Villa moderna redonda con marquesina continua y conexión interior-exterior
La línea de luz recorre el borde de la cubierta y marca, desde fuera, la forma circular de la casa. Bajo esa vuelta continua se lee el proyecto con claridad: una villa moderna redonda pensada para mantener el contacto visual entre interior y jardín, también en los días de lluvia o bajo sol fuerte. El vidrio sigue el contorno curvo y abre la vista hacia la vegetación, mientras la marquesina protege el perímetro sin interrumpir la relación con el exterior.
Un círculo habitado por luz, vidrio y sombra
El volumen redondo no es un gesto aislado, sino la base de toda la distribución. Un ventanal continuo acompaña la fachada curva y crea una conexión interior exterior de 360 grados. Desde dentro se sigue el movimiento de la casa en un solo giro, con el jardín siempre presente al otro lado del cristal. Esa decisión también da respuesta a las necesidades del encargo: los perros del hogar requieren presencia, atención y un lugar exterior cómodo, algo que aquí se integra en la propia forma del edificio.
La marquesina continua envuelve la vivienda por completo y actúa de forma distinta según la hora del día. Cuando llueve, cubre el recorrido perimetral y ofrece resguardo sin importar la dirección del viento. Con sol, proyecta sombra sobre la terraza y sobre la franja pegada al vidrio. El borde iluminado, visible al anochecer, subraya la geometría redonda y convierte la cubierta en una línea legible, casi dibujada, sobre el volumen blanco de la villa moderna redonda.
El jardín sube hasta la fachada
En un lateral, junto al dormitorio y la cocina, el suelo del jardín se eleva y llega hasta la fachada. Esa pequeña topografía cambia la escala de la relación entre dentro y fuera: quien cocina puede mirar a los perros a la misma altura, y el gesto de darles las buenas noches sucede sin bajar la vista. La elevación también protege la cara que da a la calle, donde el desnivel introduce privacidad sin cerrar del todo la escena doméstica.
A ambos lados de la terraza, los paños de espejo multiplican las visuales y prolongan la lectura del espacio. Desde el interior, el reflejo no compite con el jardín; lo hace aparecer otra vez, como si el límite entre la estancia y el exterior se estirara unos metros más. En esa secuencia aparecen materiales muy concretos: vidrio, piedra natural, superficies lisas y madera en los puntos donde el conjunto pide tacto y contraste. La villa moderna redonda gana así profundidad sin perder limpieza formal.
Terraza curva, muro de piedra y recorrido exterior
La terraza se curva con la casa y queda acompañada por un muro de piedra natural que da peso al borde del terreno. El pavimento redondeado y la masa mineral del murete crean un segundo anillo alrededor de la vivienda, más bajo y más cercano al suelo. En las imágenes, ese perímetro se lee también de noche, cuando la luz cálida bajo la marquesina marca el contorno y hace visible el espesor del alero. Es un detalle sencillo, pero organiza toda la escena exterior.
El acceso por el jardín se apoya en un camino de piezas pétreas y en pequeños cambios de nivel que conducen hacia la entrada. La madera aparece en puntos concretos, sobre todo como acento frente al blanco de los planos curvos y al gris de la piedra. No hay exceso de elementos. Lo que domina es la relación entre el volumen circular, el borde cubierto y la terraza abierta, una secuencia que deja pasar la mirada sin perder la protección del recorrido.
85 m² con una planta abierta y piezas conectadas
Dentro de apenas 85 m², la casa busca sentirse más amplia de lo que indica la cifra. La planta abierta ayuda a que la luz avance sin obstáculos desde la zona de estar hasta la cocina, y también permite que el movimiento por la vivienda resulte directo. Como en algunos hoteles, dormitorio, baño y sala de estar se relacionan entre sí en un mismo esquema; no se reparten en piezas aisladas, sino en una secuencia que deja ver cambios de uso sin romper la continuidad espacial.
Si hace falta separar, un cierre corredizo permite aislar el dormitorio del salón. Ese recurso introduce una pausa sin alterar la lectura general del espacio. Se trata de una solución discreta, pero muy precisa dentro del diseño de villa 85 m²: mantiene la planta abierta como base y añade una opción de cierre cuando la intimidad lo requiere. Así, la casa trabaja con un número reducido de metros, pero no con una sensación de fragmentación.
Una casa pensada para mirar hacia afuera
La fachada de vidrio al jardín no funciona solo como superficie transparente. En este proyecto es una herramienta de relación. Desde la cocina, desde el estar o desde el borde del dormitorio, siempre hay una línea directa hacia el exterior. El efecto no depende de un único punto de vista; se repite a lo largo de toda la curva. Por eso la villa moderna redonda se entiende mejor caminándola, siguiendo cómo cambian las vistas según uno se desplaza junto al cristal.
El encargo incluía también el bienestar de unos perros Alaska Malamute, y eso se nota en cómo se usa el perímetro exterior. Hay un lugar para estar fuera, pero también una proximidad constante con el interior. La casa no separa por completo a sus ocupantes de la vida del jardín; la organiza alrededor de ese contacto. Entre el reflejo de los paños laterales, la cubierta que envuelve todo el volumen y el suelo elevado junto a la cocina, el proyecto convierte la convivencia diaria en una serie de miradas cruzadas.
En el interior, las imágenes muestran una sala con asientos de formas redondeadas, una cocina de frentes lisos y una iluminación que acompaña el contorno. El baño introduce una nota más oscura, con revestimientos de piedra y madera en listones, mientras el dormitorio añade otra capa de textura con un muro de madera y una cama de presencia sobria. Todo eso cabe en una vivienda compacta, donde cada material ocupa un lugar concreto y cada abertura responde a una vista, una altura o un recorrido.
Vista en conjunto, la villa moderna redonda resume el proyecto con un gesto claro: una forma curva, una cubierta que la rodea por completo y una relación continua con el jardín. No hay artificio en esa idea. Hay una serie de decisiones visibles —el vidrio en banda, la terraza circular, el suelo elevado, los espejos laterales, la planta abierta— que hacen trabajar el espacio en varias direcciones a la vez. Dentro, fuera y entre ambos, la casa mantiene una conversación constante.
Descripción: villa de 85 m² con vista de 360 grados
Entorno: bosque
Superficie de la villa: 85 m²
Superficie de la parcela: 4000 m²
Fotografía: Hannah Anthonysz
Want to see more of 123DV? View the page of 123DV for even more great projects and company information.







