Sala de jardín con techo de lamas y paneles de lamas eléctricos
Las lamas del techo marcan el ritmo de la sala de jardín desde el primer vistazo. Tres cubiertas móviles regulan la entrada de aire y luz, y hacen que la transición interior-exterior se lea en la propia arquitectura. Cuando el día aprieta, la estancia funciona como un espacio exterior fresco; cuando llega el frío, el cerramiento acristalado la convierte en una sala de jardín cerrable en invierno, con la chimenea como foco visual al fondo.
Una estancia que cambia con la estación
La sala de jardín con techo de lamas se abre hacia el jardín con grandes ventanales y paños de vidrio que dejan ver la línea del suelo y el borde del terraceo junto a la casa. No hay un único uso fijo. En verano, el aire circula bajo las lamas y el interior se queda a medio camino entre salón y porche. En invierno, el vidrio cierra el perímetro y la estancia gana otra lectura: la de un lugar recogido, con el fuego encendido y la vista todavía puesta en el exterior.
Ese cambio no depende de un gesto ornamental, sino de una serie de decisiones visibles. Los marcos oscuros recortan los vanos, la carpintería se apoya sobre superficies claras y el techo de paja remata la silueta de la villa. El contraste entre el material natural de la cubierta y la precisión de los cerramientos en vidrio da contexto a la sala de jardín con techo de lamas sin quitarle protagonismo a la apertura hacia el jardín.
Luz controlada desde el tragaluz con lamas
En el plano inclinado del techo aparece el tragaluz con lamas, resuelto con paneles de lamas eléctricos que pueden girar para controlar la entrada de luz. La referencia a 200 Maxifoil se mantiene en el detalle técnico, pero lo que se percibe en el espacio es el efecto: el sol se corta, se filtra y se reparte sobre el suelo y el techo con una precisión que evita deslumbramientos directos. La cubierta deja de ser un plano pasivo y pasa a ordenar la claridad.
Desde abajo, la estructura dibuja una geometría clara. El sistema de lamas se lee como una pieza integrada en la cubierta, no como un añadido. La luz cambia a lo largo del día sobre el vidrio y sobre la carpintería negra, y esa variación se convierte en parte del uso cotidiano. Por eso el tragaluz con lamas no solo resuelve el control solar: también define la atmósfera visual de la sala de jardín con techo de lamas.
Un cierre que no borra el exterior
Cuando la sala se cierra con vidrio, el jardín no desaparece. Sigue ahí, a pocos pasos, atravesado por la transparencia de las hojas correderas y por la continuidad del pavimento exterior. La transición interior-exterior queda suspendida, visible en la junta entre el suelo del interior y la terraza. Esa condición es la que hace que la sala funcione igual de bien como estancia abierta o como espacio protegido, según la estación.
La chimenea refuerza ese cambio de uso sin romper la lectura general. Aparece como una pieza de apoyo, con base de fábrica vista, y orienta la estancia hacia un punto concreto cuando la casa se encierra en invierno. A un lado, las lamas siguen presentes en la cubierta; al otro, el vidrio mantiene la relación con el jardín. La sala de jardín cerrable en invierno no renuncia a su condición de espacio ligado al exterior.
Techo de paja, vidrio y una línea de sombra
La cubierta de paja acompaña el volumen principal y suaviza el encuentro con la tuinkamer. Frente a ella, las grandes superficies acristaladas introducen una línea nítida y más oscura. Esa suma de materiales es lo que se ve primero en las imágenes: paja en la parte alta, vidrio en la planta baja, y entre ambos una solución de lamas que organiza la luz. No hay gestos sobrantes. Cada elemento ocupa su lugar y deja claro cómo se usa la estancia.
En el exterior, la villa muestra muros blancos, carpinterías oscuras y una terraza pavimentada que llega hasta el borde de los ventanales. El conjunto funciona por capas: cubierta, cerramiento, patio. Esa secuencia hace legible la sala de jardín con techo de lamas también desde fuera, donde el volumen acristalado queda parcialmente protegido por la masa del tejado. Las proporciones son sobrias, pero el espacio no resulta cerrado; al contrario, la vista se desplaza con facilidad entre el interior, la terraza y el jardín.
Un detalle técnico que gobierna la estancia
El gesto más preciso está arriba, en la luz. Los paneles de lamas eléctricos del tragaluz con lamas permiten modular el día sin recurrir a cortinas o soluciones añadidas. Cuando las lamas se abren, la claridad entra con más profundidad; cuando se cierran, el espacio se protege y la sombra gana espesor. Es una respuesta discreta, pero decisiva para entender la sala de jardín con techo de lamas como una pieza pensada para usos variables.
También desde el punto de vista visual el sistema funciona. La trama de las lamas introduce una textura en el techo que se aprecia en los reflejos sobre el vidrio y en el dibujo de sombra sobre el pavimento. La luz no cae de manera uniforme, y precisamente ahí está el interés del proyecto: en cómo la apertura, el cierre y el filtrado del sol forman parte de la experiencia del espacio.
La relación con el jardín en primer plano
Las grandes ventanales no solo abren la estancia; también encuadran el jardín y prolongan la lectura del interior hacia el exterior inmediato. El borde del pavimento, el vidrio y la vegetación componen una escena continua, sin una ruptura brusca entre dentro y fuera. Esa continuidad se entiende mejor al mirar la fachada acristalada junto al techo de paja, donde el contraste entre lo pesado y lo ligero define el perfil de la villa.
En las imágenes más abiertas, la sala de jardín se percibe como un espacio de paso y de estancia al mismo tiempo. Se puede dejar abierta en días cálidos o cerrar el perímetro cuando baja la temperatura, pero en ambos casos mantiene la misma lógica espacial: una estancia luminosa, atravesada por el control de la luz y por la presencia constante del jardín. La sala de jardín con techo de lamas queda así asociada a una forma concreta de habitar el límite, no como idea abstracta sino como una secuencia visible de vidrio, lamas, paja y fuego.
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