Interior a medida para vivir y trabajar en un solo conjunto
El mármol marca el primer gesto del espacio: sube desde la base de la chimenea y continúa en la pared con una veta que no se interrumpe. A su lado, los paneles en efecto madera recorren la estancia con juntas rectas y una lectura limpia, mientras la luz del techo cae sobre una composición pensada para unir vivienda y trabajo en un mismo interior a medida. La escena no se apoya en adornos; se sostiene en materiales repetidos, líneas tensas y cambios de plano muy medidos.
Una pared de chimenea a medida que ordena el salón
En la zona de estar, la chimenea funciona como punto de referencia. La base de mármol se resolvió a inglete, de manera que el dibujo de la piedra sigue de una cara a otra sin cortar el patrón. Ese gesto pone el foco en la pieza y, al mismo tiempo, deja ver el trabajo de encuentro en los bordes. Cerca de ella, un sistema corredero permite alternar entre una pared decorativa y un frente de armarios más sobrio. La ranura del tirador aparece alineada con el hueco de la chimenea y refuerza la lectura horizontal de todo el conjunto.
La pared de chimenea a medida no se presenta como un elemento aislado. Forma parte de una secuencia de paneles, vacíos y frentes altos que mantienen la misma altura visual. El material mineral en la base introduce peso en la composición, mientras la carpintería alargada recoge el resto del volumen. Esa relación entre piedra y madera es la que da ritmo al salón: un plano más denso abajo, superficies continuas arriba y una apertura puntual donde la chimenea deja entrar la luz y las sombras de la estancia.
Armarios hasta el techo y frentes que prolongan la línea
Los armarios hasta el techo aparecen como una pared continua, sin interrupciones innecesarias. Los paneles suben hasta el encuentro con el forjado y dibujan un fondo sereno para el resto del interior. En las imágenes se leen las juntas verticales, los paños largos y una paleta que mezcla efecto madera con zonas más oscuras. Esa altura completa no busca llenar por llenar; sirve para ocultar almacenaje y, a la vez, mantener la estancia despejada de objetos sueltos, cables o elementos que rompan la línea.
En varios puntos, la carpintería se resuelve con una precisión casi de plano técnico. El tirador integrado queda escondido en una hendidura fina. La base en mármol vuelve a aparecer como zócalo, y ese borde claro separa el mueble del suelo sin levantar volumen extra. También se ve una pieza negra inserta en la abertura, que subraya el contraste con la piedra y el tono madera. Son decisiones pequeñas, pero visibles desde lejos, porque hacen que la pared se lea de un solo vistazo.
Cocina con nicho de mármol y hueco hasta el techo
La cocina retoma el mármol del salón y lo coloca en un nicho dentro de la pared. Ese recurso une ambas zonas sin copiar la misma solución de forma literal. El hueco sube hasta el techo y enmarca el tramo de trabajo con una presencia discreta. Frente a él, los frentes blancos aportan claridad, y el conjunto se abre con una secuencia de líneas horizontales muy limpias. La cocina con nicho de mármol se entiende así como una continuación del salón, no como una pieza aparte dentro del proyecto.
El borde superior del nicho, la pared clara y las estanterías abiertas se combinan para dejar respirar la zona de trabajo. La superficie mineral introduce una textura distinta a la del mobiliario liso, y ese contraste evita que la cocina quede plana. A través de esa decisión, el interior a medida mantiene una misma lógica en todas las estancias: repetir materiales con criterio, desplazar la atención de una zona a otra y dejar que cada pieza tenga una función clara dentro del recorrido visual.
Un interior para vivir y trabajar en un solo recorrido
La idea de un interno para vivir y trabajar aparece con claridad en la manera en que se conectan salón, cocina y espacio profesional. Las transiciones no se resuelven con cambios bruscos, sino con piezas que comparten acabados y altura. El suelo de tono madera sigue bajo las distintas zonas y ayuda a leer el conjunto como una sola secuencia. A un lado, la cocina; al otro, la parte doméstica; en medio, los elementos de carpintería y piedra que fijan la relación entre ambas.
Ese recorrido común también se percibe en los vacíos. Donde hay un nicho, hay pared; donde hay una abertura, aparece una superficie reflectante o un frente oscuro. Nada parece colocado al azar. La composición usa marcos, retranqueos y juntas para marcar pausas. Así, el proyecto evita la sensación de suma de piezas y deja ver un planteamiento unitario, pensado para que las distintas funciones convivan sin competir por protagonismo.
El salón de belleza, entre espejo y luz integrada
En el salón de belleza, la pared espejo con LED cambia el registro del conjunto. La superficie refleja la estancia y duplica la profundidad visual, mientras la iluminación integrada traza una línea limpia sobre el mueble. Las baldas metálicas se leen ligeras, casi suspendidas, y permiten dejar a la vista lo necesario sin saturar el fondo. El espejo con LED no se limita a iluminar: delimita la zona de trabajo y marca una presencia precisa dentro del proyecto general.
Mesas alineadas, piedra y paso para los cables
La mesa de tratamiento quedó alineada con el mueble contiguo y con la piedra de mármol que la acompaña. Esa coincidencia de ejes hace que la zona se vea más ordenada, pero sobre todo más exacta. También se resolvieron a medida los pasos para el cableado, ocultos en la carpintería para no cortar la lectura del frente. En un espacio profesional como este, el detalle no está en añadir más elementos, sino en dibujar bien los encuentros entre mesa, armario, luz y toma técnica.
Un trabajo resuelto en varias estancias en 22 días
La cocina, la despensa, la chimenea, el salón de belleza, la lavandería y el baño se realizaron en 22 días, según la información de la obra. Esa cifra explica la coordinación que exige un interno a medida cuando varias piezas dependen unas de otras. Cada estancia conserva su función, pero todas comparten el mismo lenguaje de líneas rectas, mármol, madera y frentes altos. El resultado se lee como un conjunto continuo, donde los cambios de uso se anuncian por la luz, la escala del mueble o el tipo de acabado.
En las imágenes, la secuencia más clara está entre la pared de chimenea a medida, los armarios hasta el techo y la cocina con nicho de mármol. A su lado, el espejo con LED introduce una segunda lectura más técnica, propia del salón de belleza, y confirma que el proyecto no se apoya en una sola estancia protagonista. Lo que domina es la relación entre zonas, resuelta con piezas hechas para encajar en el mismo lenguaje espacial.
Fotografía: Noticed Agency
Materiales y suministro: Van De Weghe
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