Interior de penthouse con mucha luz y diseño moderno
Los ventanales grandes marcan el ritmo de este interior de penthouse con mucha luz. Los marcos de ventanas negros recortan el paisaje sin cerrarlo, y tres balcones rodean el volumen principal para llevar la vida interior hacia fuera. La luz cambia durante el día y recorre el salón con una cadencia distinta en cada hora. Ese movimiento, más que cualquier adorno, fija el tono de todo el espacio.
Suelo de espiga de madera que atraviesa la zona de día
El suelo de espiga de madera continúa de la sala al comedor y recoge la luz con un acabado mate. La veta introduce una vibración discreta entre las líneas rectas del conjunto, y al mismo tiempo suaviza la presencia de los ventanales grandes. Bajo la mesa, junto al sofá y cerca de la cocina, la continuidad del pavimento mantiene una lectura clara del espacio. No hay cortes bruscos: el ojo avanza siguiendo la misma dirección.
Pared de estuco de hormigón texturizado y luz filtrada
Las paredes están resueltas con una pared de estuco de hormigón texturizado que deja ver un grano fino. Esa superficie rompe los planos lisos y hace que los tonos neutros tengan más profundidad. La luz no rebota de forma plana; se apoya en la textura y resbala por ella. En las fotos, el efecto se aprecia junto a cortinas translúcidas, tapicerías suaves y pequeños objetos decorativos que destacan sobre un fondo sobrio.
Cocina abierta con isla y contraste mate
La cocina abierta con isla se integra en la misma secuencia visual del salón. Los frentes claros mantienen el conjunto ligero, mientras que la encimera compuesta oscura mate da peso al bloque de trabajo. Sobre la isla aparece un botellero colgante de acero, delgado y abierto, que deja pasar la luz y evita que la pieza se vea cerrada. Los taburetes de cuero negro, con asiento claro, repiten el contraste entre superficie lisa y tono cálido.
Asientos blandos, bouclé y terciopelo en la zona de estar
El sofá bouclé y terciopelo introduce una lectura táctil muy marcada. A un lado, la trama del bouclé aporta una superficie más seca; al otro, el terciopelo recoge la luz con un brillo corto. La pieza principal del salón, en tonos claros, mantiene la sala abierta visualmente y dialoga con la madera del suelo. En el entorno aparecen también cojines, textiles ligeros y una alfombra de trama suave, que refuerzan la presencia de las texturas sin cargar la escena.
Chimenea eléctrica empotrada como punto de pausa
La chimenea eléctrica empotrada aparece a la izquierda, con troncos de aspecto realista y un marco negro que enlaza con los marcos de ventanas negros. Su presencia ordena la pared sin ocupar demasiado espacio visual. No necesita tubo de salida y eso deja la superficie limpia, con una lectura más continua del paramento. Es un gesto contenido, pero muy visible en la composición general del salón.
Comedor con mesa redonda y tapicerías suaves
El comedor se organiza alrededor de una mesa redonda de madera oscura, con un tablero liso que contrasta con la geometría del cerramiento. A su alrededor, las sillas tapizadas en tejido claro y el banco de textura lanosa introducen una sensación más blanda que la de la cocina. Las patas negras de las piezas de asiento conectan con los detalles metálicos del resto del interior. La forma circular de la mesa afloja la secuencia rectilínea que domina la planta.
Marcos negros, balcones y una relación continua con el exterior
La apertura hacia el exterior no se limita a un paño de vidrio. Los tres balcones envuelven el espacio y amplían la lectura del salón hacia el paisaje urbano y el agua. Desde dentro, los marcos negros dibujan una retícula ligera que ordena las vistas sin volverlas rígidas. En lugar de una separación tajante, aparece una transición de umbral, balcón y habitación que se va abriendo por capas. Esa secuencia explica buena parte de la claridad espacial del proyecto.
Metal, cuero y vidrio en pequeñas piezas que sostienen la escena
El interior se apoya en detalles precisos: lámparas con esfera de vidrio y estructura metálica, una estantería de vino suspendida sobre la isla, patas negras en mesas y asientos, y una mesa auxiliar abierta con objetos minerales. Cada elemento suma una línea, un reflejo o un borde, sin competir con la luz. Las texturas se leen mejor en los primeros planos: cuero liso, tejido de trama visible, metal pintado en negro y superficies minerales de tono contenido.
Una paleta neutra que deja hablar a la materia
Haya más luz o menos, el interior de penthouse con mucha luz no cambia de carácter. Lo que cambia es la manera en que se perciben las superficies: el hormigón texturizado se vuelve más poroso, la madera del suelo gana presencia y el cristal parece más liviano. La cocina, el salón y el comedor comparten ese mismo registro sereno de materiales, pero cada zona conserva su propio gesto. El resultado se entiende por acumulación de detalles, no por exceso de elementos.
Luz diurna y escenas nocturnas en el mismo recorrido
Durante el día, los ventanales grandes llevan una luz amplia sobre la espiga de madera y las tapicerías claras. Por la noche, las lámparas con pantallas de vidrio y metal, junto con la chimenea eléctrica empotrada, dibujan focos más bajos y precisos. El recorrido visual pasa entonces de la vista exterior a las superficies cercanas: una costura de tela, el borde del tablero, la textura de una pared. Esa alternancia entre apertura y detalle da forma al proyecto sin necesidad de recurrir a gestos más fuertes.
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