Vivienda moderna con techo de paja
El techo de paja marca la silueta desde el primer vistazo. Sobre los volúmenes blancos, las pendientes se abren con varias aguas y buhardillas que recortan la cubierta sin romper su lectura continua. Las carpinterías oscuras y los paños de vidrio hacen que el conjunto se lea con claridad, mientras los remates de aluminio y el cobre de los detalles técnicos quedan integrados en la línea superior. Es una vivienda moderna con techo de paja pensada desde el exterior, con el material de cubierta como pieza principal.
Una cubierta que organiza toda la lectura de la casa
La vivienda nueva se terminó en 2019 y el trabajo sobre la cubierta definió buena parte de su carácter. La paja de agua de primera calidad cubre los faldones y se prolonga alrededor de las buhardillas, donde el encuentro entre volumen y cubierta se resuelve con precisión. No hay exceso de gestos: el tejado trabaja como una superficie continua que protege y, al mismo tiempo, ordena la composición general. En esta villa moderna con techo de paja, la línea del alero y las pendientes largas tienen tanto peso como los huecos de fachada.
La ejecución incluyó también los remates de aluminio en la cumbrera, el recubrimiento de las buhardillas y la colocación de malla de cobre. Son intervenciones discretas a primera vista, pero determinan cómo envejece y cómo se lee el borde superior del edificio. En los detalles del techo de paja se entiende la escala del proyecto: el material no aparece como una piel aislada, sino como parte de un sistema de encuentros que acompaña cada cambio de plano.
Buhardillas, vidrio y una cubierta que no se interrumpe
Las buhardillas sobresalen con un perfil contenido y dejan entrar luz en la planta alta sin romper la composición de la cubierta. A su alrededor, la paja baja con continuidad y marca un contraste nítido con los marcos oscuros de las ventanas. Ese contraste aparece también en los grandes huecos acristalados, donde el blanco del revoco cede espacio al vidrio y a la carpintería oscura. El resultado es una lectura limpia de la vivienda moderna con techo de paja, apoyada en pocos materiales bien colocados.
En uno de los frentes, la entrada se resuelve con una puerta de madera y una zona cubierta que recoge la llegada con sombra y profundidad. La madera aparece en pequeños planos, no como adorno, sino como un material que da temperatura visual a los vacíos de la fachada. Junto a ella, el pavimento exterior mantiene una geometría recta que guía el recorrido hasta la casa. El acceso se entiende por la secuencia de superficies: pavimento, umbral, vidrio y cubierta de paja.
Fachada blanca, marcos oscuros y madera en los puntos de paso
La fachada blanca con marcos oscuros sostiene la imagen general de la vivienda. El revoco claro refleja la luz y hace que el techo de paja destaque todavía más, mientras los huecos oscuros profundizan las aberturas y dibujan mejor la proporción de cada ventana. En varias vistas aparece el mismo recurso: madera en puertas, cierres o pequeñas franjas de revestimiento, utilizada para subrayar accesos y transiciones. No se trata de un contraste decorativo, sino de una manera de leer dónde entra la casa y dónde se abre hacia el exterior.
La parte lateral deja ver cómo la cubierta sigue sobre los distintos cuerpos de la vivienda. El techo de paja con buhardillas mantiene su presencia también en los lados, donde la geometría de los faldones se vuelve más clara. Desde ese ángulo se aprecian los remates metálicos y la relación entre el volumen principal y las zonas de apoyo o cobertura. La casa no depende de una sola vista frontal: su interés está en cómo la cubierta acompaña cada frente y cada giro.
Terraza y jardín: una extensión directa de la planta baja
La terraza se apoya junto a la casa con una pavimentación limpia, trazada en líneas rectas. No compite con la arquitectura; la prolonga. Las jardineras y la plantación baja suavizan el borde duro del suelo y enlazan con el exterior inmediato. En una de las imágenes, la vivienda se abre hacia un jardín con piscina, donde el agua añade una segunda superficie horizontal frente a la cubierta de paja. Ese contraste entre suelo, agua y tejado da escala al conjunto sin necesidad de sobrecargarlo.
Los grandes ventanales junto al área exterior refuerzan la relación entre interior y jardín. Desde el lado del patio, la casa muestra otra lectura: menos frontal, más abierta, con la fachada fragmentada por paños de vidrio y piezas de madera. La piscina queda separada por el pavimento y por el orden de los parterres, de modo que el exterior mantiene una estructura clara. El proyecto no busca difuminar los límites; los marca con materiales distintos y con cambios de nivel visual muy concretos.
Materiales visibles en los encuentros de la cubierta
En los detalles del techo de paja aparecen las uniones que suelen definir este tipo de obra: el borde metálico, la transición en torno a la buhardilla y la remate superior de la cumbrera. La paja no se presenta como una textura genérica, sino como un material trabajado en planos y encuentros visibles. Esa precisión se aprecia mejor en las tomas cercanas, donde la superficie de la cubierta muestra su espesor visual y su relación con el vidrio de las ventanas próximas. Cada encuentro cambia la lectura de la vivienda.
El conjunto deja una imagen serena y muy legible: volúmenes blancos, carpinterías oscuras, madera puntual y un techo de paja que ocupa el papel principal. La villa moderna con techo de paja se construye a partir de contrastes medidos, no de efectos. Por eso las buhardillas, la entrada, la terraza y el jardín pueden leerse como partes de una misma secuencia exterior, unidas por la cubierta y por la forma en que los materiales se encuentran. El proyecto de 2019 queda así definido por su exterior, pero sobre todo por el modo en que la cubierta organiza todo lo que se ve.
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