Villa en dique con tejado de paja: sótano completo y terrazas orientadas al jardín
El villa en dique con tejado de paja se lee de inmediato en la cubierta y en la forma escalonada de los volúmenes. Hacia la calle, la casa se contiene en tres cuerpos más pequeños; hacia el jardín, la arquitectura se abre con más vidrio, dos terrazas y una relación directa con el agua y el paisaje. La diferencia de niveles en el dique no se oculta: organiza toda la vivienda y explica por qué la parte posterior se percibe casi como otra planta.
Un perfil contenido hacia delante, más abierto hacia el jardín
La fachada delantera mantiene una escala cercana a la de las casas y granjas del entorno. Los tres volúmenes menores, la cubierta de paja y el revoco claro marcan una silueta sobria. Ese frente no compite con el paisaje; lo deja respirar. En cambio, la parte trasera reúne grandes ventanales hacia el jardín, más superficie útil y dos terrazas junto al jardín, donde la casa se expande con claridad hacia el exterior.
El contraste entre ambos lados nace del propio dique. Al construir dentro de él, el volumen posterior cae hasta el nivel del río, mientras que la cara delantera conserva una altura más doméstica. Esa diferencia de niveles en el dique define la experiencia de llegada y también la manera en que se recorre la casa. Desde un lado parece una vivienda de una sola planta con cubierta inclinada; desde el otro, el conjunto revela su verdadera profundidad.
La planta baja que se desplaza hacia abajo
La vivienda está completamente sótano, pero no se siente como un espacio enterrado. En la parte posterior, el sótano recibe luz natural a través de peilkozijnen y puertas al jardín, y funciona casi como planta baja. Esa condición cambia la lectura del interior: aquí se ha previsto una sala de trabajo y un alojamiento para invitados, con aperturas que llevan la luz hasta el fondo y enlazan directamente con el exterior inmediato.
El gesto es sencillo y eficaz. El desnivel permite que la cota trasera se sitúe al nivel del río, de modo que el espacio inferior deja de ser un anexo oscuro y pasa a formar parte activa de la casa. La vivienda con sótano completo con luz natural aprovecha esa situación para ganar uso sin perder contacto con el paisaje. Las puertas de jardín, además, suman un acceso breve entre interior, terraza y césped.
La cocina como centro de la vida diaria
En la planta principal aparece la cocina-comedor, abierta al jardín y al río. La estancia se describe como el corazón de la casa, y esa idea se entiende por su posición y por las vistas. No hay ornamento innecesario que compita con el entorno: la atención se concentra en los huecos, en la línea del horizonte y en el movimiento entre las zonas comunes y los rincones donde cada uno puede retirarse un momento.
Ese reparto de espacios evita una sola lectura frontal. Hay áreas para reunirse, comer y hablar, pero también rincones con más recogimiento. La casa no se resuelve como una secuencia de salas idénticas; se organiza por niveles y por aperturas. El resultado es una vivienda que usa la topografía como parte del programa, con la cocina actuando como bisagra entre la cota alta del acceso y el borde abierto hacia el jardín.
Dos terrazas junto al jardín y un frente de vidrio
La parte posterior reúne dos terrazas junto al jardín y una franja amplia de vidrio. Los huecos no son solo grandes; también fijan una dirección. Desde dentro, el cerramiento desaparece en varios puntos y deja ver la continuidad entre pavimento, césped y el agua al fondo. La sensación no depende de un gran gesto, sino de la suma de aperturas, umbrales y superficies horizontales que acompañan la vida diaria.
En las imágenes, la relación con el exterior se refuerza con una zona de patio y con la presencia de una estructura de madera bajo la cubierta. Esa combinación de vidrio, madera y pavimento hace legible la transición entre la casa y el terreno. La villa en dique con tejado de paja no se apoya en una única terraza principal, sino en varios planos exteriores que permiten mirar, salir y cambiar de cota con naturalidad.
Materiales que marcan el conjunto
El exterior combina revoco blanco, ladrillo oscuro en los paños inferiores, vigas de roble y cubierta de paja. No hay una intención de exhibir materiales por separado; cada uno ocupa un lugar preciso. El revoco aclara la masa, el ladrillo ancla la base, la madera define encuentros y la cubierta suaviza la línea superior. Esa secuencia da unidad al volumen sin necesidad de recursos exagerados.
También en el detalle se mantiene esa lógica. Los huecos grandes se enmarcan con carpinterías discretas, mientras que la base más oscura recoge la topografía y enfatiza el efecto del desnivel. El tejado de paja termina de dar espesor a la silueta, sobre todo cuando se ve contra el cielo abierto del dique. La imagen final es la de una casa que acepta la escala rural del entorno y, al mismo tiempo, aprovecha su posición para abrirse hacia atrás.
Una casa pensada por recorridos
La secuencia interior-exterior está muy marcada. Se entra por una cara contenida, se desciende o se percibe el cambio de cota, y después la casa se abre hacia el jardín con una fachada mucho más transparente. Ese cambio no es solo visual; también organiza la privacidad. La zona de trabajo y huéspedes puede mantenerse separada, mientras la planta principal concentra la vida común y las salidas a las terrazas.
Con esa distribución, la vivienda evita el esquema de frente representativo y parte trasera secundaria. Aquí ambos lados tienen un papel claro. El acceso resuelve la relación con el dique y con las construcciones cercanas; la parte posterior recoge la luz, el agua y los exteriores. La villa en dique con tejado de paja se entiende precisamente por esa lectura doble: una casa contenida en la duna de tierra y, al mismo tiempo, abierta al paisaje desde la parte baja.
Hay algo muy concreto en la manera en que el proyecto se posa sobre el terreno. El volumen no se impone con un gesto único, sino que se adapta a la cota del dique y usa esa condición para ganar profundidad. Por eso el interior no termina en el cerramiento posterior: continúa en las terrazas, en el vidrio y en la luz que entra al sótano. La arquitectura convierte el desnivel en espacio útil, y lo hace sin perder la escala doméstica del conjunto.
Fotografía del proyecto: Dick Ruumpol
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