Reforma de una casa señorial con despacho cálido y showroom
La reforma de una casa señorial con showroom y despacho se apoya en una idea clara: vivir y trabajar en las mismas estancias sin borrar el carácter original. La antigua vivienda independiente se abrió a nuevas funciones, con una zona de trabajo y una sala de muestras que hoy forman parte del recorrido doméstico. El resultado se lee en los cambios de luz, en los planos rectos de los muebles y en la mezcla entre superficies pintadas, textiles y piedra. A la vez, quedan intactos varios rasgos de la casa señorial: los techos altos, las molduras y la barandilla clásica de la escalera.
Un despacho que entra en la casa sin romper el ritmo
La zona de trabajo no se separa del resto como un espacio técnico. Se integra con muebles blancos, una mesa central y paredes limpias que dejan respirar la sala. La estancia funciona como parte de la vivienda, pero también como lugar para enseñar materiales y combinaciones a los clientes. Los nichos de pared iluminados ordenan las muestras y guían la mirada de un panel a otro. Esa luz lineal, repetida en varios puntos, da forma a un interno minimal cálido sin cargarlo de elementos innecesarios.
La antigua garaje convertido en showroom cambia por completo la lectura de la casa. Allí, las muestras no se guardan, se exponen. Los huecos retroiluminados, la televisión sobre la pared blanca y la mesa grande crean un fondo casi neutro para ver acabados, colores y texturas. El espacio no intenta parecer una tienda ni una oficina al uso; se mueve entre ambos registros y deja que las superficies hagan el trabajo. En esa mezcla aparece con naturalidad la reforma de una casa señorial con showroom y despacho como idea principal del proyecto.
Moldeos, barandilla y altura: lo clásico sigue marcando el recorrido
Los elementos heredados no se disimulan. Las molduras recorren los techos y los encuentros de pared, mientras la barandilla clásica blanca mantiene el gesto de la escalera. Los techos altos amplían la sensación de aire en pasillos y estancias, y ese vacío vertical contrasta con los frentes de armario y los paños lisos que se han incorporado en la renovación. La casa conserva así su lectura señorial, pero con un interno más sobrio en los acabados y más preciso en la distribución de las piezas.
En varios espacios, la pintura sobre las paredes y los textiles elegidos suavizan la arquitectura sin taparla. Se ven cortinas con distintos sistemas de colgado, superficies claras y muebles empotrados que siguen líneas sencillas. Esa suma de planos permite que los detalles clásicos sigan visibles. También en el pasillo y en las zonas de paso aparecen arcos, marcos blancos y una secuencia de aperturas que alarga las vistas. La reforma de interior estilo mansión se entiende aquí como una suma de decisiones discretas, no como una transformación espectacular.
Parquet recuperado y calor radiante en estancias concretas
El suelo cambia según la habitación. En algunas estancias se instaló calefacción por suelo radiante, mientras que en otras se restauró el parquet existente. Esa diferencia se percibe en la textura y en el reflejo de la luz sobre la madera. El parquet repuesto conserva una lectura doméstica más cercana al uso original de la casa, mientras que las zonas renovadas con sistemas nuevos aportan una base más limpia y continua. La restauración de parquet no se plantea como un gesto nostálgico, sino como parte de una obra que ajusta cada espacio a su función actual.
La elección de colores ayuda a que las transiciones no resulten bruscas. Blancos rotos, beige, madera clara y grises suaves sostienen el conjunto, aunque cada habitación introduce matices distintos. Los sofás, las cortinas y los planos verticales trabajan sobre esa base neutra. Nada busca imponerse, pero tampoco se apaga: el espacio mantiene presencia a través de la luz natural, de las juntas entre materiales y de la forma en que las superficies reflejan el día. Ese es el hilo que une la vivienda con el trabajo diario.
Muebles a medida con LED y huecos de luz
Los armarios a medida con LED aparecen como piezas precisas, no como elementos decorativos. Sus frentes rectos recogen el almacenaje y, al mismo tiempo, incorporan luz en puntos concretos. La iluminación integrada marca volúmenes, resalta objetos y evita que el conjunto se vuelva pesado. En los nichos de pared iluminados, ese mismo criterio se repite con otra escala: pequeños vacíos en la pared donde el material queda expuesto bajo una luz cálida. Son recursos sencillos, pero sostienen buena parte del carácter del interior.
Las vistas del dormitorio y de la zona de paso muestran cómo se ha trabajado la continuidad entre puertas, frentes y paredes. Hay paneles lisos, aperturas discretas y una manera contenida de introducir el mobiliario. La habitación no necesita una gran cantidad de piezas para funcionar; le basta con una pared ordenada, un hueco de luz y la sombra suave que dejan los acabados mate. En una casa con tantos usos, ese control visual evita que el programa se desborde.
Mármol en cocina y baño: cinco lecturas de una misma piedra
La casa reúne cinco tipos de mármol, y esa decisión se nota en varios puntos de la reforma. En la cocina, una pared de mármol organiza la zona de trabajo y sirve de fondo para los estantes horizontales. La piedra no se limita a recubrir; encuadra, dibuja líneas y da continuidad a los elementos empotrados. Los muebles blancos y los electrodomésticos integrados hacen que la veta cobre más protagonismo, sobre todo allí donde la luz toca la superficie en ángulo.
En el baño, los acabados de piedra natural se leen en planos claros y en una abertura en forma de nicho que recoge el agua y el almacenaje. El efecto no depende de ornamentos, sino del corte preciso de las piezas y de la relación entre brillo y mate. En un interno tan contenido, la piedra aporta densidad visual sin elevar el ruido del conjunto. También aquí la pared de cocina de mármol y los acabados minerales del baño actúan como dos caras de una misma decisión material.
Una sala de muestras para ver, tocar y comparar
La antigua garaje convertida en showroom está pensada para mirar de cerca. Las muestras se colocan en nichos iluminados, en franjas de pared y en superficies donde el material puede compararse sin distracciones. La mesa central permite extender catálogos o probar combinaciones, mientras la pantalla sobre la pared blanca fija un punto visual limpio. Todo está dispuesto para que el cliente pase de una textura a otra con facilidad. No hay escenografía excesiva; hay luz dirigida y suficiente espacio libre para que cada acabado se entienda.
Ese mismo espacio muestra cómo se relacionan los distintos frentes del proyecto. La pared, la mesa, la iluminación y las piezas de almacenaje hablan el mismo idioma de líneas rectas y tonos claros. Los nichos de pared iluminados vuelven a ser decisivos, porque permiten exponer diseños y materiales sin saturar la sala. Es una solución útil para una reforma de una casa señorial con showroom y despacho, donde la vivienda no se separa de la presentación profesional, sino que la incorpora a su recorrido.
Lo que aún queda por sumar en la parcela
La obra no termina en el interior. Se prevén más actualizaciones en el exterior, entre ellas el encalado de los muros, la construcción de un poolhouse y el acondicionamiento del jardín. Por ahora, esas intervenciones pertenecen al futuro del proyecto y no alteran lo ya construido. Funcionan como una siguiente capa, pensada para acompañar la casa en su entorno verde. La reforma actual, en cambio, se concentra en la vivienda, en su uso mixto y en la manera en que los materiales sostienen ese cambio de vida cotidiana.
Fotografía – Bert Demasure
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