Dos cocinas exteriores claras con encimera efecto mármol
La encimera efecto mármol marca el ritmo de las dos cocinas y une la terraza con el espacio cubierto. Los frentes blancos, los perfiles rectos y las zonas de vidrio hacen que cada bloque se lea con claridad desde distintos ángulos. Una cocina queda resguardada en la sala de jardín; la otra se abre al exterior y organiza el área de barbacoa. En ambas, la cocina exterior efecto mármol aparece como una pieza limpia, pensada para usarse a diario sin perder presencia visual.
Frentes blancos y una superficie que guía la vista
Los dos conjuntos comparten una base clara: módulos blancos, líneas sobrias y un tablero con vetas suaves que aligera el volumen. Ese acabado efecto mármol no funciona como simple revestimiento, sino como una superficie continua donde se apoyan la grifería, la preparación y los pequeños gestos de uso. En las fotos, la luz rebota sobre el plano superior y hace más legibles los bordes del mueble. La cocina exterior clara y moderna se entiende aquí por proporción y por material, no por exceso de elementos.
La primera cocina se sitúa dentro de la sala de jardín. Allí, la cocina exterior con nevera incorpora una nevera exterior, un fregadero con grifo y una barra en la parte trasera. Esa barra define un borde útil: separa la zona de trabajo del lado en el que se apoya o se conversa. El encimado, de aspecto pétreo, mantiene la lectura horizontal del conjunto y deja que la carpintería blanca quede en segundo plano. Es un formato compacto, pero no cerrado; el vidrio y los huecos laterales mantienen la relación con la terraza.
Una barra que ordena la estancia cubierta
En la sala cubierta, la barra se convierte en el punto más visible de la composición. No aparece como un añadido, sino como una prolongación natural del frente bajo y del tablero superior. La cocina exterior con barra gana así una segunda función: preparar por un lado, servir por el otro. En la imagen se aprecia la grifería centrada sobre la encimera y la presencia de taburetes oscuros frente al plano claro, un contraste que ayuda a leer el uso del espacio sin recargarlo. La envolvente de vidrio deja pasar el jardín y mantiene la profundidad visual.
Los cerramientos acristalados, los postes oscuros y la tarima de madera dibujan una estancia intermedia entre casa y jardín. Esa transición se nota en cómo cae la luz sobre las superficies lisas del mueble. El conjunto no depende de una gran abertura; funciona por capas. Primero el vidrio, después la cocina, al fondo el verde. En esa secuencia, la espacio exterior con cocina se lee como una extensión habitable, con límites precisos y una relación directa con el suelo de madera.
Nevera, grifo y una zona de uso muy clara
La primera cocina resuelve lo cotidiano con tres piezas visibles: nevera, fregadero y barra. El fregadero queda integrado en el tablero, con el grifo elevándose en el centro y dejando libre la superficie alrededor. La nevera exterior aparece encajada en un nicho, de modo que no interrumpe la línea de los frentes. Ese orden ayuda a que la cocina exterior con fregadero no se vea como un bloque técnico, sino como un frente doméstico en el que cada elemento tiene su lugar. La encimera efecto mármol sigue siendo la pieza que cohesiona todo el plano.
La cocina de barbacoa abierta al terrace
En el exterior, sobre la terraza, la segunda cocina se orienta claramente a cocinar con fuego. Aquí la cocina de barbacoa exterior integra un kamado existente, acompañado por una placa de cocción y otra nevera exterior. El kamado se reconoce por su cúpula redonda, encajada en el mueble blanco como si siempre hubiera formado parte de él. Ese gesto evita un conjunto improvisado. El tablero superior repite el acabado efecto mármol y mantiene la unidad con la cocina de la sala de jardín, aunque aquí la lectura es más abierta y ligada al gesto de cocinar al aire libre.
La terraza de madera alarga el plano de uso frente a la cocina y deja espacio para moverse alrededor de la zona de fuego. En la imagen, el bloque queda apoyado sobre la tarima y frente a la vegetación, con líneas horizontales que enfatizan la anchura del conjunto. La cocina exterior con kamado se completa con una placa de cocción y una nevera exterior, de modo que la preparación, la cocción y el apoyo se resuelven en el mismo frente. No hay piezas superpuestas de más. El volumen se mantiene limpio y la función se lee de inmediato.
Un frente de cocción sin ruido visual
La integración del kamado es el detalle más expresivo de la segunda cocina. La cúpula ocupa el centro del bloque y rompe la geometría recta solo lo justo para señalar dónde se concentra el calor. A su lado, la placa de cocción introduce una superficie lisa y plana que amplía las posibilidades de uso. Esa combinación hace que la cocina exterior con kamado no sea solo una zona de asado, sino un frente completo para cocinar en exterior. El tono blanco de los módulos y el tablero claro mantienen el conjunto sereno, incluso con el volumen de la barbacoa en primer plano.
Visto en conjunto, el proyecto se entiende por la relación entre las dos piezas y no por cada una por separado. Una cocina mira a la estancia cubierta y trabaja como barra, fregadero y apoyo frío. La otra se abre a la terraza y concentra la cocción. Entre ambas, la encimera efecto mármol vuelve a aparecer como hilo conductor. Esa repetición material evita cortes bruscos entre el interior más protegido y el área abierta. El resultado es un mismo lenguaje aplicado a dos usos distintos, algo que se percibe con claridad en los planos horizontales y en la continuidad de los frentes blancos.
También en los detalles menores aparece esa intención de continuidad. Las vetas del tablero se leen de forma tenue, sin dramatismo, y los cantos rectos refuerzan la sensación de orden. El vidrio, los marcos oscuros y la madera del suelo aportan contraste sin competir con el mueble. Por eso la cocinas exteriores a medida no se presentan aquí como objetos aislados, sino como parte de una secuencia espacial que conecta terraza, sala de jardín y zona de cocción. El ojo pasa de un frente al otro siguiendo materiales y aperturas, no por artificios.
Fotografía: Daniëlle Malestein | Buonq
Materiales y proveedores: Costentino / Dekton, Van van Ee
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