Cama con dosel sobre plataforma elevada en un dormitorio tipo loft con baño abierto con vidrio
La madera oscura del dosel marca el centro de la estancia desde el primer vistazo. La cama con dosel sobre plataforma elevada no se apoya directamente en el suelo, sino en un rectángulo levantado que la convierte en una pieza casi arquitectónica. Alrededor, el espacio se reduce a lo esencial: dormitorio y baño comparten la misma planta, con una lectura abierta que deja ver cada transición. El resultado no depende de adornos, sino de cómo se colocan el volumen del lecho, la luz y las superficies claras que lo rodean.
Una subida breve antes de entrar en la zona de descanso
La escalera de madera funciona como umbral y como pieza de orden. Sus peldaños quedan entre planos de vidrio y marcos de acero negro, de modo que la subida no interrumpe la vista general. Esa transparencia prepara la llegada a la planta superior, donde el dormitorio tipo loft y baño en el mismo espacio se leen como una única estancia larga. Los perfiles negros recortan el vidrio y guían la mirada hacia el interior, mientras las vigas de madera del techo recuerdan que se trata de una buhardilla adaptada con pocas concesiones.
A un lado de la escalera aparece el gran gesto del dormitorio: la cama con dosel de madera oscura sobre una plataforma elevada. El conjunto se apoya en una base rectangular que sobresale como una isla dentro de la habitación. El cabecero integra una cómoda lineal, y los almacenajes restantes quedan ocultos tras los laterales. Así, el volumen del mueble no se dispersa. Todo queda contenido en torno a la cama, que se vuelve el punto de referencia desde el que se entiende la planta.
La cama como bloque central
La cama con dosel de madera oscura no se presenta como un objeto aislado, sino como una construcción dentro de la construcción. El dosel dibuja una cubierta ligera sobre el colchón, mientras la plataforma elevada resuelve el perímetro con precisión. Ese gesto cambia la percepción de la altura y da a la zona de descanso una presencia clara, casi flotante. No hay exceso de piezas sueltas alrededor: la caja del dormitorio se concentra en el propio mueble, en el canto del pedestal y en el juego entre madera, blanco y vidrio.
La vista desde el acceso confirma esa intención. El hueco abierto entre la zona de dormir y el baño permite leer el conjunto de un golpe, pero los marcos de acero negros y el vidrio mantienen la separación necesaria. No se trata de ocultar el baño, sino de dejarlo entrar en la escena con un límite fino. El pavimento claro refuerza esa continuidad, y la habitación conserva una sensación de amplitud pese a la cantidad de elementos integrados a medida.
El baño entra en escena sin cerrarse del todo
Frente al dormitorio, el baño se sitúa con la misma lógica abierta. La baño abierto con pared de vidrio aparece definido por planos transparentes y estructuras negras que ordenan la circulación sin levantar un cierre opaco. El agua, el vidrio y el metal conviven en una composición muy controlada. Desde el dormitorio se percibe la zona sanitaria como parte del mismo recorrido, y no como un recinto aparte. Esa proximidad entre ambas áreas es la que da carácter al conjunto.
La pieza más visible del baño es la bañera exenta sobre pedestal. Su interior blanco contrasta con el soporte en acabado piedra o mármol, que la eleva del suelo y oculta las instalaciones bajo la base. Ese recurso limpia la imagen y deja libres las líneas inferiores. La bañera queda centrada como un objeto escultórico, pero sin perder su función. La plataforma de Carrara, mencionada en el proyecto, ayuda a separar el volumen del vaso del resto del pavimento y mantiene despejada la lectura de la estancia.
Un pedestal que ordena la bañera
El pedestal no es un simple apoyo. Es el elemento que resuelve la presencia de la bañera y esconde lo que no debe verse. Las conducciones quedan bajo la base, de modo que la pieza conserva un contorno limpio. El blanco de la bañera se lee con más fuerza sobre el soporte mineral y sobre la pared azul oscuro del fondo. Esa pared azul oscuro en el baño absorbe parte de la luz y hace que el conjunto claro destaque sin necesidad de artificios. El contraste es directo, casi gráfico.
La paleta evita la dispersión. Blanco en la bañera, madera oscura en la cama, vidrio transparente en las separaciones y acero negro en los marcos. A ello se suma el tono profundo de la pared, que cambia la temperatura visual del baño. No hay una sucesión de gestos decorativos, sino una serie de piezas bien colocadas. El lavabo, el frente del mueble y la superficie del muro trabajan con la misma economía de medios, lo que deja espacio para que la luz recorra sin obstáculos el resto de la planta.
Azul oscuro, blanco y madera en una misma planta
La pared azul oscuro en el baño aparece como el fondo que une todos los materiales. Frente a ella, la bañera blanca y el pavimento claro ganan nitidez. El dormitorio responde con madera visible en el dosel y en la escalera, y con una base elevada que aporta otra textura horizontal. Esa tensión entre lo oscuro y lo claro no busca dramatismo; más bien organiza la lectura de un espacio donde cada elemento tiene su sitio. El cuerpo de la cama, el borde del pedestal y los perfiles del vidrio dibujan el recorrido visual.
En esta planta no hay una separación rígida entre dormir y asearse. El dormitorio tipo loft y baño en el mismo espacio se construye a través de pequeños cortes: una línea de vidrio aquí, una estructura de acero negro allá, un cambio de altura en la cama, otro en la bañera. La arquitectura interior se apoya en esos cambios de plano para hacer legible una estancia que, de otro modo, podría resultar confusa. Aquí, en cambio, todo se entiende por superposición de capas y por la precisión del mobiliario a medida.
También pesa el carácter de la buhardilla. Las vigas de madera del techo, la escalera con barandilla de vidrio y la relación abierta entre las zonas hacen que el espacio se lea como una pieza de loft más que como un dormitorio convencional. La mezcla de materiales modernos con una envolvente histórica no se subraya con gestos grandilocuentes; se ve en la manera en que el vidrio deja pasar la luz, en cómo el metal negro delimita, y en cómo la madera sostiene visualmente el conjunto. Es una planta contenida, pero con suficientes cambios de nivel y de textura para que cada tramo tenga presencia.
Desde la cama hasta la bañera, todo queda colocado para que el ojo avance sin tropiezos. La cama con dosel sobre plataforma elevada ocupa el centro, el baño abierto con vidrio se desplaza al lateral y la bañera exenta sobre pedestal remata la secuencia con una forma clara y blanca. No hace falta más. La habitación se entiende por sus piezas principales y por la relación exacta entre ellas, que convierte una planta pequeña en un recorrido muy preciso entre descanso, agua y luz.
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