Piscina interior con techo de vidrio y zona wellness
La luz cae desde el techo de vidrio y se reparte sobre el agua en una línea larga y tranquila. Bajo esa cubierta, la piscina interior techo de vidrio se convierte en el eje de un conjunto donde aparecen columnas redondas, reflejos en el vidrio y remates más clásicos que rompen con la lectura puramente contemporánea. El espacio no se apoya en un solo gesto; avanza entre el vaso de la piscina, los soportes cilíndricos y los cambios de material en muros, bordes y suelos.
Piscina interior bajo un techo de vidrio
El volumen principal se lee de un vistazo: una piscina alargada, agua clara y una estructura superior dividida en paños de vidrio con perfiles negros. Esa retícula marca el ritmo del espacio y deja entrar la luz sin borrar el peso de los elementos más sólidos. A los lados, las columnas redondas repiten la verticalidad del conjunto y refuerzan la sensación de sala interior, casi ceremonial, sin apartarse de una distribución pensada para el uso diario.
Desde el borde del vaso, la mirada recoge las balustradas de vidrio, los reflejos en la lámina de agua y las transiciones entre piedra, cerámica y superficies oscuras. La piscina interior techo de vidrio no funciona como pieza aislada; se lee junto al perímetro, a los accesos y a la secuencia de apoyos que ordenan el recinto. Los perfiles negros del cerramiento y las bases revestidas de las columnas añaden contraste sin cargar el ambiente.
Columnas redondas y acentos clásicos
Las columnas redondas son uno de los rasgos que más fijan la memoria del espacio. Su forma cilíndrica suaviza la geometría recta del techo y de los vanos, mientras la base pétrea o cerámica les da una presencia casi arquitectónica. No están colocadas como ornamento suelto; trabajan como repetición, como una secuencia que acompaña el recorrido visual a lo largo de la piscina y organiza la profundidad de la sala.
Encima del agua aparecen también luminarias colgantes con presencia propia. Su caída vertical introduce un gesto más clásico y atraviesa la lectura lineal del techo de vidrio. Ese cruce entre pilares, lámparas y marcos oscuros evita que el espacio quede reducido a una sola idea. Lo que se ve es una composición de piezas distintas, unidas por la misma claridad de luz y por una paleta contenida de vidrio, piedra y superficies lisas.
Zona wellness con spa e iluminación puntual
Junto a la piscina aparece una zona wellness con spa de hidromasaje en forma de cuenco, encajado en una pieza baja que contrasta con la longitud del vaso principal. Los nichos iluminados en los muros añaden profundidad y ayudan a leer la escala del conjunto, sobre todo cuando la luz rebota en los revestimientos oscuros. Aquí el agua cambia de carácter: deja de ser una banda continua y se concentra en un punto más recogido, pensado para la estancia corta y el descanso.
La spa hidromasaje se entiende como una pieza dentro del mismo lenguaje material. Las curvas del recipiente, las esquinas suavizadas y la iluminación empotrada construyen una escena distinta sin romper la relación con el resto del wellness. Se advierten superficies con textura de piedra y un fondo oscuro que absorbe parte de la luz. Ese tratamiento hace que el espacio gane densidad visual, sobre todo en contraste con el techo acristalado y los brillos del agua.
Una lectura más cerrada del agua y el muro
En esta parte del proyecto, los detalles no buscan protagonismo autónomo. Los nichos, el borde curvo del spa y las zonas de sombra actúan como pausas dentro de una sala que, por su tamaño y su altura, podría volverse demasiado abierta. La composición se vuelve más precisa precisamente cuando el plano vertical gana peso. Los muros dejan de ser fondo y pasan a construir la escena.
Sauna de madera con luz integrada
La sauna con revestimiento de madera introduce un registro más cálido y cerrado. Los tableros de madera cubren paredes, bancos y parte del techo, mientras la iluminación integrada recorre el perímetro con una luz baja, casi rasante. En lugar de un volumen rígido, la cabina se percibe como una pieza interior que recoge la luz y la transforma en una atmósfera más tenue, marcada por la veta y por las líneas horizontales de los bancos.
La distribución interior de la sauna se apoya en dos laterales y un paso central. Esa geometría sencilla deja que la madera domine sin excesos y facilita una lectura inmediata de los planos. Frente al brillo del agua y del vidrio en la zona principal, aquí mandan las superficies mates y la continuidad de los listones. La transición entre ambos ambientes está muy bien resuelta: de un lado, reflejo; del otro, absorción.
Cocina y entrada con paneles oscuros
Las escenas de cocina y entrada cambian el tono del recorrido. Aparecen cocina con paneles oscuros, encimeras rectas y taburetes de barra frente a una pared de textura marcada. El mobiliario se mantiene sobrio, con un bloque central de trabajo que ordena el espacio sin invadirlo. A un lado, la escalera con tapizado gris oscuro y barandilla limpia introduce una línea diagonal que enlaza la parte doméstica con el resto del interior.
Los paneles oscuros concentran la atención en los vacíos entre piezas: el hueco bajo la barra, la separación entre el plano de trabajo y el fondo texturizado, el encuentro con el suelo de acabado tipo madera. Son detalles discretos, pero hacen que esta zona no parezca un simple paso. La entrada se lee como un umbral contenido, con materiales que sostienen la continuidad visual entre la piscina, la sauna y las áreas de uso diario.
El plano de paso entre agua y estancia
En esa parte del proyecto, la presencia de la escalera importa tanto como la propia cocina. El peldaño tapizado, la barandilla fina y el cambio de tono en el suelo marcan un pequeño giro espacial. Se entiende así que el conjunto no se limita a una sola estancia espectacular; reparte la atención entre momentos de mayor apertura y zonas más domésticas, siempre con el mismo control en el dibujo de líneas y en el uso de superficies oscuras.
Gimnasio interior con reflejos y luz limpia
El gimnasio interior aparece como una sala de apoyo, pero visualmente mantiene el mismo nivel de definición. El suelo oscuro, los equipos de cardio, los espejos y la textura de la pared componen un espacio más técnico, con una luz de techo que evita sombras duras. Las superficies reflectantes amplían la estancia y permiten que el equipo se lea con claridad desde varios ángulos. No hay exceso de elementos; cada objeto queda separado por aire y por línea.
La combinación de espejo, panelado y luz puntual da al gimnasio una presencia nítida dentro del proyecto. Aquí la arquitectura cambia de registro, pero no de lenguaje: los acabados siguen siendo sobrios, las uniones están bien resueltas y el recorrido visual continúa limpio. Frente al agua y la madera, el gimnasio aporta el último contraste material del conjunto, un cierre más funcional que completa la secuencia de bienestar, trabajo y movimiento.
Visto en conjunto, el proyecto se mueve entre dos polos: la amplitud del techo de vidrio sobre la piscina interior y la contención de las estancias más cerradas, como la sauna, la cocina o el gimnasio. Esa alternancia se apoya en decisiones claras de material y luz. Las columnas redondas, los paneles oscuros, la madera de la sauna y los reflejos del agua construyen un interno con partes bien diferenciadas, pero conectadas por una misma disciplina espacial.
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