Renovación de villa con ampliación moderna junto a una villa monumental
La piedra y el ladrillo antiguo quedan a la vista mientras un volumen blanco se separa unos pasos de la casa principal. Esa distancia, marcada por la proporción y por la forma en que se resuelven los encuentros, define la renovación de villa en este proyecto: la parte histórica recupera presencia y la ampliación deja de imitarla. El conjunto partía de una villa monumental de alrededor de 1900 y de un añadido de 1960; la intervención optó por sustituir ese anexo por una pieza contemporánea, con una lectura clara entre lo nuevo y lo existente.
Un anexo que deja respirar a la villa
El volumen nuevo se distingue por una materialización precisa y por una composición de huecos que no compite con la casa original. Donde antes había una ampliación que intentaba acercarse al edificio histórico, ahora aparece una construcción más nítida, con muros claros, carpinterías oscuras y detalles que la hacen leerse como una pieza aparte. Ese gesto devuelve al frente principal de la villa una lectura más limpia. La ampliación moderna junto a villa monumental no busca protagonismo, pero sí orden espacial entre las dos partes del proyecto.
En el exterior, el contraste se apoya también en la secuencia del jardín. Los recorridos de grava, los bordes plantados y las superficies más rígidas del entorno de la piscina prolongan las líneas de la villa hacia la nueva pieza. No hay quiebres bruscos. Los ejes visuales se alargan desde la casa existente hasta el añadido y continúan sobre el terreno, de modo que el conjunto se entiende como una suma de partes relacionadas por la dirección de las vistas y por la manera en que se abre el espacio exterior.
Programa oculto tras una apariencia sobria
La nueva construcción concentra funciones muy distintas en un mismo volumen. En el sótano se resuelve el aparcamiento con rampa, junto a una bodega de vino y sala técnica para piscina. En la planta baja se sitúan la cocina, un despacho, el alojamiento de invitados y el lavadero, todos organizados con una lógica doméstica que conecta con la zona exterior. A un lado de la cocina se abre una terraza cubierta con chimenea de gas, pensada como transición entre el interior y el jardín, con un borde más protegido y una apertura amplia hacia fuera.
Desde el exterior, esa parte del programa no se lee como un apilamiento de funciones, sino como un volumen sereno con huecos bien colocados y un ritmo controlado. Las carpinterías negras, la presencia de madera en algunos puntos y la relación con los planos blancos construyen una imagen clara. La ampliación sostiene usos intensivos sin cargar visualmente la villa histórica. Incluso en la franja próxima a la cocina, el porche cubierto introduce una pieza intermedia que suaviza el paso entre el interior pavimentado y el jardín con piscina.
La cocina como umbral hacia el jardín
La cocina no queda encerrada en el centro de la casa nueva. Se abre hacia la terraza y hacia las puertas acristaladas que conectan con el exterior, algo que se percibe en la continuidad de las líneas y en la amplitud de los vanos. Ese frente se convierte en un lugar de paso, no solo de uso. A su lado, la chimenea de gas fija un punto de estancia bajo la cubierta, con techo protegido y vistas directas al jardín. La secuencia funciona como un pequeño recorrido: interior, sombra, terraza y agua.
La villa recupera su propia escala interior
La casa histórica se renovó por completo con nuevos baños, dormitorios y vestidores. El cambio no se limita a actualizar estancias, sino a ordenar la experiencia interior para que las piezas antiguas y nuevas se entiendan sin interrupciones visuales innecesarias. En el ático aparece un museo privado para una colección de Tintín, una pieza singular que ocupa la última planta como un espacio de uso específico. La reforma mantiene la estructura doméstica de la villa, pero incorpora habitaciones con trazas contemporáneas y superficies más limpias.
En las imágenes del interior se ven suelos de gran formato, muros claros y vanos amplios que dejan entrar la luz. La escalera, el pavimento ajedrezado en la entrada y los techos altos señalan el carácter de la casa original, mientras que los nuevos acabados empujan la lectura hacia una reforma actual. En los dormitorios, las armariadas empotradas ocupan pared completa y ordenan el frente, sin recurso decorativo sobrante. La renovación de villa también se mide en estos gestos silenciosos: abrir, alinear y despejar.
Baños con superficies de piedra y vidrio
Los baños muestran lavabos exentos o dobles encimeras apoyadas en madera clara, espejos amplios y una combinación de piedra, cerámica y vidrio que deja la estancia sin excesos. En uno de los espacios, la luz se refleja en un lavabo redondo blanco y en un espejo de gran formato; en otro, dos lavabos se apoyan sobre una base ligera frente a una ventana amplia. Son escenas distintas, pero comparten una misma precisión en la colocación de cada elemento. La renovación no busca escenificar el baño, sino darle una presencia clara dentro de la casa.
El jardín prolonga las líneas de la casa
La relación con el exterior no se apoya en gestos decorativos, sino en direcciones. Desde la villa y su ampliación, las vistas avanzan hacia el jardín, cruzan la terraza pavimentada de la piscina y se pierden entre bordes vegetales y franjas de grava. La piscina rectangular con terraza de azulejo aparece como una superficie contenida, con un perímetro limpio que ordena el terreno. Junto a ella, la plantación en masas bajas y las gramíneas suavizan el trazado recto sin romperlo.
El paisaje cercano a la casa alterna superficies duras y franjas más ligeras. Hay un camino de grava que recorre la parcela, una franja de vegetación elevada y, en otro punto, un muro con iluminación rasante que marca la entrada al anochecer. Esa suma de planos ayuda a leer el proyecto como una secuencia de desplazamientos: llegar, girar, atravesar, mirar hacia la piscina y volver a la villa. La ampliación contemporánea participa de ese recorrido sin cerrar la vista sobre la casa monumental.
La conexión entre antiguo y nuevo se decide en los detalles
La intervención se sostiene en los puntos donde ambos edificios se encuentran, pero sin fundirlos en una sola imagen. El volumen nuevo mantiene una distancia visual respecto a la villa gracias a su detallado y a su materialización, y esa separación es la que hace que la casa histórica recupere su peso. Dentro, la transición entre lo antiguo y lo nuevo se produce sin cambios abruptos de escala. Fuera, la composición de huecos, la cubierta del porche y las superficies del jardín repiten líneas que ya estaban en la villa y las continúan hacia la ampliación.
El resultado no depende de una gran declaración formal. Se lee en la forma de abrir una puerta hacia la terraza, en la posición de la chimenea, en la rampa que baja al aparcamiento y en la relación entre la piscina y la casa. Cada parte asume una función concreta y, al mismo tiempo, apoya la lectura del conjunto. En esa mezcla de precisión y contención, la renovación de villa mantiene el carácter de la villa monumental y sitúa la ampliación moderna como una pieza independiente dentro del mismo proyecto.
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