Revestimiento y acabados de interior a medida con travertino y vidrio (penthouse)
El primer gesto se nota en la distribución: la entrada gana anchura y la cocina pasa al centro, de modo que el recorrido se abre hacia una sola zona de estar. En ese cambio de planta, el revestimiento pared deja de ser un fondo neutro y pasa a formar parte del espacio, junto con superficies de cerámica, travertino y vidrio. El resultado es un penthouse más claro en sus trayectos, con piezas hechas a medida que ordenan cada estancia sin recargarla.
Una planta que deja respirar la cocina
Antes, la vivienda tenía un acabado limpio pero impersonal. La nueva organización corrige eso desde la circulación. La cocina ocupa ahora una posición central y la estancia principal reúne mesa, paso y almacenamiento en torno a un volumen más legible. La pared de armarios en cerámica da continuidad a ese frente, mientras el revestimiento pared se entiende aquí como una suma de materiales visibles: cerámica, vidrio y piedra en una secuencia corta, sin saltos bruscos. Lo que antes era una planta fragmentada se convierte en una sala amplia, con el mobiliario integrado en la arquitectura.
La cocina: cerámica, travertino y un cierre de vidrio
La pared de azulejos cerámicos aparece como un paño estable dentro de la cocina. Frente a ella, la encimera de travertino aporta una superficie continua, con un canto y una textura que se leen con claridad en el plano de trabajo. El cerramiento de vidrio separa sin cerrar, y deja pasar la luz hacia el resto del penthouse. En ese conjunto, el revestimiento pared funciona menos como decoración que como soporte para un interno a medida, donde los armarios, la encimera y los perfiles responden al mismo lenguaje material.
Detalles que se repiten de una estancia a otra
El proyecto insiste en pequeñas continuidades. La cerámica vuelve en varias piezas, y los acentos en latón marcan cantos, remates y encuentros. No hay un efecto de contraste fuerte; hay una repetición medida de superficies y metales que ayuda a leer el espacio. Esa lógica se aprecia también en los frentes rectos y en la manera en que el revestimiento pared acompaña la arquitectura interior, sin competir con ella. Cada material ocupa un lugar concreto y deja respirar al siguiente.
Dos baños con un mismo lenguaje material
El penthouse reúne dos baños, uno de ellos en suite dentro del dormitorio principal. En ambos se repite una paleta sobria: aspecto piedra natural, vidrio y grifería negra. La ducha a ras de suelo con vidrio dibuja una transición limpia entre zonas húmedas, mientras los lavabos y los muros dejan ver superficies de piedra o efecto piedra que refuerzan la lectura mineral del conjunto. Aquí el revestimiento pared no se presenta como una solución genérica, sino como una piel ligada al uso del baño y a sus detalles de encuentro.
El dormitorio principal y el mueble hecho a medida
En la master bedroom, la cama se diseñó a medida e incorpora luces de noche integradas en la propia pieza. Esa decisión elimina objetos sueltos junto al cabecero y libera las mesillas visualmente. El dormitorio gana así una línea más continua, apoyada en textiles suaves y en una envolvente tranquila. La relación con el baño en suite queda cerca, pero no invade el espacio: la puerta, los revestimientos y los marcos negros sostienen una transición precisa entre descanso y uso diario.
Un interior a medida que se lee en los bordes
Más que por grandes gestos, el proyecto se define por sus encuentros. Hay marcos negros para ventanas, puertas interiores sin marco visible y zonas de paso donde la luz resbala sobre superficies texturizadas. La pared con relieve vertical, el vidrio y los paramentos lisos construyen un ritmo contenido en salones y corredores. En ese contexto, el revestimiento pared actúa como hilo conductor: no domina la escena, pero sí ayuda a unir los cambios de material, de profundidad y de luz en todo el penthouse.
La vivienda evita el exceso de piezas decorativas. En su lugar aparecen armarios empotrados, frentes rectos y vacíos bien proporcionados, que dejan ver dónde empieza cada función. La cocina, el acceso y la sala principal comparten una misma claridad de líneas. Esa decisión hace que el interior a medida se entienda de inmediato, incluso cuando cambian los acabados entre cerámica, madera, vidrio y piedra. El efecto no depende de un solo gesto, sino del modo en que cada elemento encaja con el siguiente.
La terraza, entre la barandilla de ladrillo y la luz exterior
Fuera, la terraza prolonga la vivienda con otra escala. La barandilla de ladrillo marca el borde con peso visual, y sobre ella aparecen plantas en macetas que suavizan la línea construida. La iluminación exterior redonda introduce puntos de luz claros al caer la tarde, sin romper la calma del conjunto. Desde aquí, el penthouse cambia de ritmo: el interior más controlado cede paso a un espacio abierto donde el mobiliario, la vegetación y la fábrica de ladrillo se leen de un vistazo.
Ese exterior no se plantea como un añadido secundario. Tiene su propia composición, con asientos, contenedores para verde y una relación directa con la vivienda. El paso entre dentro y fuera se percibe en el mismo lenguaje de materiales sobrios y remates precisos. La terraza barandilla de ladrillo da carácter al límite, mientras la luz redonda y las plantas en maceta mantienen la escena activa sin cargarla. El resultado acompaña el uso diario y extiende la planta principal hacia el aire libre.
Materiales que sostienen el conjunto
La fuerza del proyecto está en la elección de superficies y en cómo se repiten. Cerámica, travertino, vidrio y metal negro construyen una base clara para el interior a medida. El revestimiento pared aparece en cocina, salas de paso y baños como una herramienta espacial, no como un simple acabado. Junto a él, los armarios hechos a medida, el suelo de madera, la iluminación integrada y las puertas sin marco terminan de fijar una vivienda donde cada decisión tiene una posición concreta dentro de la planta.
El penthouse ya no se entiende como una suma de piezas separadas. La entrada ampliada, la cocina central, los dos baños, el dormitorio con cama a medida y la terraza forman una secuencia fácil de leer. Cada zona aporta una textura distinta, pero todas responden a la misma manera de construir el espacio: con medidas precisas, materiales reales y una atención constante a los bordes, los reflejos y la luz que cae sobre cada plano.
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