Interior con abertura curva y carpintería a medida
La gran superficie acristalada marca el ritmo desde el primer paso. La luz entra hasta el fondo, recorre el suelo efecto piedra y encuentra una abertura curva que dirige la mirada hacia el salón. En este interior con abertura curva, los pasos entre estancias no se resuelven como simples huecos: cada transición suma madera, vidrio, piedra y una carpintería medida al detalle para mantener el recorrido claro.
La abertura curva convierte el paso en un gesto visible
La curva no aparece aquí como un recurso decorativo aislado. Su forma recorta la pared, suaviza el eje recto de la planta y da cuerpo al umbral entre comedor y estar. En una de las vistas, la abertura se lee casi como una pieza de mobiliario, con un recubrimiento de madera y una pequeña hornacina que acompaña el paso. Ese borde cálido atenúa la rigidez de los marcos de ventana y del pavimento, y deja que el interior con abertura curva avance con una dirección muy concreta.
Alrededor de ese paso, los contrastes están medidos con calma. Los grandes ventanales mantienen los paramentos claros, mientras la piedra aporta peso visual al conjunto. Las cortinas grises filtran la luz y dibujan una línea más nítida sobre los huecos. En el salón, la curva vuelve a aparecer junto a la zona de chimenea con acabado claro, y enfrente se sitúan planos rectos de carpintería que ordenan el espacio sin llenarlo de elementos superfluos.
El mueble de TV a medida organiza el salón sin imponerse
El mueble tv a medida ocupa una posición central en la sala de estar. La pantalla queda enmarcada por un frente limpio, flanqueado por molduras verticales, nichos empotrados y compartimentos abiertos. A cada lado aparecen vacíos iluminados y zonas de almacenaje que convierten la pared en algo más que soporte técnico. La carpintería a medida mantiene la línea baja y clara, y deja que los huecos profundos y la iluminación integrada den ritmo al paño.
En otra vista, la continuidad del acabado se vuelve más evidente. Los zócalos encajan con precisión, los nichos repiten una misma medida y la luz queda escondida dentro del plano. Ese recurso hace que la pared se perciba ligera por la noche, cuando la iluminación empotrada dibuja el relieve sin competir con el resto del salón. Es ahí donde este interior con abertura curva muestra su mejor cualidad: cada junta, cada rebaje y cada separación entre piezas está pensada para que el conjunto respire.
La zona de chimenea en acabado piedra clara
La chimenea no se destaca por un volumen excesivo, sino por el marco que la contiene. El acabado efecto piedra le da una base serena y deja que la madera de la carpintería siga visible alrededor. La mezcla de vidrio, piedra y líneas curvas evita que el salón se endurezca. Desde esa zona se abre también la vista hacia el exterior, y la luz que entra por los ventanales rebota sobre el pavimento con una reflexión suave, casi continua.
Ventanas altas, cortinas grises y una luz que modela la sala
Los paños de vidrio grandes hacen que las paredes parezcan más livianas. Las cortinas grises recogen parte de esa entrada de luz y cambian el tono de los perfiles, que se leen con más grafismo. En el comedor, la luz natural cae sobre el suelo efecto piedra y sobre la mesa sin necesidad de añadir demasiados objetos. La escena se apoya en pocos elementos: cristal, textil, madera y una lámpara que fija el centro de la estancia.
La relación entre comedor y salón no depende de tabiques, sino de cambios de forma y de altura. La abertura curva señala el paso, la carpintería acompaña ese gesto y las ventanas altas mantienen la estancia abierta. Así, el interior con abertura curva no se entiende como una suma de rincones, sino como una secuencia donde el movimiento de la luz decide qué pared pesa más y cuál queda en segundo plano.
Una lámpara colgante redonda marca la mesa
Sobre la mesa aparece una lámpara colgante redonda que introduce otra forma de curva, más cercana al mobiliario y más contenida que la del paso arquitectónico. Su volumen se ve bien desde varias perspectivas y concentra la mirada en la zona de comedor. Debajo, el plano queda limpio. No hay una acumulación de decoración, sino una mesa claramente definida por la luz y por el contraste entre la superficie clara y el pavimento efecto piedra.
Desde ese punto, la relación con la sala de estar sigue presente. La luz del comedor no cierra el espacio; lo hace más legible. La lámpara redonda, la abertura curva y la línea recta de los ventanales construyen una secuencia fácil de leer. Es un recurso sencillo, pero eficaz, y conecta con el mismo criterio que ordena el resto de la vivienda: carpintería precisa, vacíos bien proporcionados y materiales que no necesitan levantar la voz.
El dormitorio baja el tono y aprovecha la pendiente del techo
En el dormitorio, la atención pasa al plano inclinado. Las superficies del techo marcan la inclinación de la habitación, mientras los paneles de pared y los puntos de luz empotrados siguen la geometría sin romperla. Dos ventanas grandes introducen claridad y evitan que el volumen se compacte demasiado. El mobiliario tapizado queda encajado junto a la pared, y así el espacio conserva un orden claro, incluso con la cubierta baja sobre la estancia.
La carpintería vuelve a ser la herramienta que permite leer una forma más compleja. Los nichos y paneles aportan profundidad justo donde los muebles sueltos generarían ruido visual. La luz integrada insiste en las líneas, pero no las endurece. En lugar de separar muro y techo con un corte brusco, la estancia se deja recorrer por planos suaves y remates discretos, algo que encaja con el mismo lenguaje del resto del interior con abertura curva.
Baño efecto mármol con vidrio y detalles en negro
El baño cambia por completo la textura dominante y apuesta por un baño efecto mármol en paredes y suelo. Las vetas claras recorren las superficies y hacen que el espacio parezca más continuo. En la ducha a ras de suelo con mampara de vidrio, la transparencia deja ver el revestimiento sin interrumpirlo. La forma redondeada del área de ducha suaviza el trazado recto de las piezas y hace que la zona húmeda se lea con más naturalidad dentro de un volumen pequeño.
Otra vista del baño muestra la bañera junto a una mampara de vidrio lateral. Aquí el mármol vuelve a ser el fondo principal, mientras los herrajes negros aportan un contraste más marcado. Los apliques de pared y la iluminación de techo añaden profundidad sin robar protagonismo a la superficie pétrea. La composición se cierra con un lavabo doble y un espejo redondo, dos piezas que equilibran las líneas rectas del mobiliario de madera con una forma más blanda sobre el frente.
El lavabo doble y el espejo redondo cierran la secuencia
La zona de lavabo reúne de nuevo madera, piedra y luz. El mueble bajo presenta frentes limpios y tiradores discretos, mientras el lavabo doble ocupa la pared con una presencia horizontal muy clara. Encima, el espejo redondo rompe la ortogonalidad del conjunto y deja que la mirada descanse en una forma simple. La iluminación perimetral mantiene visible la veta del acabado efecto mármol y hace que el baño siga pareciendo abierto, aunque trabaje con un programa muy compacto.
Visto en conjunto, este interior con abertura curva se apoya en pocos gestos, pero muy precisos: una transición curvada, un mueble tv a medida, nichos empotrados, grandes ventanales y un baño efecto mármol con vidrio. Cada estancia conserva su propio carácter material, pero el hilo común sigue siendo el mismo. La carpintería ordena, la luz profundiza y las superficies evitan el exceso. Eso es lo que se lee en las imágenes: una vivienda donde la forma guía el uso sin necesidad de explicarse más de la cuenta.
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