Casa unifamiliar con suelo de hormigón alisado y terraza de hormigón
El suelo de hormigón en casa unifamiliar marca aquí el ritmo de toda la planta baja. Su tono gris claro, obtenido con una mezcla de hormigón 50/50 entre gris base y arena, acompaña la sala, la cocina y el recibidor sin cortes visuales bruscos. La superficie se lee continua, serena y precisa, y deja que destaquen los ventanales grandes, los frentes de cocina oscuros y las piezas de madera que aparecen en puntos concretos del interior.
Una planta baja que se apoya en un mismo material
La vivienda es una casa unifamiliar independiente de obra nueva, con una distribución que lleva el mismo pavimento hasta el aseo, la entrada y el espacio de almacenamiento exterior. Ese suelo de hormigón en casa unifamiliar no actúa como fondo neutro sin más; ordena las piezas y prolonga la mirada de una estancia a otra. En las fotos se aprecia cómo la luz recorre la superficie mate y resalta la continuidad entre la zona de estar y la cocina, donde los volúmenes oscuros recortan mejor su silueta.
La mezcla de hormigón 50/50 aporta una base más clara de lo que suele asociarse a este material. No compite con los muebles ni con las paredes, pero sí da presencia al conjunto. En el salón, la pieza aparece junto a un sofá amplio, una mesa baja redonda y una pared con textura que introduce un contraste visible. El pavimento sostiene la escena sin imponerse, y ese gesto permite que la casa gane pausa en lugar de acumular recursos decorativos.
Hormigón alisado entre la cocina y la zona de día
La cocina se abre sobre el mismo plano, con frentes de cocina oscuros, tiradores casi invisibles y una encimera que recoge la luz de los ventanales grandes. Sobre la isla y el área de trabajo cuelgan luminarias negras, mientras el suelo de hormigón en casa unifamiliar sigue pasando por debajo de todo. Ese fondo continuo hace más legible la relación entre el mobiliario y la arquitectura interior. Las vetas suaves del acabado no distraen; dejan que cada cambio de material tenga más peso.
En una de las imágenes, el lavabo se sitúa junto a una ventana, con estantes de madera y una repisa ligera encima del plano de trabajo. Esa proximidad a la abertura exterior refuerza la sensación de amplitud, pero el recurso más claro sigue siendo el pavimento. El hormigón alisado conecta el puesto de trabajo, el paso hacia la terraza de hormigón y la zona de estar con una misma superficie visual. La casa se entiende por recorridos, no por compartimentos cerrados.
Detalles que afinan la escena interior
Hay varios elementos que afinan la lectura del espacio: una pared con textura detrás del sofá, un nicho de madera empotrado con compartimentos abiertos y una banda de almacenaje baja que acompaña el muro. Son piezas discretas, aunque no pasan inadvertidas porque descansan sobre una base mineral muy clara. También se ven persianas horizontales en las ventanas, que regulan la entrada de luz y dibujan franjas sobre el suelo. El resultado no depende de un solo gesto, sino de la relación entre planos lisos, texturas y huecos.
La zona de comedor se coloca cerca de una gran paño de vidrio y de los accesos al exterior. Allí el suelo de hormigón en casa unifamiliar vuelve a unir interior y exterior sin necesidad de cambios de nivel ni de color. Las cortinas caen a un lado del ventanal y suavizan el borde entre el comedor y el jardín, mientras la mesa y las sillas se recortan sobre la superficie continua. El conjunto funciona por extensión, no por acumulación.
Grandes ventanales y una lectura clara del interior y exterior
Los ventanales grandes son uno de los rasgos más visibles de la casa. Traen el verde del jardín al interior y hacen que la vivienda se lea casi como una secuencia de planos abiertos. Desde el salón se ve la salida hacia la terraza, y desde la cocina aparece el mismo eje visual. La luz entra de forma amplia, pero no borra los contornos: las superficies oscuras, la madera y la pared texturada mantienen su definición sobre el suelo de hormigón.
La relación interior y exterior también se nota en los elementos de sombra y en la carpintería oscura que enmarca algunas aperturas. El contraste entre vidrio, madera y hormigón no busca llamar la atención con brillo, sino marcar límites. En una de las vistas, la mesa de comedor queda junto a la gran apertura corredera, y el pavimento prolonga el gesto hacia fuera. Es una vivienda que se entiende caminando, siguiendo el material de una estancia a la siguiente.
Una terraza de hormigón que prolonga la planta
La terraza de hormigón aparece como una continuación lógica del interior. Su borde limpio enlaza con el césped y con una franja de plantación baja, de modo que el paso al exterior resulta directo y fácil de leer. En lugar de separarse de la vivienda, la terraza recoge la misma idea de superficie continua que domina la planta baja. El cambio está en la exposición: fuera, la luz es más dura y las sombras de la cubierta o del voladizo recortan mejor la geometría del espacio.
La parte exterior incorpora también una zona de cubierta ligera, visible en las imágenes junto a una pared de ladrillo y a la carpintería oscura. Ese techo marca un umbral claro entre estar dentro y estar fuera, pero el suelo de hormigón en casa unifamiliar sigue siendo el hilo conductor. Por eso la transición no se siente como un salto, sino como un desplazamiento breve entre dos usos del mismo proyecto. La terraza recoge sillas, mesa y paso libre, sin romper la lectura del conjunto.
En el exterior, el hormigón convive con madera, vidrio y vegetación baja. La fachada oscura y las grandes puertas acristaladas quedan mejor definidas junto a la plataforma clara del suelo. También aquí la mezcla de hormigón 50/50 tiene sentido: introduce una base suave, fácil de leer bajo el sol, y deja que la arquitectura se perciba por sus bordes. Es una casa que apoya mucho en la materia, pero siempre desde la calma de las superficies y las transiciones.
La elección del pavimento alcanza también el aseo y el espacio de almacén, de modo que la idea material no se limita a la estancia principal. Ese alcance refuerza la lectura de toda la planta baja y evita que la casa se fragmente en escenas aisladas. El suelo de hormigón en casa unifamiliar sostiene el recorrido, la terraza de hormigón extiende la casa al jardín y los ventanales grandes rematan una secuencia muy clara entre apertura, paso y estancia.
Con la ayuda de un arquitecto y un estilista de interiores, los ocupantes han construido una atmósfera basada en tonos naturales, madera puntual y superficies de hormigón. No hay exceso de elementos, y precisamente por eso cada pieza se ve mejor: la pared con textura, el frente oscuro de la cocina, la luz filtrada por las persianas y el exterior abierto a través del vidrio. La casa se lee como una suma de decisiones concretas, empezando por el pavimento y terminando en la terraza.
Créditos:
Suelo de hormigón y terraza: Willem Designvloeren
Vivienda construida por ’t Woud
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