Pool house con sauna y porche cubierto
La cubierta de paja dibuja una línea amplia sobre el pool house y deja el volumen en diálogo con el agua y la terraza. La madera aparece en la fachada, en la estructura del porche y en el interior de la sauna, donde el material se repite sin necesidad de ornamento. En esta construcción independiente junto a la vivienda, el recorrido pasa del exterior al espacio cerrado con cocina, y de ahí al porche, siempre con la piscina natural y el jardín como fondo inmediato.
Un volumen independiente entre el agua y la terraza
El conjunto se apoya en una geometría clara: un cuerpo separado, una cubierta de paja con vuelo marcado y grandes aperturas que miran hacia la zona exterior. La combinación de paneles oscuros, madera y vidrio da ritmo a la fachada sin cargarla. Desde la distancia, lo primero que se percibe es el contraste entre la textura del techo y las superficies lisas de los huecos acristalados, que abren el interior hacia la terraza y la lámina de agua.
La piscina natural con tarima aparece pegada al proyecto como una extensión de uso, no como un elemento decorativo. La orilla de piedra y los tablones de madera ordenan el borde y conducen la vista hacia la parte baja del jardín. En ese tránsito, el pool house con sauna actúa como pieza de apoyo: recoge la actividad al aire libre y la concentra en tres zonas bien legibles, la sauna, la estancia cerrable con cocina y el porche cubierto.
Pool house con sauna y una estancia cerrable para cocinar
Dentro, el espacio cerrado con cocina introduce una escala más doméstica. No domina el conjunto, pero sí cambia su uso: permite quedarse junto al agua cuando baja la luz o cuando el clima pide refugio. Las aperturas amplias mantienen la relación con el exterior, mientras los cerramientos aseguran que el interior pueda funcionar de forma independiente. El resultado es un pool house con cocina que no rompe la lógica de la parcela; la prolonga con otra cadencia.
La presencia del pool house con sauna se nota también en la secuencia de materiales. La madera de las paredes, los bancos y las lamas de la sauna da continuidad al resto del proyecto, pero aquí se vuelve más cerrada, más táctil. La iluminación integrada, oculta entre las piezas de madera, subraya las líneas horizontales y hace que el interior de sauna de madera se lea como un recinto compacto, pensado para el calor y el descanso después del baño.
El interior de sauna de madera como pieza más contenida
En la sauna, las lamas marcan una dirección clara y los bancos se escalonan en varios niveles, de modo que el espacio se entiende de un vistazo. No hay gestos sobrantes. La luz aparece entre las juntas y detrás de la madera, y eso basta para dar profundidad a un interno que se mantiene sobrio. Este interior de sauna de madera resume bien el proyecto: materiales directos, proporciones controladas y una relación constante con el exterior acuático.
Del baño al descanso bajo el porche con techo de paja
La secuencia que plantea el proyecto es fácil de imaginar. Primero la sauna, luego la salida al aire más fresco y el contacto con el agua. Después, el porche con techo de paja ofrece sombra y abrigo sin cerrar la vista. Bajo esa cubierta, la estructura de madera sostiene el espacio y deja pasar la luz desde los lados, de manera que el límite entre interior y jardín sigue siendo permeable. El porche con techo de paja funciona como pausa intermedia entre el baño y la terraza.
Ese porche no compite con la vivienda ni con la piscina natural con tarima; las une. Desde la terraza se ve el perfil del techo, la trama de los soportes y los huecos grandes de la fachada, que reflejan el jardín y la lámina de agua. Los paneles horizontales y los marcos negros introducen un orden visual preciso. Frente al agua, la construcción mantiene una presencia serena, apoyada en la repetición de madera, vidrio y paja.
La relación con la piscina natural y el jardín
La zona de agua tiene un borde claro y un pavimento que recoge el uso diario sin robar protagonismo al edificio. La tarima de madera acompaña la línea de la piscina natural y se mezcla con tramos de piedra, creando un cambio de textura visible al caminar. Alrededor, la plantación del jardín suaviza los límites y deja que el conjunto respire. El pool house paja y madera se entiende entonces como parte de una escena exterior más amplia, donde cada pieza ocupa su lugar sin forzar la composición.
También la fachada participa en esa lectura. Las grandes aberturas negras recortan el volumen y dejan ver la profundidad del interior, mientras la cubierta de paja suaviza el remate superior. En algunos puntos, las lamas horizontales añaden filtro y sombra. Son detalles discretos, pero sostienen la identidad del edificio. El proyecto no busca espectacularidad en un solo gesto; la construye a través de umbrales, transiciones y superficies que cambian con la luz del día.
Entre la orilla del agua y el porche, el recorrido resulta claro. Primero el reflejo sobre la piscina natural con tarima, luego la madera bajo los pies y, al final, la protección de la cubierta. Esa secuencia da sentido al pool house con sauna y explica por qué el edificio se entiende mejor en movimiento que en una sola vista. Cada parte responde a la siguiente: agua, descanso, cocina, sombra. El conjunto queda listo para usarse sin perder la lectura de sus materiales principales.
Fotografía del proyecto: Robert Koelewijn.
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