Espacio exterior doble junto a la piscina con pérgola de lamas y paredes de vidrio
Las lamas marcan la primera imagen: dos volúmenes exteriores se alinean junto a la casa y miran directamente a la piscina. El conjunto funciona como un espacio exterior junto a piscina pensado para pasar del interior al jardín sin cortes bruscos, con paños de vidrio, líneas rectas y una relación constante con el agua. Desde la zona cubierta se lee el perímetro del vaso, el pavimento claro y la vegetación que cierra el fondo.
La solución no se limita a una sola pérgola. Aquí aparece un espacio exterior doble integrado, con dos cámaras de jardín conectadas como si formaran una única pieza arquitectónica. Ese gesto se percibe en la continuidad del techo de lamas, en la repetición de los cierres acristalados y en la forma en que ambas estructuras acompañan la vivienda y el área de la piscina. El resultado deja espacio para sentarse, comer o simplemente mirar hacia el agua.
Espacio exterior junto a piscina como punto de partida espacial
El frente más cercano al agua concentra la escena principal. La piscina ocupa el centro de la vista, mientras la pérgola de lamas y paredes de vidrio recoge la vida diaria bajo cubierta. Hay una terraza definida por piezas de pavimento regulares, una bancada baja y una mesa que sitúan la estancia exterior sin necesidad de levantar barreras visuales. La transparencia de los cerramientos hace que el jardín siga presente aunque uno esté sentado dentro.
La segunda estructura aparece más al fondo y repite el lenguaje de la primera, pero sin cerramientos correderos de vidrio. Esa diferencia cambia el uso: en verano queda más abierta, más expuesta al aire y a la sombra de las lamas. Es una zona de estar exterior pensada para descansar junto al agua o reunir gente alrededor de la piscina, con el mismo gesto de techo ligero y la misma relación frontal con el jardín.
Cuando baja la temperatura, el espacio se cierra
La parte más interesante del conjunto está en su capacidad de cerrarse por completo en los días fríos. Las superficies de vidrio dejan de ser solo un límite visual y pasan a definir una estancia resguardada, donde se encienden los calefactores y la luz se atenúa. El ambiente cambia sin mover el mobiliario: la mesa, los asientos y el suelo siguen ahí, pero la lectura del espacio se vuelve más contenida y recogida.
En esa configuración, el espacio exterior junto a piscina funciona casi como una sala extendida. No hay exceso de elementos; lo que manda es la secuencia entre lamas, cristal y luz regulable. La cubierta protege, los laterales contienen y la vista hacia el agua sigue abierta. Esa combinación permite usar la estancia también fuera de la temporada más templada, sin renunciar al contacto visual con el jardín.
Persianas en el lateral fijo y una luz más baja
El lateral fijo incorpora persianas que cambian el tono del interior. No aparecen como un adorno, sino como una pieza que filtra la entrada de sol y suaviza la lectura del volumen. Con ellas, la zona de estar exterior gana una capa más de control visual: el vidrio deja pasar la claridad, las lamas tamizan la cubierta y las persianas en el lateral fijo añaden una textura vertical que contrasta con la horizontalidad del techo. Espacio exterior junto a piscina queda vinculado a la distribución, los materiales y el uso cotidiano.
Ese recurso resulta especialmente visible cuando la iluminación se atenúa. Las sombras se hacen más marcadas sobre el pavimento y sobre los muebles bajos, y el vidrio deja ver la continuidad del jardín sin perder intimidad. El conjunto no necesita artificios; se apoya en tres gestos concretos: cerrar, filtrar y abrir de nuevo según la estación o la hora del día.
Una pieza para comer, sentarse y mirar el agua
La disposición del mobiliario sugiere usos claros. Hay una mesa para compartir comida, una bancada para alargar la sobremesa y una relación directa con la piscina que convierte cada estancia en una secuencia de vistas. El conjunto está pensado para reuniones con amigos o familia, pero lo que define realmente el lugar es la manera en que el agua entra en la escena desde cualquier punto de la pérgola.
El espacio exterior doble integrado evita fragmentar el jardín en piezas inconexas. La primera cámara, más cerrada, protege en días fríos; la segunda, más abierta, acompaña el verano. Entre ambas, el recorrido no cambia de lenguaje y eso refuerza la lectura del proyecto: misma estructura, usos distintos. La arquitectura queda al servicio de la estancia, de la sombra y de la vista hacia la piscina.
La segunda pérgola abierta al verano
Más allá del volumen principal, la segunda pérgola sin paredes de vidrio amplía la vida al exterior. Desde allí el jardín se lee de otra manera: más aire, más sombra y una presencia más directa del entorno vegetal. En los meses cálidos se convierte en un lugar para relajarse o para celebrar cerca del agua, con la cubierta de lamas modulando la luz sobre el suelo y sobre el mobiliario.
Esa duplicidad define el proyecto con claridad. No se trata de sumar metros, sino de organizar dos situaciones complementarias: una protegida y cerrable, otra abierta y estacional. Ambas comparten la misma lógica de lamas horizontales, cristal y relación con la piscina. Juntas construyen un espacio exterior junto a piscina que se adapta al clima sin perder la lectura limpia del conjunto.
También se percibe una atención constante a los materiales visibles. El vidrio deja pasar el paisaje; la estructura metálica fija las líneas; el pavimento ordena el borde de la piscina; y los remates de la vivienda en ladrillo acompañan la composición sin competir con ella. La escena final no busca el efecto llamativo, sino una forma precisa de habitar el agua, la sombra y la estancia exterior durante más horas del día.
En el interior de esta lógica, la pérgola de lamas y paredes de vidrio ofrece algo más que refugio. Permite sentarse cerca del jardín, mirar la piscina sin obstáculos y cambiar la atmósfera según la estación. Esa flexibilidad es la que hace que el conjunto funcione como una extensión real de la vivienda, tanto cuando está abierto al verano como cuando se cierra para los días fríos. Espacio exterior junto a piscina queda vinculado a la distribución, los materiales y el uso cotidiano.
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