Interior a medida: nueva distribución y plan de color y materiales
La nueva distribución planta baja se lee en cuanto se entra: la cocina y el salón han cambiado de sitio, y los pasos que antes quedaban sin uso ahora ordenan el recorrido. Esa decisión libera superficie, pero también da otra lógica a la casa. Las estancias se conectan con más claridad y los límites ya no dependen de tabiques visibles, sino de muebles, aberturas y cambios de material. El interior a medida aparece aquí como una forma de organizar la vida diaria con precisión.
Una planta baja que vuelve a repartir las funciones
En la planta baja, las funciones se han vuelto a repartir desde cero. La zona de estar ya no ocupa el mismo lugar que la cocina, y ese intercambio modifica la lectura completa del nivel. Los espacios de conexión dejan de ser tránsito neutro: reciben uso, sostienen el paso y enlazan vistas entre estancias. En lugar de sumar elementos, el proyecto limpia la secuencia y deja que la circulación quede marcada por el propio mobiliario y por las líneas rectas del conjunto.
La intervención no se limita a mover piezas. Cada cambio responde a una relación espacial concreta: abrir, conectar o reservar. El salón gana otro encuadre, la cocina aparece con una posición distinta y el centro de la vivienda se organiza alrededor de esa nueva distribución. En las imágenes, la madera introduce peso visual y las grandes superficies acristaladas abren la profundidad del interior. Ese contraste entre hoja de vidrio, pared lisa y zócalos oscuros da al conjunto una lectura serena, pero no neutra.
La cocina y el salón intercambian su lugar
La redistribución cocina y salón es una de las decisiones que más altera la percepción de la vivienda. No se trata solo de mover usos; también cambia la dirección de las miradas, la relación con la luz y la posición de los elementos fijos. Allí donde antes había otra función, ahora se trazan recorridos más claros. Los huecos integrados en paneles y armarios ayudan a contener objetos sin romper la continuidad de las paredes, y eso deja que la planta se lea con más nitidez.
Los materiales refuerzan esa nueva organización. La madera suaviza los planos largos, la piedra aporta un punto más denso en zonas concretas y el vidrio vuelve más visible la profundidad entre piezas. En algunos puntos aparecen franjas oscuras que concentran la atención, casi como núcleos dentro de un espacio más abierto. La iluminación empotrada sigue esas superficies y dibuja los bordes de nichos, pasos y frentes de mobiliario sin recurrir a recursos sobrantes.
La primera planta añade una habitación con baño propio
En la primera planta se creó una habitación extra con sanitarios propios. Esa ampliación cambia el uso del nivel y le da más autonomía a una zona que antes tenía otra organización. El dormitorio principal también se replanteó por completo, con una distribución distinta que ordena mejor el acceso, el almacenaje y la posición de los elementos fijos. El resultado no depende de gestos escenográficos; se nota en la forma en que la planta deja más margen para moverse y para colocar el mobiliario a medida.
La habitación adicional introduce un grado nuevo de flexibilidad en la casa, mientras que el dormitorio principal se ajusta a otra secuencia de entrada, paso y descanso. En ambos casos, el proyecto trabaja con medidas precisas y con piezas dibujadas para encajar en el contorno real de la vivienda. El interior a medida no se entiende aquí como un acabado decorativo, sino como una suma de decisiones que resuelven usos concretos sin dejar huecos sin resolver.
Armarios integrados y nichos que ordenan el muro
Los armarios integrados nichos aparecen como una parte esencial del proyecto. En los frentes de madera se abren vacíos útiles, estantes y compartimentos que permiten guardar y exponer a la vez. Esa alternancia entre lleno y vacío aligera los paños largos y evita que los muros se vean cerrados. Los paneles están trazados con juntas limpias y con una geometría contenida, mientras que algunas formas redondeadas en blanco quiebran la rigidez del conjunto y aportan un gesto más suave en medio de líneas rectas.
También en los detalles se aprecia la intención de ordenar sin saturar. Hay nidos de luz empotrada en techos y bordes, y hay volúmenes oscuros que funcionan como fondo para ciertos elementos. Esa combinación permite que el mobiliario no parezca añadido al final, sino pensado desde la misma estructura interior. El plan de color y materiales apoya esa lectura: blancos, beige, marrones, negros y algunos verdes se reparten con medida, sin competir entre sí. La casa mantiene una base clara, pero no plana.
Un plan de color y materiales para toda la vivienda
El plan de color y materiales recorre toda la vivienda y une las estancias sin convertirlas en una copia una de otra. El blanco aparece en paños amplios y en formas más orgánicas; el beige suaviza transiciones; la madera marca áreas de uso y da espesor a los muebles; el negro concentra profundidad en zonas puntuales. Junto a ellos, el vidrio deja pasar la luz y la piedra introduce una nota más densa, especialmente en superficies donde conviene que el plano tenga más presencia.
La elección de materiales se ve en la manera en que se construyen los frentes, las paredes y los huecos. Hay paneles de madera con divisiones horizontales, consoles empotradas y soluciones que hacen desaparecer parte del almacenaje dentro del muro. También se aprecian grandes ventanales y vistas largas que ayudan a entender la nueva distribución planta baja. El interior madera piedra vidrio no se plantea como una lista de acabados, sino como una relación entre superficies que cambian según la luz y el uso.
En la zona de estar, una pared oscura con textura concentra parte de la escena. Sobre ella, varias lámparas colgantes y focos de techo dibujan otro ritmo. La pieza funciona casi como un ancla visual dentro de la vivienda, y su presencia hace que el resto de la estancia parezca más abierto. Frente a ese fondo, la carpintería clara y los vacíos integrados aportan contraste. El resultado es un interno donde cada material tiene un papel claro y visible.
Acompañamiento estético de obra hasta la entrega llave en mano
Una vez aprobados los planos, comenzó el acompañamiento estético de obra. Esa fase sirvió para seguir de cerca la ejecución de lo dibujado y comprobar que las proporciones, los encuentros y los acabados respetaran el planteamiento inicial. No se trata de añadir efectos, sino de vigilar que la carpintería a medida, los revestimientos y las uniones mantengan la lectura prevista. El proyecto terminó con una entrega llave en mano, después de una secuencia en la que diseño, detalle y obra se sostienen entre sí.
El interior a medida se entiende mejor al final, cuando la planta ya está construida y los recorridos quedan fijados por lo que antes solo era un plano. La cocina ocupa su nuevo lugar, el salón responde a otra lógica, los espacios intermedios sirven de apoyo y la planta alta incorpora una estancia más con baño propio. Todo el conjunto queda resuelto con piezas dibujadas para esta vivienda concreta, con una paleta controlada y con superficies que dejan ver la madera, el vidrio, la piedra y el yeso en su función real.
Las imágenes refuerzan esa lectura: la gran cristalera introduce profundidad, las nicheras y los armarios integrados resuelven el almacenaje, y las zonas oscuras ordenan el centro visual de la casa. La forma redondeada de algunos vacíos en blanco suaviza la rectitud dominante, mientras que los paneles de madera sostienen la continuidad entre estancias. Así, el proyecto no depende de una sola pieza, sino de una serie de decisiones encadenadas que transforman la distribución y hacen que cada zona tenga un uso legible.
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