Interior de penthouse a medida
El suelo en espiga marca el primer gesto del interior de penthouse a medida: una base clásica que aquí convive con una distribución rehacida por completo. La reforma conserva solo la envolvente original del edificio, mientras todo lo demás se ha resuelto para esta vivienda. El resultado se lee en las carpinterías, en los muros, en la cocina hecha a medida y en los encuentros precisos de los marcos de ventanas negros, que recortan la luz y ordenan la vista.
Un salón de doble altura que cambia la escala
La pieza más reconocible es el salón de doble altura, donde el espacio se abre en dos niveles y obliga a mirar hacia arriba. En un tramo, el techo desciende de forma brusca hasta casi seis metros, creando una transición inesperada entre las zonas de estar. Esa operación no es solo visual: reescribe la circulación interior y da sentido al penthouse renovado como conjunto. El techo con casetones aparece como un plano trabajado, no como un simple fondo.
La escalera de caracol a medida une ambas plantas con una presencia discreta pero decisiva. Está revestida con un acabado tejido francés y acompaña el movimiento vertical sin interrumpirlo. Desde el salón, la escalera organiza la relación entre niveles, mientras el blanco de los paramentos y los tonos profundos del mobiliario dejan que el vacío tenga peso propio. La altura se siente en el recorrido, no en una sola vista frontal.
Marcos negros y grandes paños de luz
Los marcos de ventanas negros funcionan como líneas de corte dentro de un interno de tonos oscuros y madera. Su presencia no busca suavizar el perímetro, sino definirlo. En varias estancias, los grandes ventanales introducen una luz clara que se apoya sobre superficies de madera, muros pintados y detalles de carpintería a medida. Ese contraste sostiene la lectura de los espacios y evita que la paleta en marrón profundo, azul y verde se vuelva plana.
En una de las zonas más abiertas, la luz entra de lado y atraviesa estanterías integradas, cortinas densas y un asiento bajo. En otra, los mismos marcos negros aparecen junto a una silla tapizada y una mesa redonda, reforzando la relación entre estructura y mobiliario. La casa no se presenta como una sala continua, sino como una secuencia de bordes claros, huecos profundos y superficies que reciben la luz de forma distinta según la hora.
Una cocina hecha a medida entre planos y recorrido
La cocina hecha a medida forma parte de la reorganización general y no se trata como una pieza aislada. Su presencia se entiende por el ajuste exacto entre volumen, almacenaje y paso. Cerca de la entrada, un volumen azul cobalto actúa como centro visual de la planta baja y ayuda a dirigir el movimiento. En su interior se alojan baño, vestidor y armario, ocultos tras sus paredes. Es una solución compacta que convierte la circulación en una secuencia clara de umbrales.
El trabajo de carpintería se extiende a paredes, muebles fijos y huecos de almacenaje. También aquí el interior de penthouse a medida se define por la precisión del borde: una encimera clara, un frente liso, una apertura para equipamiento y una continuidad de planos que deja pocos gestos sueltos. La cocina no intenta protagonizar la escena; sostiene la lectura de la planta y mantiene ordenado el tránsito entre estancias.
El color como estructura
La paleta se apoya en marrón profundo, azul y verde. No aparece como decoración superficial, sino como una manera de separar piezas y planos. El azul del volumen de acceso, los tonos oscuros del mobiliario y los verdes que asoman en textiles y reflejos de luz introducen variación sin perder continuidad. Esa combinación acompaña los materiales a medida: madera, piedra natural, vidrio y superficies pintadas trabajan juntos, pero cada uno conserva su propio registro táctil.
Piedra natural y vidrio en los baños
Los baños de piedra natural ofrecen una lectura más material del proyecto. La superficie pétrea cubre paredes y planos de apoyo, y se combina con una mampara de vidrio enmarcada en negro. El resultado es nítido: la piedra absorbe la luz, el vidrio la deja pasar y el metal dibuja los límites. En un caso, el patrón hexagonal de los azulejos introduce una textura gráfica; en otro, un lavabo doble descansa sobre una pieza continua de piedra con vetas oscuras.
Estos espacios no se separan del resto por un lenguaje distinto, sino por un grado mayor de concentración. La misma lógica de interior de penthouse a medida aparece en los encuentros entre espejo, encimera y tabique, donde cada pieza se ajusta al hueco disponible. La materialidad sustituye al efecto decorativo: la piedra sostiene, el vidrio abre y el metal define. Así, los baños prolongan el resto de la reforma sin repetirlo.
Carpintería, armarios y piezas integradas
La carpintería a medida se nota en los armarios empotrados, en los paneles de madera y en las pequeñas nicheras que acompañan ventanas y paredes. En una de las habitaciones, una moldura textil geométrica cubre la pared detrás de la cama y hace que el cabecero forme parte del conjunto. En otra, una ventana enmarcada por madera y cortinas oscuras convierte el espesor del muro en un elemento útil, con repisas y almacenaje oculto cerca del hueco.
La colección de arte y los accesorios vintage aparecen como fondo vivido, no como gesto principal. Se apoyan en muros blancos, junto a las ventanas o sobre superficies de apoyo, y encuentran su lugar porque el interior ya está resuelto con precisión. El proyecto no depende de objetos sueltos para funcionar: la base construida, con sus paneles, marcos y almacenajes, permite que esas piezas circulen por la casa sin desordenarla.
Una vivienda pensada en capas
La segunda altura, el techo con casetones y la escalera de caracol a medida construyen una lectura por capas. Primero se ve el vacío; después, el borde; por último, la pieza que conecta. Ese orden se repite en las estancias más íntimas, donde la madera, la piedra natural y el vidrio se ajustan a una planta compacta pero exigente. El penthouse renovado no se apoya en un único gesto, sino en una suma de resoluciones concretas que hacen legible cada metro.
Hay una clara intención de convertir la circulación en parte del proyecto. El volumen azul de la entrada, los marcos de ventanas negros, la escalera, los armarios y los cambios de altura actúan como hitos. Entre ellos se reparten la cocina, dos dormitorios, dos baños, un estudio y un pequeño vestidor. Todo queda recogido en una vivienda donde la reforma no borra la estructura previa, sino que la hace servir a un interno de penthouse a medida.
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