Cuarto de jardín con chimenea exterior
La chimenea exterior ocupa el centro de un cuarto de jardín cubierto donde la madera pintada en blanco se cruza con paños negros de fuerte contraste. La escena se lee desde fuera hacia dentro: primero la cubierta, luego la pared de la chimenea, después el pavimento oscuro de la terraza que marca el límite de la estancia. Las vigas blancas avanzan bajo el alero con una línea continua, mientras los huecos laterales dejan pasar la vista al jardín.
Una cubierta abierta que ordena la estancia
La cubierta no cierra la pieza; la encuadra. En el borde superior, las vigas de madera blancas quedan a la vista y dibujan una secuencia regular sobre el espacio. Debajo, el cuarto de jardín conserva aperturas amplias en los laterales, de modo que la conexión con la terraza y el exterior sigue presente incluso cuando la chimenea exterior concentra la atención. El resultado es una estancia de paso lento, pensada para mirar hacia la pared negra, la salida de humos y el suelo de piezas oscuras.
El conjunto se apoya en una cobertura de madera que deja leer la estructura. Los montantes blancos, las traviesas y los paños con paneles en X no funcionan como adorno, sino como un marco visible para el volumen. En algunos puntos, la madera queda más abierta; en otros, el cerramiento se vuelve más compacto y remata la zona de estar. Esa alternancia entre vacío y plano lleno es una de las claves de la imagen general.
La pared negra de la chimenea exterior
La chimenea exterior se apoya en un frente negro que absorbe la luz y hace más nítida la forma del hueco. La pared de la chimenea y el revestimiento negro se leen casi como una sola superficie, con una textura de madera visible en los primeros planos. Junto al hogar aparece una hornacina de almacenamiento para la leña, integrada en el mismo plano. El fuego no se muestra encendido; lo que domina es la estructura que lo contiene.
Ese frente oscuro introduce una pausa dentro de la composición. Frente a la madera blanca del armazón, el negro concentra las líneas y reduce el ruido visual. La abertura del hogar queda enmarcada por piezas rectas, y el borde del revestimiento dibuja una transición clara entre la zona protegida y el resto del cuarto de jardín. En las tomas más cercanas, la veta del acabado se advierte sobre el fondo negro sin necesidad de recurrir a más elementos.
Salida de humos y remate superior
Sobre la cubierta aparece la salida de humos, una pieza oscura que sobresale por encima de la estructura y remata el eje vertical de la chimenea exterior. Su presencia es simple pero decisiva: ayuda a leer el punto exacto donde el volumen de la estancia cambia de escala y pasa del plano horizontal de la cubierta a la línea vertical del conducto. En conjunto, esa silueta completa la pared del hogar sin romper la sobriedad del resto de materiales.
La zona alta muestra también la relación entre la chimenea y la obra de madera. Las vigas blancas quedan a una distancia clara del remate superior, y entre ambas partes se abre un pequeño margen de cielo. Esa separación hace visible la construcción, con sus encuentros y solapes. No hay ocultación: la estructura se deja ver, y precisamente por eso el conjunto resulta fácil de leer desde el patio.
Paneles en X blancos y estructura de madera
Los paneles en X blancos introducen una trama reconocible en los laterales del cuarto de jardín. El dibujo cruzado suaviza la rigidez de los montantes rectos y aporta ritmo a las zonas más abiertas. En lugar de cerrar por completo, estos paños filtran las vistas y dejan entrever el jardín de fondo. Se distinguen tanto en los encuentros de esquina como en los tramos cercanos al acceso, donde el entramado blanco conversa con el negro de la pared interior.
La estructura de madera funciona como una pieza continua, no como una suma de recortes. Los postes, las vigas y las piezas transversales mantienen la misma pintura clara, de modo que la atención se desplaza hacia la geometría de los huecos. En varios encuadres, la diagonal de los paneles en X corta el rectángulo de la abertura y crea una lectura más precisa del cerramiento. Esa repetición controlada organiza la vista sin endurecerla.
Un leñero integrado en la pared
Junto a la chimenea exterior aparece un leñero empotrado en la pared. La leña se apila en una hornacina abierta que comparte plano con el revestimiento negro y con la zona del hogar. No se trata de un elemento añadido al final, sino de un vacío previsto dentro del mismo sistema de fachada interior. La madera apilada introduce una textura clara frente al fondo oscuro y refuerza la lectura funcional de la pared.
En los detalles más cercanos, el hueco del leñero queda encajado entre superficies rectas y aristas limpias. Esa reserva para los troncos equilibra el peso visual del frente negro y evita que la pared se perciba como una masa uniforme. El almacenamiento se integra en la composición, casi al mismo nivel que la abertura del fuego. Así, la chimenea exterior no depende solo del hogar, sino también de la manera en que la pared resuelve su propio contenido.
Pavimento oscuro bajo la cubierta
El suelo de la terraza está resuelto con baldosas oscuras y juntas rectas, una base que ordena el espacio desde abajo. La tonalidad del pavimento recoge la presencia del revestimiento negro y hace que la estructura blanca resalte más arriba. En la imagen del conjunto, las piezas del suelo marcan una trama estricta y llevan la vista hacia la apertura central del cuarto de jardín. Es un fondo discreto, pero decisivo para entender la proporción de la cubierta.
La terraza aparece como una prolongación del cuarto de jardín, sin cambio brusco de altura ni de lectura material. Las baldosas oscuras pasan por debajo del espacio cubierto y sostienen la escena con una superficie continua. Cerca de los laterales, el cerramiento de madera blanca y los paneles en X se apoyan sobre esa base con una presencia clara. La chimenea exterior, el leñero y el revestimiento negro quedan entonces anclados a un pavimento que no distrae, pero sí define la escala del conjunto.
Desde la distancia, lo que se impone es la relación entre tres planos: la cubierta de madera, el cuerpo negro de la chimenea y el suelo oscuro de la terraza. Entre ellos, los paneles en X blancos introducen una cadencia más ligera y abren el perímetro hacia el jardín. El cuarto de jardín con chimenea no se construye aquí con gestos añadidos, sino con la tensión entre piezas visibles, cada una en su sitio y con un papel preciso dentro del espacio cubierto.
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