Techo de lamas y paneles de lamas
Las lamas negras dibujan la primera lectura del conjunto: sobre el espacio exterior cubierto, dos techos de lamas ordenan la sombra y dejan pasar el aire. La estructura no cierra la vista, pero sí regula la luz y la lluvia sobre la zona de estar, con una presencia clara en la arquitectura de la vivienda. El resultado se entiende a simple vista por el ritmo de las piezas horizontales y por el contraste entre metal oscuro, vidrio y ladrillo.
Dos cubiertas que protegen sin cerrar el espacio
El techo de lamas y paneles de lamas aparece aquí como una solución pensada para el uso diario del exterior. Los dos techos de lamas se sitúan sobre el área de la terraza y crean una zona resguardada frente al sol y la lluvia. Entre las lamas, el aire sigue circulando, algo que se percibe especialmente en los días calurosos. No se trata de tapar por completo, sino de filtrar: la luz baja, la temperatura se suaviza y el espacio conserva profundidad visual.
Desde abajo, la lectura es la de una cubierta precisa. Las lamas horizontales forman una superficie continua, mientras que la línea de luz integrada en el borde aporta un trazo fino bajo la estructura. Ese pequeño gesto técnico ayuda a definir el perímetro de la cubierta y refuerza la sensación de orden en la transición entre la vivienda y el exterior. El techo de lamas para terraza se convierte así en el elemento que organiza todo el frente abierto.
La sombra cambia con el ángulo de las lamas
La fuerza de este techo no está en ocultar el exterior, sino en modularlo. Las lamas proyectan una sombra lineal sobre el pavimento y dejan ver, al mismo tiempo, la relación con los paños de vidrio cercanos. Esa combinación de piezas opacas y transparencias hace que la terraza mantenga contacto con el jardín y con el volumen de la casa. En las imágenes, la cubierta aparece como un plano negro que acompaña la vida exterior sin imponerse sobre ella.
Paneles de lamas en fachada para más sombra y frescor
Por encima de la cubierta se han colocado paneles de lamas en fachada que prolongan el mismo lenguaje horizontal. Su papel es distinto, pero visible: añaden sombra y contribuyen a un frescor mayor en la composición exterior. También introducen una lectura más marcada de la fachada, donde el patrón de lamas dialoga con el ladrillo, las carpinterías de vidrio y la línea limpia del conjunto. La pieza no se limita a decorar; actúa sobre la luz que incide en el frente de la vivienda.
En las vistas generales, estos paneles refuerzan la profundidad de la fachada y crean una capa intermedia entre el interior y el exterior. El efecto es sobrio, casi gráfico, porque las lamas repiten un mismo ritmo y dejan que el resto de materiales se lea con claridad. El resultado no depende de grandes gestos, sino de cómo una secuencia de perfiles horizontales puede sombrear una superficie y suavizar su exposición directa al sol.
Una fachada con líneas horizontales y vidrio
El conjunto exterior se entiende por la superposición de planos. El vidrio amplía las vistas; el ladrillo fija la base material; las lamas aportan una capa de filtro. Esa relación es visible en la imagen donde la fachada se abre hacia el exterior con una composición limpia, acompañada por una lámina de agua y por vegetación baja en el borde. Las lamas no compiten con esos elementos, sino que los enmarcan desde arriba y ayudan a leer el frente de la casa con más nitidez.
Persianas correderas de lamas en el dormitorio
En el interior, las persianas correderas de lamas trasladan el mismo principio a la zona de descanso. Colocadas en la abertura del dormitorio, permiten regular la privacidad sin perder la entrada de luz natural. Las lamas horizontales dejan pasar claridad filtrada, de modo que la estancia no queda aislada del exterior, pero sí protegida de miradas directas. Ese control resulta especialmente relevante en un espacio donde la luz de la mañana y la intimidad deben convivir.
El tono oscuro de las persianas contrasta con las superficies claras de la estancia y con el vidrio cercano. Ese contraste no busca protagonismo, sino precisión visual. Las piezas se leen como un plano móvil que acompaña el uso de la habitación: se abren, se deslizan y ajustan la relación entre apertura y resguardo. Las persianas de lamas en dormitorio aportan una respuesta concreta a una necesidad concreta, y lo hacen sin romper la continuidad material del espacio.
Privacidad y luz natural en un mismo gesto
Lo más interesante de estas persianas correderas de lamas es la manera en que resuelven dos condiciones a la vez. Por un lado, protegen la estancia; por otro, permiten que la luz siga entrando de forma controlada. La habitación mantiene lectura exterior a través de la apertura, pero sin exposición completa. La solución se apoya en la geometría de las lamas, en su separación y en el movimiento lateral del sistema, que hace posible variar el grado de apertura según el momento del día.
La escena exterior: pavimento, agua y vegetación baja
El contexto que rodea el proyecto ayuda a entender mejor la intervención. Junto a la terraza aparecen pavimentos rectos, un borde vegetal contenido y, en una de las vistas, una lámina de agua enmarcada por piedra. Ese entorno hace que el techo de lamas para terraza y los paneles de lamas en fachada se lean como parte de una secuencia exterior continua. La cubierta no termina en sí misma; prolonga el recorrido visual hacia el jardín y ordena el borde entre la vivienda y el terreno.
Las imágenes también muestran cómo la luz rebota en el vidrio y cómo las lamas oscurecen el plano superior sin volverlo pesado. Esa combinación de sombra y ventilación da sentido al conjunto. A ratos, la cubierta parece flotar sobre el espacio; en otros, se percibe su función precisa al cortar el sol directo sobre el pavimento. Es un proyecto que trabaja con elementos muy reconocibles y los afina a través del detalle horizontal.
Un mismo lenguaje para exterior e interior
Techo de lamas y paneles de lamas, persianas correderas de lamas: el proyecto mantiene una coherencia clara en la elección de sistemas y en la manera de usarlos. En el exterior, la prioridad es sombra y ventilación sobre el área cubierta. En la fachada, las lamas suman frescor y control solar. En el dormitorio, la misma lógica se traduce en privacidad y luz natural. Esa repetición no produce monotonía; al contrario, permite que cada pieza cumpla su función con una lectura limpia y directa.
La fuerza de la propuesta está en la relación entre estructura, apertura y control de la luz. Las lamas horizontales ordenan la imagen de la vivienda, pero también cambian la experiencia del espacio al filtrar sol, lluvia y vistas. Quien recorra las fotografías verá cómo la cubierta, los paneles y las persianas se apoyan en la misma idea y la adaptan a cada punto de uso. Es ahí donde el proyecto encuentra su interés: en resolver sombra, ventilación y privacidad con un lenguaje común, visible y medido.
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