Mobiliario de jardín moderno con mesas redondas y ovaladas
La mesa exterior redonda ocupa el centro con una presencia baja y serena, rodeada de sillas negras con cojines gris claro que recortan bien sobre el pavimento claro. En las imágenes, el mobiliario de jardín moderno se lee por sus perfiles limpios, por los tableros circulares y ovalados, y por la manera en que el conjunto se apoya en superficies de hormigón, piedra y efecto mármol. La colección EXES se amplía aquí con dos gestos claros: un modelo más bajo y ancho, y una mesa trípode de 1,2 m que reduce el formato original.
Una colección que crece con piezas más bajas y más precisas
La ampliación de la colección parte de un cambio de proporción. El nuevo modelo EXES 77 es más bajo y más ancho que la versión anterior, y mantiene la misma gama cromática ya conocida en EXES 55. Esa continuidad se percibe en la escena exterior sin necesidad de explicaciones: el conjunto no busca llamar la atención por contraste, sino por la forma en que repite una línea ya reconocible. Los cojines se fijan con detalles en cruz de teca, un gesto pequeño que aparece como un remate visible en las piezas tapizadas.
En un conjunto de comedor exterior, esa diferencia de altura cambia la lectura del espacio. La pieza se acerca más al plano horizontal del suelo y se integra con mesas de formas redondas y ovaladas que dominan las imágenes. No hay exceso de elementos. La composición se apoya en unas pocas decisiones: marcos oscuros, tapicerías claras, tableros de tono piedra o mármol, y una geometría que deja respirar el entorno construido. El resultado es una presencia contenida, pensada para terraza y jardín, no para acumular volumen.
La mesa exterior redonda como centro de la escena
Varias imágenes sitúan la mesa exterior redonda como eje del conjunto. A veces aparece con base central cilíndrica; otras, con un tablero de efecto mármol o un acabado blanco más limpio. Alrededor, las sillas negras con cojines gris claro dibujan un perímetro ordenado, casi gráfico. La distancia entre piezas es la justa para dejar ver las patas, la curvatura del respaldo y la línea de los apoyabrazos. Todo esto se apoya sobre terrazas de hormigón, baldosa clara o grava, materiales que refuerzan la lectura precisa del mobiliario de jardín moderno.
También se repite la mesa exterior ovalada, especialmente en composiciones donde el tablero parece alargar el gesto de la mesa sin volverlo rígido. La ovalada funciona bien junto a sillas de metal negro y respaldos abiertos, porque suaviza la reunión sin perder claridad. El espacio alrededor sigue siendo austero: muros de hormigón, paños oscuros con aspecto de mármol, pequeñas franjas de vegetación y zonas de grava. Esa combinación deja que la forma de la mesa marque el ritmo visual de la escena.
Sillas negras con cojines gris claro en un entorno preciso
Las sillas negras con cojines gris claro aparecen como la parte más estable del conjunto. El color oscuro del armazón dibuja líneas finas frente a fondos neutros, mientras que los cojines aclaran el asiento y evitan que la pieza se vea pesada. En algunos encuadres se distinguen brazos de madera, en otros una estructura metálica más abierta. Lo que permanece es la relación entre el negro y el gris, una combinación que vuelve legible cada asiento sin romper el orden del comedor exterior.
Ese mismo contraste se aprecia en los detalles de los cojines, donde los cruces de teca aportan una nota material distinta. No funcionan como adorno, sino como cierre visible de la tapicería. En una imagen cercana, esa solución se entiende mejor que en una vista general: el tejido, la sujeción y el marco negro conviven sin competir. La colección se presenta así como una serie de variaciones sobrias, más atentas a la proporción que al gesto decorativo.
Materiales que se leen a simple vista: piedra, hormigón y efecto mármol
El mobiliario exterior efecto mármol aparece sobre todo en los tableros oscuros y en algunas superficies blancas con vetas suaves. Frente a ellos, el hormigón ofrece un fondo firme y casi silencioso. La piedra y la baldosa cerámica, por su parte, marcan el suelo con texturas más regulares. No hay un único escenario; hay varias terrazas y jardines donde el mismo lenguaje formal se adapta a soportes distintos. Ese desplazamiento entre superficies hace que la colección pueda leerse de forma continua, aunque cambie el contexto inmediato.
En una de las vistas más abiertas, la mesa y las sillas se sitúan junto a franjas verdes y piedras naturales, mientras que en otra el conjunto queda enmarcado por un muro oscuro con apariencia marmórea. Las imágenes no insisten en la decoración del entorno, sino en la manera en que el mobiliario toma posición frente a él. El comedor exterior no se presenta como fondo de escena, sino como una pieza concreta que organiza el plano de terraza.
La mesa trípode de 1,2 m reduce el gesto original
Tras el éxito de la mesa trípode redonda original, de 1,6 m de diámetro, la colección incorpora una versión más pequeña de 1,2 m. Ese recorte de tamaño no cambia la lógica del diseño; la concentra. La base trípode sigue siendo visible y da al conjunto un apoyo claro, pero el tablero ocupa menos superficie y se presta mejor a espacios más ajustados. En las imágenes, este tipo de mesa convive bien con grupos compactos de sillas negras y con recorridos cortos entre el borde del pavimento y la vegetación.
La mesa trípode 1,2 m encaja en la colección como una pieza de escala intermedia entre mesa auxiliar y mesa de comedor. Su presencia es suficiente para ordenar una conversación o una comida ligera, sin dominar la terraza. El formato más pequeño también deja que el resto de materiales siga hablando: el mármol, la piedra, el hormigón y la grava se mantienen visibles. En esa economía de medios, el mobiliario de jardín moderno gana precisión y no necesita recurrir a recursos añadidos.
Ritmo visual entre terraza, grava y vegetación
Las fotografías muestran cambios de suelo que alteran la lectura del conjunto. Una mesa se apoya sobre losas claras; otra se sitúa junto a grava oscura; otra aparece en un jardín donde la vegetación queda como borde blando frente a la dureza de la piedra. Esos pasos de un material a otro hacen que las formas redondas y ovaladas resalten más. La geometría del mobiliario se entiende mejor cuando el entorno no la repite, sino que la contrasta con líneas rectas, juntas visibles y superficies minerales.
También hay una vista aérea en la que la mesa redonda y las sillas negras se leen desde arriba, casi como un plano. Esa perspectiva confirma la lógica de la colección: piezas pensadas para verse completas, con contornos nítidos y una presencia clara en terraza y jardín. La escena no necesita más elementos para funcionar. Bastan el círculo, el óvalo, el negro del metal y la luz sobre piedra para que el conjunto se sostenga.
Al final, la ampliación de EXES se entiende por su capacidad de sumar sin romper la serie. El modelo más bajo y ancho, los detalles en cruz de teca en los cojines y la mesa trípode de 1,2 m amplían el repertorio con medidas y proporciones distintas. Todo queda dentro de un mismo lenguaje visual: mesas exteriores redondas y ovaladas, sillas negras con cojines claros y materiales que van del hormigón al efecto mármol. Es una colección que se reconoce por cómo ocupa la terraza, no por elevar el tono.
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