Proyecto: chimenea de gas abierta y chimenea tipo túnel con azulejo efecto madera y paneles de cuero
La llama se abre en una pared continua y deja ver dos registros distintos: una chimenea de gas abierta para el dormitorio y otra para el baño, ambas resueltas dentro de una misma lectura sobria del interior. El fuego aparece encajado en un nicho en la pared, con un borde limpio y una luz indirecta que recorre el encuentro con el revestimiento. La presencia de la piedra, el tono madera y el fondo oscuro hace que el volumen se lea de un vistazo.
Una pared que organiza el espacio
En la vivienda también se realiza una chimenea tipo túnel de 2,50 metros, pensada para trabajar como separación entre el living y la cocina. La abertura atraviesa la pared y permite mirar el fuego desde ambos lados, de modo que la pieza no se limita a contener la llama: también define el paso entre dos zonas. En lugar de un cierre opaco, la chimenea actúa como una franja arquitectónica que acompaña la circulación y deja pasar la luz.
La lectura frontal es clara. La chimenea de gas abierta como separador de ambientes aparece integrada en una pared con proporción horizontal, donde las líneas largas del revestimiento ordenan la superficie. El fuego queda enmarcado por un plano continuo, y el hueco central se convierte en el punto de atención. La escena combina materiales distintos sin perder continuidad visual: paneles, juntas finas y una abertura amplia que da profundidad al conjunto.
Azulejo cerámico con efecto madera
La chimenea destinada al dormitorio y al baño está completamente terminada con revestimiento de azulejo efecto madera. La superficie no imita la veta de forma decorativa; la utiliza para alargar el plano y suavizar el contraste entre el fuego y la pared. El acabado cerámico aporta una textura contenida, más cercana a un paño arquitectónico que a un adorno. Frente a la llama, el tono marrón cálido recoge la luz y la devuelve con menos brillo que una superficie lacada.
Ese mismo recurso material aparece como una forma de encajar la chimenea en un entorno minimalista. El marco queda limpio, casi silencioso, y la pieza se apoya sobre una geometría precisa. El resultado se entiende por la relación entre el hueco, el recubrimiento y la luz: un plano oscuro detrás del fuego, un borde continuo alrededor y una lectura compacta del conjunto. La pared con chimenea gana presencia sin necesidad de ornamento adicional.
El nicho y la luz indirecta
La imagen muestra una pared con chimenea resuelta como una banda continua, con una galleta de luz o resplandor indirecto que acompaña el perímetro. Esa iluminación no compite con la llama; la sitúa. En el borde del nicho, el brillo define el cambio de plano y hace legible la profundidad de la apertura. El efecto es especialmente claro cuando la pared se prolonga hacia un paso lateral, donde la chimenea queda insertada en una secuencia de huecos, encuentros y superficies lisas.
También se perciben paneles largos y planos, con juntas finas, que ayudan a que la pared se lea como una sola pieza. La composición evita el ruido visual. La llama, el contorno y la iluminación indirecta bastan para dibujar el centro de la escena. Por eso el conjunto funciona tanto como elemento doméstico como pieza de arquitectura interior: no añade capas innecesarias, sino que hace visible la estructura del plano donde se inserta.
Paneles de cuero en la chimenea túnel
La chimenea tipo túnel se remata con paneles de cuero, un material poco habitual en este tipo de pieza y muy presente en la lectura visual del proyecto. El cuero introduce una superficie más suave a la vista, con un tono que contrasta con el revestimiento cerámico y con los planos minerales que aparecen en la imagen. En vez de competir con la llama, el material la acompaña y marca el cuerpo de la chimenea con una textura reconocible.
En esta solución, el fuego no queda aislado en un solo frente. La abertura atraviesa la pared y deja que la chimenea se perciba desde las dos estancias que separa. Esa condición de paso se refuerza con la longitud de 2,50 metros, suficiente para que la pieza tenga peso en la distribución del espacio. La chimenea no se lee como un accesorio, sino como una franja que corta y al mismo tiempo conecta living y cocina.
Una abertura amplia, sin exceso de gesto
La vista del fuego se apoya en una abertura generosa, de borde recto, dentro de una composición muy medida. El frente de la chimenea no se recarga con molduras ni cambios bruscos de material. Lo que manda es la relación entre vacío y superficie, entre la llama y la pared que la contiene. Esa sencillez aparente deja que se destaquen los matices del acabado: el cuero en una pieza, el azulejo cerámico en otra, y el juego de luces en el encuentro con el paramento.
En la imagen también aparece un paso hacia otra estancia, lo que ayuda a entender la lógica espacial del proyecto. La chimenea no se coloca como un objeto independiente en medio de la vivienda; se inserta en una secuencia de estancias y giros visuales. Desde ciertos ángulos, el fuego se ve junto al borde de un hueco; desde otros, la pared se prolonga y la chimenea queda casi absorbida por el plano. Esa doble lectura es parte de su interés.
Dos usos, una misma idea de integración
La presencia de una chimenea de gas abierta en el dormitorio y otra en el baño cambia el papel del fuego dentro de la casa. Aquí no se trata de una única pieza central, sino de varias situaciones en las que la llama se adapta a recintos distintos. En ambos casos, la chimenea aparece insertada en una pared o nicho, con una resolución que prioriza la línea horizontal y la limpieza del contorno. La sensación es la de una arquitectura interior muy controlada por la superficie.
La lectura material sostiene esa idea. El azulejo efecto madera introduce un tono más orgánico, mientras que los paneles de cuero suman otra textura al volumen de la chimenea túnel. Entre ambos, la iluminación indirecta y los planos continuos ordenan la escena. El proyecto se entiende por cómo cada acabado toma su lugar sin romper la continuidad del conjunto: una superficie recoge el fuego, otra lo atraviesa y otra lo enmarca desde el borde.
Visto en conjunto, el trabajo pone el acento en la relación entre apertura, material y paso. La chimenea de gas abierta queda asociada a un nicho preciso; la chimenea tipo túnel convierte una pared divisoria en parte activa del interior; y los materiales —cerámica con efecto madera y cuero— introducen contraste sin desviar la atención de la llama. Lo que permanece es la lectura clara de la pared, del hueco y de la luz que recorre ambos.
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