Renovación de casa para una casa de campo con tejado de paja y ampliación moderna
La renovación casa se nota desde la primera mirada: un volumen con tejado de paja y un anexo transformado se leen ahora como una sola pieza. La intervención no se limita a unir dos partes; ordena el conjunto mediante una ampliación moderna que marca la transición entre la construcción existente y el nuevo enlace. El resultado es una casa de campo con un perfil más claro, donde los paños acristalados, los cambios de material y el ritmo de los huecos fijan el nuevo lenguaje del conjunto.
Una casa de campo con tejado de paja, reinterpretada desde la unión
La casa principal y el edificio auxiliar han pasado por una transformación amplia, y esa doble operación se lee en la manera en que ambos volúmenes se apoyan ahora uno en otro. El tejado de paja mantiene la referencia rural, mientras que la ampliación moderna introduce un gesto más preciso, con líneas rectas y un contraste visible en la fachada. No hay ruptura brusca entre antiguo y nuevo; hay una secuencia de piezas que se enlazan por proporción, por abertura y por el uso de vidrio en los puntos de contacto.
En esta renovación villa, el cambio más importante no está en un solo espacio, sino en la relación entre ellos. El conjunto gana presencia por la suma de partes que antes funcionaban por separado. Los grandes huecos de ventana y las superficies transparentes abren la casa hacia el exterior y hacen que la masa construida se perciba menos cerrada. Esa decisión también cambia la lectura del volumen bajo la cubierta de paja: la silueta sigue siendo reconocible, pero ahora se apoya en una base más contemporánea.
La ampliación moderna como pieza de enlace
La ampliación moderna actúa como un puente visible entre la vivienda existente y el anexo reformado. Su presencia se reconoce en el contraste entre materiales y en el ritmo rectangular de las ventanas grandes. Allí donde la construcción original conserva un carácter más doméstico, la intervención nueva introduce superficies limpias y una relación más abierta con la luz. El enlace no intenta esconderse; al contrario, hace legible cómo se unieron las dos partes y cómo se reorganizó la circulación interior.
Desde el exterior, la ampliación moderna también ayuda a modular la escala del conjunto. Los paños de vidrio aligeran los encuentros y permiten leer el interior desde ciertos ángulos, sobre todo en los espacios principales. Junto al tejado de paja, ese gesto produce un contraste nítido: la cubierta marca la imagen de casa de campo, mientras que la ampliación afina los bordes y da continuidad al recorrido visual. Es una renovación casa que trabaja con adición, no con borrado.
Ventanas grandes y una lectura más abierta
Las ventanas grandes cambian la proporción de la casa desde dentro y desde fuera. En lugar de pequeños puntos de luz, aparecen aberturas generosas que ordenan la fachada y llevan la vista hacia el jardín. Ese cambio se siente en la relación entre masa y vacío: los muros ya no dominan por completo, y la luz encuentra pasos más amplios para entrar. La vivienda gana una lectura más abierta sin perder la presencia propia de una casa de campo con tejado de paja.
El ritmo de los huecos es regular, casi ortogonal, y por eso la ampliación moderna no compite con la pieza histórica. Las carpinterías en aluminio y madera, junto con los marcos rectos, afinan la transición entre los distintos cuerpos. En vez de un único frente continuo, la casa se compone de planos que avanzan y retroceden. Esa secuencia ayuda a entender dónde termina la parte existente y dónde empieza la intervención nueva.
La luz organiza la planta y cruza los espacios
Dentro, la renovación casa se reconoce por una planta más abierta y por líneas de visión largas entre estancias. La luz entra sin obstáculos claros y recorre la vivienda con una intensidad que destaca la madera del suelo, el acabado del enlucido y las superficies lisas de la nueva distribución. No se trata de un interno recargado, sino de un espacio donde las piezas quedan bien separadas y donde cada cambio de plano se percibe con facilidad.
La cocina con isla ocupa un punto central en esa secuencia. La isla fija el espacio y deja pasillos claros a su alrededor, mientras la iluminación suspendida subraya el plano de trabajo. Cerca, la presencia de una pared de acento en tono azul verdoso introduce una superficie más densa, con textura de piedra o azulejo, que contrasta con el resto del interior. Ese único gesto cromático basta para romper la neutralidad y dar profundidad visual a la estancia.
Cocina con isla y paso continuo al comedor
La cocina con isla no funciona como una pieza aislada. Desde ella se leen el salón y el comedor, porque la distribución mantiene una apertura constante entre las zonas principales. El suelo de madera unifica el recorrido, pero cada ámbito conserva su propia posición gracias a los muebles, a la luz y a la orientación de las vistas. La isla, con su superficie continua, sirve de punto de apoyo visual antes de que la mirada avance hacia los paños de vidrio del comedor.
En el salón, la pared de acento aporta un fondo más sólido frente a los tonos claros del resto del interior. Ese contraste resulta especialmente visible donde la luz lateral marca las juntas y el relieve del acabado. La escalera, con peldaños de madera y un tratamiento contemporáneo en muro y luz, refuerza la idea de una casa reformada desde su estructura espacial, no solo desde su envolvente.
Puertas de cristal, jardín y una salida franca al exterior
El comedor se abre mediante puertas de cristal hacia el exterior, y esa conexión cambia por completo la relación con el jardín. La vista sale directamente a la franja de césped y a los bordes de vegetación que enmarcan el terreno. No hay una transición pesada entre interior y exterior; el paso queda definido por el vidrio y por la continuidad de la luz. Desde la mesa, el jardín funciona como una prolongación visual del espacio habitable.
Fuera, el paisaje inmediato combina césped, bordes plantados y una entrada con grava que refuerza el carácter doméstico del conjunto. La casa, que antes era una suma de piezas separadas, se presenta ahora como una sola residencia con diferentes capas: cubierta de paja, ampliación moderna, aberturas amplias y un jardín que acompaña la fachada. La renovación villa deja así una lectura clara del proyecto: unir, abrir y ordenar sin perder la referencia rural del volumen principal.
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