desde el borde de la parcela por el ritmo de la madera y la sombra bajo las cubiertas. Frente al agua, la vivienda abre su interior hacia la orilla; en los extremos, la cubierta prolonga la planta y marca dos usos distintos: acceso y estancia exterior. Cuatro pórticos de madera ordenan la estructura y dejan visible la lógica de la casa, sin ocultarla detrás de acabados innecesarios.
Una estructura de madera que se lee desde fuera
La casa combina fábrica de ladrillo y fachada de listones de madera, con piezas delgadas que dibujan una piel precisa sobre los paños principales. Ese contraste no busca llamar la atención por sí solo; sirve para subrayar las aberturas y la profundidad de los huecos. Puertas y ventanas aparecen como vacíos de suelo a techo, encajados entre madera y mampostería, y hacen evidente el orden de los pórticos. La masa del ladrillo queda así compensada por la ligereza visual de los listones.
En la planta baja, la secuencia exterior se prolonga con una cubierta en la parte delantera y otra en la trasera. La primera funciona como carport; la segunda, como terraza cubierta junto al agua. Entre ambas, la vivienda mantiene una relación directa con el terreno y con la línea de la orilla. En las imágenes se aprecia el contraste entre la geometría contenida de la casa, los tonos grises del pavimento y la madera de las columnas y aleros.
La terraza cubierta prolonga la vida hacia la orilla
La zona posterior es la más abierta. Allí, la terraza cubierta se sitúa a pocos pasos del agua y funciona como extensión de la estancia principal. La cubierta de madera proyecta sombra sobre el plano exterior, mientras los grandes cerramientos de vidrio conectan la casa con el paisaje inmediato. El borde del terreno, la tarima o el pavimento y la lámina de agua construyen una escena muy clara: una casa que no se posa de espaldas al exterior, sino que lo incorpora a la vida diaria.
También en la parte delantera se percibe esa relación entre masa y vacío. El carport queda resuelto bajo la misma lógica de cubiertas, con apoyos visibles y una transición nítida entre la calle de acceso y la vivienda. La madera no aparece como un adorno aplicado al final, sino como parte de la estructura y del gesto de protección. En lugar de cerrar la parcela, la construcción deja pasar la luz y marca umbrales.
Un salón a doble altura que organiza el interior
En el interior, el espacio principal se abre de forma continua y mira al agua. El salón a doble altura concentra la sensación más clara de amplitud: la vide vacía el centro del volumen y deja que la luz recorra la estancia desde arriba. No es un gesto escenográfico, sino una decisión espacial que hace legible la sección de la casa. La estructura de madera acompaña ese vacío y refuerza la verticalidad sin cargar el ambiente.
Desde las imágenes del interior se aprecia un mobiliario contenido: un sofá bajo, un mueble de TV lineal y una pared con estores o lamas que filtran la luz. La disposición es horizontal, pero la vide introduce otra escala y rompe esa línea. Esa mezcla de tramos bajos y vacío central permite entender la casa como un espacio abierto, no como una sucesión de estancias cerradas. El agua sigue presente al fondo, siempre como referencia visual.
La vide como pieza central de la sección
La vide es el punto donde la casa cambia de escala. Abre el techo sobre el salón y deja que la planta superior se perciba desde abajo, junto a la escalera y la barandilla negra. Ese vacío no solo aporta luz; también ordena recorridos y vistas cruzadas. Desde la planta baja, la casa gana profundidad. Desde arriba, el interior se entiende como una pieza continua, con la madera de la estructura y las superficies blancas marcando el contraste.
Una distribución que admite vivir en planta baja
La casa incluye un dormitorio en planta baja con baño contiguo y vestidor, una solución que permite usar la vivienda de manera flexible sin convertir esa parte en el centro de la lectura del proyecto. Lo importante es cómo se integra esa estancia en el conjunto: queda vinculada al mismo sistema de circulaciones, sin romper el carácter abierto de la planta principal. En la planta alta se sitúan tres dormitorios más y otro baño, distribuidos alrededor de la vide y del vacío central.
Esa organización hace que la casa combine uso diario y recorrido claro. Los huecos de gran altura, el trazado de la escalera y la presencia de la madera en la estructura sostienen esa lectura. No hay una suma de piezas aisladas, sino una secuencia de espacios donde el exterior, la planta baja y la planta superior se relacionan a través de vistas y cambios de nivel. La casa conserva siempre la conexión con el agua, incluso cuando el foco pasa al interior.
Detalles que fijan el carácter de la vivienda
Los listones horizontales de la piel exterior, los marcos oscuros de los huecos y la carpintería de gran formato dibujan una arquitectura de líneas claras. En el conjunto de imágenes también aparece una cubierta inclinada con paneles solares visibles, así como un acceso con pavimento en tonos grises y un borde vegetal junto a la parcela. Son elementos concretos, no decorativos, que completan la lectura del proyecto y sostienen la relación entre volumen, terreno y agua.
La escalera con barandilla negra aparece como otra pieza importante en el interior. Su traza acompaña la altura del espacio y conduce la mirada hacia la vide. Frente a ella, la zona de estar queda alineada con los grandes huecos y con el mueble lineal del salón, donde la iluminación indirecta se integra en la carpintería. Esa combinación de madera, vidrio y metal da forma a una casa que se entiende por su estructura y por la manera en que abre el interior al borde del agua.
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