Estación de carga doble con diseño premium
La estación de carga doble diseño se lee primero por su presencia vertical: una columna oscura, un frente marcado y una base que se asienta con claridad sobre grava o losa. En las imágenes aparece junto a una vivienda, entre vegetación baja y superficies minerales, con una relación directa con el recorrido exterior. No busca esconderse. La pieza asume su papel en el acceso o en el borde del jardín y convierte la carga en un elemento visible del conjunto.
Una pieza exterior que se integra en el recorrido diario
El proyecto propone un punto de recarga exterior diseño pensado para dos vehículos eléctricos, pero la lectura espacial pesa tanto como la técnica. La altura de la columna, cercana a los 1152 mm, mantiene una proporción esbelta, mientras que el cuerpo frontal se afina o se ensancha según la versión. En una de las vistas se apoya sobre grava; en otra, aparece junto a una fachada con grandes huecos acristalados y pavimento de piezas regulares. El resultado es una presencia clara, fácil de localizar desde el coche y también desde la casa.
Las distintas configuraciones responden a usos concretos. Two Plug incorpora dos cables integrados; Two Socket ofrece dos tomas; Two Base se presenta como una base para contexto corporativo. Esa variedad no cambia la lectura general: el volumen conserva un perfil limpio y una cara frontal que ordena el conjunto. En el exterior, esa cara es la que concentra la atención. El resto se mantiene sobrio, con una carcasa oscura y una base metálica que evita que la pieza parezca improvisada sobre el terreno.
Un frontal pensado para leerse de cerca
La personalización del frente es una de las decisiones más visibles. El proyecto admite acabados como teak, piedra natural o mármol, y en las imágenes se percibe una intención muy similar: transformar la superficie principal en un plano material más cercano al mobiliario que al equipamiento técnico. De ahí que el conjunto pueda acercarse a la idea de una estación con frontal de madera, o incluso a una lectura pétrea, según el acabado elegido. La luz LED y los detalles dorados delimitan ese plano sin recargarlo.
El contraste entre el frente y la carcasa funciona bien en exteriores sobrios. Negro imperial, blanco algodón, azul medianoche o verde Medusa ofrecen cuatro registros distintos, aunque la presencia general sigue siendo contenida. En una imagen, la chapa frontal de tono madera se combina con un aro metálico oxidado sobre grava; en otra, la pieza aparece frente a una fachada y una terraza de baldosa. Ese cambio de fondo modifica la percepción del objeto, pero no su carácter: sigue pareciendo una pieza de arquitectura menor, no un equipo aislado.
Detalles que se ven antes de leer la ficha
Un botón circular en el frente, una abertura de conexión visible, una base de metal bajo la columna: son gestos pequeños, pero fijan la escala de la pieza. El proyecto evita esconder por completo la parte operativa. La zona inferior y la abertura de paso recuerdan que hay una lógica técnica detrás del acabado más cuidado. Sin embargo, el conjunto conserva una apariencia ordenada gracias a la separación entre la carcasa exterior y la electrónica alojada en un armario interior independiente.
Ese despiece interno ayuda a mantener la línea del exterior. La caja interior, de 600 × 315 × 155 mm, libera la envolvente y deja que la cara visible se lea como un plano continuo. En una instalación junto a jardín, donde la grava y las plantas compiten por atención, esa decisión tiene peso. La pieza no se descompone en módulos visibles. Se presenta como una sola figura, con un espesor controlado y una base que la ancla sin volumen innecesario.
Dos vehículos, dos formas de cargar
La carga para dos coches eléctricos se resuelve de forma distinta según la versión. Two Plug integra dos cables y ofrece hasta 13,5 kW por vehículo en Mode 3. Two Socket trabaja con dos tomas y alcanza hasta 22 kW por punto en 3 fases. En ambos casos, la propuesta mantiene una lectura doméstica o corporativa muy clara: dos usos simultáneos sin convertir el frente en una superficie llena de elementos técnicos. La pieza sigue pareciendo una columna cuidada, no un panel lleno de señales.
La gestión energética acompaña esa lógica. El balanceo dinámico permite repartir el uso de forma eficiente, y la detección de 6 mA DC y 30 mA AC se integra como parte del funcionamiento normal. Para la facturación de sesiones, se prevé medición con contador certificado MID. Son datos que normalmente quedan fuera de una primera mirada, pero aquí explican por qué el conjunto puede sostener dos puntos de carga en una envolvente compacta, sin cambiar la forma exterior ni añadir un volumen adicional visible.
Conexión, control y uso compartido
La pieza está preparada para entornos donde la recarga no es un acto aislado. De serie incorpora acceso mediante RFID, y también admite conexión con distintos sistemas de gestión de carga a través de OCPP. Para instalaciones que dialogan con sistemas de energía o automatización doméstica, se menciona compatibilidad mediante Modbus TCP/RTU, MQTT o REST API. En una vivienda con varios usos exteriores, o en un contexto de empresa, esa conectividad permite que la estación se integre en una red más amplia sin alterar su lectura formal.
La posibilidad de incorporar ISO 15118 en el futuro, o según la ejecución, abre otra capa de uso. Lo mismo ocurre con la opción de carga bidireccional, que se plantea de forma dependiente de la versión. El texto de proyecto no insiste en el tecnicismo; lo importante es que el conjunto no se queda fijo en un único escenario. Bajo la misma piel material, la estación puede adaptarse a gestiones distintas, manteniendo visible la misma presencia exterior y la misma relación con el acceso.
Una imagen pensada para acompañar la arquitectura
Las fotografías muestran bien cómo el cargador premium trabaja con su entorno. En un caso aparece junto a un camino de grava y vegetación densa; en otro, cerca de una fachada con huecos amplios y una plataforma de pavimento claro. También hay una vista más cercana, donde el frente de madera ocupa casi todo el encuadre y el aro metálico rojizo marca el punto de uso. Esa variedad de ángulos ayuda a leer el objeto tanto como pieza técnica como elemento de exterior con una presencia muy controlada.
El proyecto también deja margen para una identificación discreta. El frontal puede grabarse con un logotipo, iluminado de forma sutil por LED, algo útil en contextos arquitectónicos o de empresa. No se trata de convertir la estación en un anuncio, sino de hacer visible una marca o una referencia sin romper la superficie. En ese sentido, el diseño trabaja con pocas piezas, pero con decisiones precisas: color, material, luz y proporción sostienen toda la lectura.
Instalación clara sobre base y cableado
La opción de una base de hormigón con puntos de fijación integrados y pasos para cables refuerza esa idea de orden exterior. La instalación gana claridad, sobre todo cuando la estación se coloca en una zona de grava o junto a una terraza, donde cualquier elemento añadido se ve enseguida. La base no intenta desaparecer; organiza. Y al hacerlo deja que el cuerpo principal conserve esa silueta estrecha, la superficie frontal personalizada y el contraste entre metal oscuro y acabado material.
En conjunto, la estación de carga doble diseño funciona como una pieza exterior que admite dos lecturas a la vez: uso diario y presencia arquitectónica. Sus versiones, sus acabados y su configuración para dos puntos de carga responden a necesidades concretas, pero la imagen final sigue siendo la de un objeto contenido, legible y bien resuelto en el espacio. Entre la grava, la fachada y la vegetación, encuentra un lugar propio sin reclamar más atención de la necesaria.
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