Interior sereno y luminoso con muebles a medida blancos y acabado de cal
La luz entra sin esfuerzo y cae sobre los frentes blancos, los nichos abiertos y las superficies mates. En este interior sereno y luminoso con muebles a medida blancos, las variaciones de blanco no buscan efecto: ordenan la vista y dejan que el parquet, el lino y la pared con acabado de cal trabajen en silencio. La casa avanza entre piezas sobrias y gestos precisos, con una lectura clara del espacio desde la sala hasta la cocina.
Una planta abierta que deja ver la cocina desde el estar
La planta abierta salón cocina se resuelve con una sola separación, y esa decisión pesa más que cualquier ornamento. Desde el salón se lee la zona de comedor y el frente de cocina con su carpintería blanca, mientras una chimenea colgante marca el centro visual del conjunto. El espacio no se cierra en piezas aisladas; se desplaza de una a otra estancia mediante líneas rectas, huecos limpios y una continuidad de materiales naturales en el interior.
La mesa de madera, las sillas claras y el mueble empotrado con nichos abiertos mantienen el plano bajo control. Nada compite con la estructura general. La chimenea abierta redonda introduce un contraste oscuro y suspendido, casi gráfico, que corta la neutralidad del fondo y fija la mirada sin alterar la calma del conjunto.
Cal, lino y parquet para una paleta contenida
Las paredes muestran un acabado de cal que suaviza la luz y evita reflejos duros. Sobre esa base aparecen el parquet, el lino de los textiles y los frentes blancos, todos dentro de una gama muy cercana entre sí. El resultado no depende del contraste fuerte, sino de pequeñas diferencias de tono y textura que se perciben al recorrer la casa. Cada superficie absorbe o devuelve la luz de forma distinta.
Los materiales naturales en el interior se reconocen en la forma en que el suelo acompaña el recorrido y en cómo las paredes dejan de ser un fondo neutro para convertirse en una capa visible del proyecto. La pintura estructurada, la madera clara y los paños de cortina alta introducen una lectura doméstica, serena, sin exceso de gesto. Aquí el detalle importa por su tacto y por la manera en que suaviza las líneas del mobiliario.
Muebles a medida blancos con huecos abiertos y almacenaje integrado
El interior sereno y luminoso con muebles a medida blancos se apoya en armarios, bancos y piezas murales que aprovechan cada tramo libre. Los vacíos se convierten en nichos, y los nichos en parte del orden visual. En la zona de estar aparece un mueble con huecos abiertos; en la cocina, los frentes planos dejan un plano limpio que evita ruido. El almacenaje integrado y nichos no se exhiben como recurso técnico, sino como una forma de despejar la habitación.
En las imágenes se aprecia también un contraste discreto con una estructura metálica oscura, casi como un marco dentro de la sala. Ese elemento interrumpe el blanco justo lo necesario para dar profundidad. El resto permanece medido: encastres, cajones, superficies continuas y aperturas rectangulares que recogen objetos sin fragmentar el fondo.
Curvas suaves en baldas, tiradores y pasos interiores
La casa no depende solo de la línea recta. En varios puntos aparecen curvas suaves en los muebles a medida, en el borde de la balda y en la transición de algunas piezas de paso. Esa misma idea se repite en los tiradores, que siguen una curva visible y ligera. Son gestos pequeños, pero cambian el tono de la estancia: el conjunto sigue siendo sobrio, aunque las esquinas dejan de ser rígidas.
Las imágenes del interior muestran también vanos redondeados y huecos con arco, una referencia que aparece tanto en la vivienda como en los espacios de trabajo vinculados al proyecto. Ese recurso no se usa como adorno, sino como una manera de domar la geometría y de dar continuidad entre muro, mobiliario y paso. El blanco ayuda a que la forma se lea con claridad.
La zona de la suite se abre entre vestidor y baño
En la planta superior, la zona de la habitación principal continúa hacia un vestidor abierto que desemboca en el baño. No hay cortes bruscos entre una pieza y la siguiente. La secuencia se entiende por la alineación de muebles, por la luz que entra y por la repetición de acabados claros. La transición entre vestidor y baño permite ver cómo el proyecto trabaja la privacidad sin cerrar en exceso el recorrido.
El baño mantiene el mismo lenguaje visual: superficies claras, líneas rectas y una presencia mínima de elementos visibles. En una de las vistas aparecen espejos redondos sobre el lavabo, y esa forma vuelve a introducir una curva útil, menos formal que una pieza cuadrada. El baño con espejo redondo refuerza la idea de un espacio controlado, donde la geometría se ajusta a la escala del cuerpo y a la de los muebles empotrados.
Ritmo zen con una lectura más doméstica en los detalles
La parte vinculada a Zenza mantiene la misma base de serenidad, pero añade una lectura más suave en las transiciones y en los volúmenes. El mostrador, los muebles de pared y los frentes hechos a medida llevan aristas redondeadas que rompen la rigidez del blanco. No se trata de cargar el espacio, sino de darle una curvatura reconocible en los puntos de contacto: donde apoya la mano, donde se abre un cajón, donde el mueble se encuentra con el muro.
Esas decisiones hacen que el espacio se lea con facilidad. La atención va primero a la línea del mostrador, después a los laterales curvos y, más tarde, a las piezas de almacenaje integradas en la pared. El resultado es contenido, pero no frío. La forma guía el uso y también el recorrido visual, con una presencia discreta de piezas fijas y superficies lisas.
Espejos, lavabos y superficies limpias en el baño
Los baños muestran una lógica similar, con lavabos sobrios, espejos circulares y superficies continuas que reflejan solo lo necesario. Un espejo redondo basta para cambiar el carácter de la pared, porque interrumpe la secuencia de rectas y abre una lectura más suave. La zona de lavabo permanece despejada, sin elementos superpuestos, y eso deja que la proporción entre espejo, mueble y pared se vea con claridad.
En otra vista, las lamas y los filtros de privacidad junto a la ventana añaden un segundo plano. La luz entra, pero lo hace filtrada, y ese matiz evita que el baño pierda intimidad. El vidrio, la cerámica y el blanco del mobiliario trabajan como una sola paleta, con un resultado que depende más de la organización que de la decoración.
Exterior blanco, arcos y jardín con piezas redondas
Desde fuera, el volumen blanco se recorta con aberturas en arco y una puerta de madera con lamas verticales. El conjunto no busca estridencia; prefiere dejar que la forma del hueco y la textura del material hagan el trabajo. En el jardín, las jardineras redondas de metal introducen otra geometría suave, visible junto a la vegetación y a la pavimentación clara del patio. El interior y el exterior comparten esa preferencia por el contorno limpio y la curva puntual.
La relación entre casa y exterior queda subrayada por las grandes aperturas y por la luz que atraviesa cortinas ligeras y cristales amplios. Los muros blancos, las piezas de madera y los elementos metálicos oscuros se leen sin esfuerzo. Ese contraste, medido y poco ruidoso, sostiene toda la propuesta: una casa que trabaja la calma con materias concretas, una planta abierta bien trazada y detalles redondos que aparecen justo donde hacen falta.
Fotografía y materiales
Fotografía: Stéphanie Mathias
Arquitectura: Ruth Van Looveren
Contratista principal: Dave Martens
Sanitario: BART VAN GESTEL
Electricidad: Elotec
Pintura y técnicas de estuco: Studio V
Sanitario: Plus Bathrooms
Suelos de parquet: Nobel Flooring
Mobiliario interior: Home of Geraldine
Luminarias: Wattt Turnhout
Carpintería interior: Jansen Keukens Hoogstraten
Chimeneas: Boasmans haarden
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