Colección de baño escultórica
Las curvas blancas se leen antes que el resto. En esta colección de baño de diseño, el contorno de cada pieza toma la forma de un tulipán abierto: una línea orgánica que se reconoce en el lavabo, el baño exento, el inodoro y la grifería. El conjunto no busca imponer volumen, sino dibujar una silueta clara sobre superficies de madera, piedra y vidrio. Esa relación entre cerámica y materiales más cálidos da pie a una serie completa de baño con una presencia muy precisa.
La línea del tulipán en cada pieza
La colección parte de una idea muy concreta: repetir una misma forma, pero sin volverla rígida. El lavabo escultural aparece en varias lecturas. Hay un lavabo de cerámica independiente con presencia casi monolítica, apto para conexión a pared o a suelo según las condiciones constructivas. También se muestra un lavabo redondo de sobreponer, con un borde ligeramente inclinado hacia el exterior, y una versión rectangular que mantiene la misma familia formal vista desde arriba. El resultado es una serie completa de baño que se entiende como un sistema, no como piezas aisladas.
En las imágenes, esas formas se apoyan en muebles de madera clara, frentes beige de alto brillo y planos de piedra en el suelo. El blanco de la cerámica destaca sin dureza, porque el entorno no compite con ella. Un lavabo doble sobre un mueble de madera, una cuba redonda junto a una grifería cromada, o una pieza elevada sobre patas metálicas bastan para mostrar cómo la colección cambia de escala sin perder su lenguaje. La repetición del borde curvo da continuidad visual entre lavabos, mueble de lavabo y accesorios.
Lavabos, muebles y una lectura muy precisa del orden
El mueble de lavabo acompaña la geometría de la cerámica con un trabajo de cantos en inglete y superficies lacadas en varios acabados. Hay versiones en color liso con brillo alto o satinado, y frentes en madera maciza de roble natural o nogal americano. La gama permite desde módulos compactos hasta anchos mayores, siempre con un frente limpio y tiradores discretos. En los cajones, la apertura tip-on y el cierre automático reducen el gesto visible; en otras variantes, el tirador cromado marca un contraste más directo con la madera o la laca.
También se aprecia un beneficio práctico en esas superficies semibrillantes: los pequeños arañazos tienden a atenuarse y la limpieza resulta sencilla gracias al recubrimiento antihuellas. No hace falta exagerarlo. Basta mirar los frentes beige y los lacados claros para entender por qué el conjunto conserva una lectura ordenada incluso cuando se usa a diario. Las cajas de almacenaje medias-altas con baldas de vidrio prolongan esa misma lógica vertical, mientras la consola cromada con repisa de madera introduce un gesto más abierto, casi expositivo.
Almacenaje que no rompe la imagen frontal
La colección resuelve el almacenaje sin apartarse del plano principal. El lavabo redondo de sobreponer puede ir con un mueble bajo que suma espacio útil, y la repisa del interior se puede elegir en otro tono. En el frente, los tiradores circulares móviles o la ausencia total de herraje mantienen la lectura limpia. Incluso las cajoneras iluminadas se activan al abrirse y cerrarse, de modo que la luz aparece solo cuando se necesita. Son detalles pequeños, pero afectan a la manera en que el mueble ocupa la escena frente al espejo o junto al baño exento.
Higiene visible en el inodoro de diseño
El inodoro de diseño y el bidé prolongan la misma silueta blanca, tanto en versiones de pie como suspendidas. El rasgo técnico más claro es la descarga higiénica HygieneFlush, que genera un flujo en remolino para limpiar el interior con 4,5 litros de agua. No se trata de un dato decorativo: el agua sigue una trayectoria pensada para cubrir la superficie interior del cuenco. En la misma línea, el esmalte HygieneGlaze se incorpora de serie en los nuevos inodoros con esta tecnología.
La colección añade un urinario a juego y refuerza así su carácter de programa completo, no de simple familia de lavabos. El esmalte higiénico está cocido en la cerámica y el propio fabricante indica que elimina aproximadamente el 90% de las bacterias en seis horas y alrededor del 99,9% en 24 horas. A eso se suma la garantía de por vida sobre la cerámica de la serie. En un proyecto así, esas especificaciones no quedan ocultas: forman parte de la misma lectura de la pieza, igual que la curva del borde o la pureza del blanco.
Bañera exenta y grifería de baño con la misma huella formal
El baño exento sigue la familia del resto de elementos con una cubierta acrílica sin juntas. La versión ovalada se ofrece en dos formatos, y la variante redonda, de 1400 mm de diámetro, gana protagonismo por su presencia clara en el espacio. En las fotografías, la bañera blanca aparece junto a pavimentos de madera en espiga o frente a grandes paños de vidrio negro, donde su volumen redondo actúa como contrapeso. No es un elemento añadido al final: cierra el recorrido visual que empiezan los lavabos.
La grifería de baño también se integra en ese mismo vocabulario. El tirador con forma de tulipán conecta con el lavabo y con la bañera, y el acabado pulido hace más cómodo el uso. Las 160 estrías verticales grabadas aportan una textura fina que se percibe de cerca, sobre todo en los mezcladores de lavabo disponibles en alturas S, M y XL. Hay también grifos para bidé, ducha y bañera. En una composición de madera, cerámica y vidrio, el cromado no funciona como adorno, sino como línea de tensión entre materiales.
Espejos y luz que se controlan con un gesto
Los espejos de la serie prolongan la precisión técnica hacia la pared. El vidrio adelantado deja el campo luminoso ligeramente separado del reflejo, y ese pequeño desplazamiento da profundidad a la superficie. Se ofrecen versiones con sensor o con app, y la temperatura de color puede sincronizarse con otras luces conectadas mediante Casambi. La regulación de intensidad y la calefacción del espejo completan un conjunto pensado para el uso cotidiano. En las imágenes, el espejo se entiende como otra capa de luz sobre el lavabo, no como un marco independiente.
Una colección que cambia de ambiente sin cambiar de lenguaje
La fuerza de esta colección de baño de diseño está en su capacidad para moverse entre contextos distintos sin perder forma. Funciona en un baño con madera clara y suelo de piedra, pero también en una escena más gráfica, con vidrio oscuro y superficies blancas lacadas. La cerámica mantiene el centro de gravedad, mientras el mobiliario introduce textura y el metal afina las juntas visuales. No hace falta añadir más elementos para entender la propuesta: lavabo, inodoro, bañera, espejo y grifería ya construyen la habitación.
Lo que permanece, de una pieza a otra, es esa lectura de tija y pétalo que se intuye en el borde, en la caída del lavabo y en el gesto de la maneta. La colección no depende de una sola pieza protagonista. Se sostiene por el modo en que cada componente retoma el mismo perfil, desde el lavamanos hasta el baño exento. Por eso la serie completa de baño puede leerse como un sistema coherente de uso y de imagen, con el blanco de la cerámica, el cromado y la madera trabajando sobre la misma superficie visual.
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