Renovación del bar y la zona de desayuno
El contraste aparece enseguida: una barra oscura con veta fina frente a una pared clara de estantes de vidrio iluminados. Esa primera lectura marca toda la intervención en el interior del hotel, donde la renovación de bar de hotel y la zona de desayuno comparten una misma lógica de materiales continuos, luz integrada y recorridos bien resueltos. En lugar de cambiarlo todo, el proyecto trabaja sobre las piezas que ya daban forma al lugar y las lleva a otra escala visual, con superficies más limpias y una relación más precisa entre fondo, frente y paso.
Una barra que gana presencia con pocos gestos
La base existente de la barra se mantuvo en gran parte, pero el frente nuevo cambia por completo la lectura del conjunto. El mostrador, resuelto en un acabado oscuro de aspecto pétreo, toma el centro de la escena y recoge la luz con una superficie mate, casi sobria. Detrás, los estantes de vidrio iluminados dibujan una línea más liviana y ordenada. Esa combinación deja la barra en una posición clara dentro del interior de hotel renovado: un punto de estancia donde el material oscuro no pesa, sino que enmarca la actividad.
La pared de fondo introduce otra capa. Sus módulos claros, más abiertos y con iluminación integrada, contrastan con el plano del mostrador y evitan que el conjunto se cierre sobre sí mismo. Las botellas y piezas de vidrio quedan suspendidas en una retícula muy legible, mientras la luz perimetral marca los bordes de cada estante. El resultado es una barra a medida que no depende de gestos decorativos, sino de la relación entre una superficie densa, el vidrio y la luz lineal.
La luz como parte del mobiliario
En este frente, la iluminación no se añade al final: forma parte del dibujo. Las líneas de luz recorren los estantes y resaltan el perfil del mobiliario, de modo que el bar se entiende también de noche por la manera en que emite y refleja claridad. El fondo claro evita competir con el mostrador oscuro y permite que la barra a medida se lea desde varios ángulos. Hay una precisión casi doméstica en los objetos expuestos, pero el conjunto mantiene una presencia de hotel, más pública y más controlada.
Los apoyos inferiores y las superficies de trabajo prolongan ese mismo lenguaje. Las juntas son discretas, los encuentros se resuelven sin interrupciones visuales y la barra conserva una geometría estable. Nada aquí busca llamar la atención por exceso. Lo que se impone es la diferencia entre planos: delante, una masa oscura; detrás, una secuencia luminosa de vidrio y repisas. Esa oposición sostiene la renovación de bar de hotel y la vuelve fácil de leer para el huésped que se detiene un momento o para quien simplemente pasa hacia otra estancia.
Un acceso nuevo para la zona de desayuno renovada
La zona de desayuno renovada nace de una operación más profunda. Se ocupa parte de la antigua cocina y se abre una nueva conexión desde el restaurante existente. Ese movimiento cambia el recorrido antes de cambiar la imagen. Dos puertas de gran altura, desde el suelo hasta el techo, organizan el paso y funcionan como umbral visible incluso cuando permanecen cerradas. Cubiertas con pared verde de plantas, se integran en el restaurante como un plano decorativo; abiertas, convierten el tránsito en un pasillo vegetal que conduce con claridad hacia el desayuno.
El efecto más interesante está en esa transición. No se entra de golpe en la sala del buffet de desayuno: primero aparece la franja verde, luego la luz, después el mobiliario claro. La secuencia reduce la brusquedad del cambio y da a la ruta una lectura casi narrativa. La vegetación de las puertas introduce textura y rompe la rigidez de los planos lisos que dominan el resto del interior. En un proyecto tan contenido en materiales, ese gesto intermedio resulta decisivo para el ritmo espacial.
El pasillo verde como antesala
La idea de corredor no depende solo de la pared verde de plantas. También la refuerzan los planos claros que la acompañan y las líneas de luz incrustadas en las zonas de servicio. El resultado es un paso estrecho pero bien definido, en el que la perspectiva se alarga hacia la sala de desayuno. Esa compresión y apertura sucesiva da carácter al recorrido. El huésped no encuentra un fondo neutro, sino una secuencia de superficies que ya prepara la experiencia del buffet de desayuno antes de llegar a él.
Superficies continuas en blanco mineral
Dentro de la zona de desayuno renovada, el tratamiento del suelo, las paredes y el mobiliario responde a una sola decisión material. Todo se resuelve con el mismo acabado claro, aplicado a la envolvente y al buffet de desayuno, incluidos frentes y tableros. Esa repetición no empobrece el espacio; al contrario, lo limpia y lo ordena. Las juntas se alinean, los módulos se repiten y la sala adquiere una lectura muy serena, sin necesidad de contraste fuerte entre piezas distintas. La luz rebota sobre las superficies claras y las hace parecer más continuas de lo que son.
El mobiliario sigue esa misma lógica. Los frentes lisos, la ausencia de tiradores protagonistas y la geometría lineal de los módulos permiten que el buffet de desayuno se lea como una sola pieza larga. El material claro unifica los límites entre mostrador, pared y armario, y deja que lo más visible sea el orden del conjunto. En una espacio donde circulan muchas personas y objetos, esa claridad ayuda a que cada zona encuentre su lugar sin ruido visual. Aquí, la zona de desayuno renovada se apoya en el detalle constructivo, no en la ornamentación.
Un interior de hotel renovado a partir del recorrido
La fuerza de esta intervención está en cómo conecta dos ambientes muy distintos sin romper el tono general. La barra trabaja con sombra, vidrio y reflejos; el desayuno, con planos claros, vegetación y continuidad material. Sin embargo, ambos espacios se reconocen como parte del mismo interior de hotel renovado porque comparten una manera de construir la atmósfera: poca dispersión, luz integrada y acabados que ordenan el plano. El huésped percibe el cambio desde la primera vista en la barra hasta el último tramo del pasillo verde.
También se nota en la escala de los muebles. La barra concentra la actividad en un frente compacto, mientras el buffet de desayuno se estira en una secuencia más larga y baja. Esa diferencia ayuda a que cada uso tenga su propia cadencia. El hotel no apuesta por la repetición literal, sino por una lectura coordinada de materiales y recorridos. Así, la renovación de bar de hotel y la zona de desayuno renovada quedan unidas por decisiones concretas: una superficie oscura con presencia, una pared clara de vidrio, una transición vegetal y un buffet resuelto como pieza continua.
Proyecto: Hotel Ariane
Ubicación: Ieper, Belgium
Finalización: 2025
Aplicaciones: bar, suelo, revestimiento de mobiliario, revestimiento de paredes, encimera
Material: Dekton
Colores: Laurent y Polar
Fotografía: Gerdy Vandermeersch
Colaboradores: Kamo, Verhelst Natuursteen, Alkon, Céline Grymonprez, Atelier Knockaert, Bossuyt Kitchen, Jelle Deraedt Painting
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